martes, febrero 28, 2006

¿Grandeza?

No voy a disimular a estas alturas. Florentino Pérez nunca me ha caído ni medio bien con lo que difícilmente voy a hablar de él desde el cariño ni desde la admiración. Es más, ni siquiera pensaba decir nada sobre su repentina marcha. Sin embargo, fiel a su estilo de grandilocuencia disfrazada bajo el manto de la falsa modestia, su salida, al igual que la mayor parte de su trayectoria al frente del acorazado blanco, me ha dejado sensaciones poco agradables.

Y es que no me gustan los jugadores de ventaja, y Florentino lo es. Desde su púlpito, su trono por encima del Bien y del Mal, siempre le ha gustado sentirse en la comodidad del que es capaz de eliminar el azar del juego, la competencia. No es que le gusten a Pérez las cartas marcadas, es que no entiende otra forma de jugar que bajo el calor de la mirada cómplice del que reparte naipes y sabiendo que, si vienen mal dadas, algún accidente hará que la partida sea suspendida.

Sin embargo, hace tiempo que el juego del fútbol ha desbordado al jefe blanco. Ahora ya no es el único con ases tramposos bajo la manga sino que en otros lugares (Barcelona, por ejemplo) juegan a lo mismo. Y Pérez, sin al menos dos reyes garantizados en la primera mano, no tiene la menor intención de meterse en ninguna pelea. Se levanta de la mesa y se larga.

“Un gesto de grandeza” dicen algunos (entre ellos el pelota Butragueño y el madridista bien intencionado Elías Israel), y a mí no me deja de sorprender la capacidad de engaño hasta el final del “ser superior”, porque realmente tiene mérito poder vender grandeza donde no hay más que cobardía y prepotencia.

Grande, o por lo menos responsable y adecuado, hubiera sido aguantar, dar la cara, hasta el final de temporada y luego, si los resultados no son los esperados, dimitir. Pero no. Florentino es demasiado orgulloso y chulesco como para tolerar que su estadio le pite, le diga a voces lo mal que lo está haciendo y le señale como responsable de haber gripado una máquina que con Del Bosque funcionaba a la perfección.

No. Florentino no se quedará a esperar la bronca. Señala al monstruo que él ha creado, su equipo de galácticos, abriéndole a un posible linchamiento que él contemplará (o no) cómodamente sentado en el sillón de su casa. Por eso digo que además es cobarde.

No sé si el Madrid remontará el vuelo. A lo mejor sí. El fútbol es así de caprichoso. Pero lo que no creo que desaparezca tan fácilmente es la impresión de huida en triste barca durante la tormenta que ha dejado Florentino.

Victor Hegelman.

PD. Por cierto, recuerdo ahora cómo un familiar madridista proclamaba hace dos años que Pérez, junto a don Santiago, era sin duda el mejor presidente de la historia del Madrid. Es interesante conocer la historia antes de hablar de ella.

5 Comments:

Anonymous ivan lopez-baltasar said...

Tienes toda la razón, Florentino ha huido, impidiendo así a la grada que se manifieste en su contra, dejando la bronca entera para los futbolistas... es decir, que por un lado se hace responsable del fracaso pero por otro deja a su equipo al pie de los caballos... menuda grandeza...

12:42 p. m.  
Blogger Javier Trinidad said...

Estoy en tu línea, como ya has leído. Me parece una espantada en toda regla que no alcanzo a comprender. Es posible que haya algo detrás, no lo sé. Pero comparar a este hombre con Bernabéu es más o menos una herejía. Al menos en el plano deportivo, que es el que interesa a los aficionados. Lo que él no ha sabido ver.

Saludos

12:46 p. m.  
Anonymous Max Tennents said...

Totalmente de acuerdo con lo que dices. Hay un aspecto del perfil de este personaje que no has mencionado que me produce un profundo estupor. Todos los medios alaban la maravillosa gestión económica, la recuperación de la grandeza del Madrid, los fichajes multimillonarios, y un montón más de tópicos sobre estos años de mandato, pero lo que ninguno dice es que todo esto ha sido posible gracias un suceso, la venta de los terrenos de la Ciudad Deportiva. El mayor mérito de Florentino, si es que alguno lo puede llamar así, es la capacidad de hacer cosas que para otros son vedadas. La venta de la Ciudad Deportiva, que no olvidemos, es lo único que ha permitido este derroche económico sin sentido, es una operación que, sin juzgarla más afondo, fue rechazada a su antecesor en el cargo por múltiples motivos, criterios medioambientales, naturaleza de uso deportivo de los terrenos, informes técnicos del ayuntamiento de Madrid desestimando de la operación, etc. Es una pena que en este país los actos tienen validez en función, no de su naturaleza, sino de quién los realice. El poder siempre ha tenido estas cosas y si hablamos del Madrid....

3:25 p. m.  
Anonymous Barbosa said...

En efecto Max. Aun a riesgo de que me tachen de antimadridista (cuando criticas al Madrid te llaman así directamente), cuando se habla de la gran gestión de Pérez no hay que olvidar que nada habría sido posible sin la venta de la Ciudad Deportiva, terrenos que al Madrid le fueron cedidos por un Ayuntamiento franquista sin pagar una peseta y, lo que es más fuerte, PARA USO Y DISFRUTE DE TODOS LOS MADRILEÑOS, no sólo para los socios del Madrid. Recomiendo revisar aquellos documentos. El uso que se le dio después vulneró la norma desde el principio. A recalificar el terreno y venderlo en cuatro veces su valor ya no sé ni cómo llamarlo.

Por cierto Hegelman, buen post pero te pierdes con las metáforas y los símiles.

5:22 p. m.  
Blogger Michael Scotfield said...

Lo que dices es cierto Barbosa, los terrenos eran inicialmente de un particular que se los cedio al ayuntamiento de Madrid, siempre y cuando fueran para uso y disfrute de los madrileños. La cesión al Madrid de los terrenos para uso particular ya era polémica aunque al menos era para un uso deportivo. De ahí a especular con ellos.....Florentino ha tenido que negociar con los herederos de este hombre para evitar demandas. Del resto mejor no hablar....

8:59 p. m.  

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