sábado, diciembre 31, 2005

El Memorial

Por fin, a Dios y adiós gracias, se celebró y desapareció de la faz de la Tierra el llamado I Memorial Jesús Gil y Gil. Espero sinceramente que haya aportado grandes beneficios en la lucha contra la fibrosis quística, ya que en la lucha contra el racismo mire usted que lo dudo. Y es que poner el título, el anuncio o lo que sea, de "contra el racismo" en un partido de homenaje a Gil y Gil es como si se organiza un bolo pro-Leonardo Dantés en beneficio de la música.

Que otros valores tendría el señor, no le digo yo que no, pero de sensibilidad no andaba muy sobrado. Y así, cuando veía al lamentable Tren Valencia vaguear por esos campos de Dios no le salía otra cosa que decir: "Al negro le corto el cuello, yo al negro lo mato". Y eso por no hablar de sus impresiones tras el partido de ida con el Ajax en la Liga de Campeones 96/97: "Eso parecía el Congo, dicho con todos los respetos. Mirabas a un lado y había cuatro negros calentando, mirabas a otro y había cinco y en el campo otros tres". "Salían negros de todas partes como si fuera una máquina de churros" . También se recuerda alguna referencia sobre la negritud de Donato unida ineludiblemente a su origen humilde: "Es un muerto de hambre. Yo le saqué de las fabelas"·

En fin, que más bien no. Jesús Gil no era ningún ejemplo de demócrata (lo de "dictador liberal" no colaba) y si quieren rememorar su figura (y aquí no hago bromas) mejor le recuerdan y punto. Hacen el partidito de las narices con los vecinos de blanco, esos que tanto le insultaron, odiaron y despreciaron, y punto, pero no aprovechen el "sarao" para vender burras de buena voluntad navideña. Jesús Gil era lo que era y al que le guste, mejor para él, y al que no, peor. ¿Lo mejor del homenaje? Que hoy es sábado y ya se acabó. ¿Lo peor? El título: "I Memorial Jesús Gil y Gil". Habrá otro, y con un poco de suerte será todavía en el sentenciado Vicente Calderón (cuyas letras de la fachada deben estar fabricándose varios años después).



Victor Hegelman.