martes, febrero 28, 2006

Manolete.

Esto es todo lo que se le ha ocurrido a Manolete sobre la marcha de Florentino. Y lo peor es que, para verguenza de la parroquia rojiblanca, el As se lo publica. La simple posibilidad de que cualquier persona asocie la imagen del Atlético a este señor hace que se me caiga el alma al sótano.

SE FUE POR MIEDO AL ATLÉTICO

Ni futbolistas ni crisis ni otras historias. La realidad de la marcha de Florentino es que estaba asustado con la llegada del imparable Atlético al Bernabéu. Al ya ex presidente del club blanco, que no es tonto y sabe de fútbol, le ha hecho meditar el hecho de que hoy por hoy el equipo de Pepe Murcia es muy superior al Real Madrid. Y ya veía el panorama. Sábado, diez menos cuarto de la noche, bronca de las gordas dirigida a su palco, y no estaba por la labor de aguantarla. Durante seis años el Atlético ha sido el mejor vecino que podía tener Florentino y justo cuando le íbamos a invitar a una ración de caviar toma las de Villadiego.

No sólo ha influido el miedo, también la envidia. Su entorno reconocía que se le llenaron los ojos de lágrimas cuando vio a Luccin festejar su gol en Getafe y formar en torno a él tanto al once titular como a la gente del banquillo. Una piña. Muy lejos de lo que vivió en Mallorca con el tanto de Sergio Ramos. Ese fue el momento donde dijo que se acabó. Estaría bueno que el vecino pobre le pudiera dar lecciones de hidalguía a sus galácticos. En eso el Atlético siempre ha sido un ejemplo a seguir. Nadie se ha ido de su cargo nunca. Ya era hora de que los tsunami pasaran por La Castellana. Incluso en el fútbol a veces los ricos también lloran y el Atlético se puede permitir el lujo de ser un espectador, aunque haya sido el detonante involuntario.

Brillante artículo sobre Florentino Pérez.

Son muchas las palabras que he leido en el día de hoy sobre la "espantá" del "ser superior", pero en mi opinínión lo más brillante lo ha escrito un periodista argentino en el blog de Matallanas. Rodolfo Chisleanschi (vaya apellido, majo), reputado periodista argentino, dice verdades como puños. Las mismas que otros por forofismo o malentendido respeto ocultan.

Con el permiso de Mata y del propio Rodolfo traigo aquí su columna.

Huir en Carnaval

POR RODOLFO CHISLEANSCHI

Veo el reportaje-entrevista que gentilmente el ya ex presidente Florentino Pérez concede en Real Madrid TV a los directores de Marca, Manuel Saucedo, y As, Alfredo Relaño, y se me mezclan las sensaciones. Por un lado, me invade cierta vergüenza al comprobar el grado de vasallaje que los grandes diarios de Madrid rinden al club más rico del mundo, al permitir que este convierta con total impunidad a sus máximos responsables en avalistas de todos los logros que, según va desgranando la voz oficial del florentinismo, ha cosechado el presidente saliente durante su gestión. Por otro, me indigna la medida “dureza” con la que ambos directores plantean sus preguntas, no se sabe si porque le siguen temiendo o porque ya van temiendo por anticipado al nuevo ocupante del sillón blanco a quien imaginan sentado frente al televisor. Florentino regatea alguna cuestión espinosa con la vieja argucia de no responder exactamente lo que se le interroga y nadie apela a la memoria para recordarle la cuestión que se le estaba inquiriendo dos minutos antes. O peor aún, falta a la verdad sin ponerse colorado cuando niega su influencia en las alineaciones del equipo, o cuando afirma que nunca recibió llamadas telefónicas de los jugadores, y ninguno de los presentes, aun sabiendo que eso no es cierto, le desmiente con datos.

Y por fin, me resulta poco convincente el constructor Pérez. Habilidoso y sabiendo de antemano que juega de local (no sólo por estar en el Bernabéu) y con el moderador de su lado, intenta mostrarse sereno, amable, casi paternal. Pero la hiel se le escapa por los poros cuando le recuerda a Saucedo algunas columnas de Marca que criticaron en su día el fichaje de Zidane. Es en ese preciso instante cuando toda su preparada defensa se desarma y resulta mucho más creíble en sus quejas por las actitudes de los futbolistas del equipo (“se confundieron, perdieron la ambición, creyeron que tenían el puesto asegurado”) que en el reconocimiento de su parte de culpa en dichos comportamientos. Y entonces, la conclusión surge evidente: es muy posible que haya una dosis de certidumbre cuando Florentino dice que se va por desencanto y sensación de incapacidad para torcer el rumbo deportivo de su club; pero sobre todo, Florentino huye en medio de la tormenta porque su capacidad de frustración es mínima. Intuye que nada puede frenar el derrumbe en lo que queda de temporada, sabe que puede entrar en la Historia como el primer presidente del Madrid en medio siglo que no gana ningún título durante tres años consecutivos, y no soporta cargar con la mochila de perdedor ni escuchar la reprobación del Bernabéu en cualquier partido de aquí hasta mayo.

La soberbia no se pierde de la noche a la mañana ni se arruga por un aguacero en Mallorca; como mucho puede disfrazarse, que por algo estamos en Carnaval. Es una pena que los directores de los diarios deportivos más importantes de este país hayan perdido la oportunidad de espiar lo que se escondía debajo del antifaz.

¿Grandeza?

No voy a disimular a estas alturas. Florentino Pérez nunca me ha caído ni medio bien con lo que difícilmente voy a hablar de él desde el cariño ni desde la admiración. Es más, ni siquiera pensaba decir nada sobre su repentina marcha. Sin embargo, fiel a su estilo de grandilocuencia disfrazada bajo el manto de la falsa modestia, su salida, al igual que la mayor parte de su trayectoria al frente del acorazado blanco, me ha dejado sensaciones poco agradables.

Y es que no me gustan los jugadores de ventaja, y Florentino lo es. Desde su púlpito, su trono por encima del Bien y del Mal, siempre le ha gustado sentirse en la comodidad del que es capaz de eliminar el azar del juego, la competencia. No es que le gusten a Pérez las cartas marcadas, es que no entiende otra forma de jugar que bajo el calor de la mirada cómplice del que reparte naipes y sabiendo que, si vienen mal dadas, algún accidente hará que la partida sea suspendida.

Sin embargo, hace tiempo que el juego del fútbol ha desbordado al jefe blanco. Ahora ya no es el único con ases tramposos bajo la manga sino que en otros lugares (Barcelona, por ejemplo) juegan a lo mismo. Y Pérez, sin al menos dos reyes garantizados en la primera mano, no tiene la menor intención de meterse en ninguna pelea. Se levanta de la mesa y se larga.

“Un gesto de grandeza” dicen algunos (entre ellos el pelota Butragueño y el madridista bien intencionado Elías Israel), y a mí no me deja de sorprender la capacidad de engaño hasta el final del “ser superior”, porque realmente tiene mérito poder vender grandeza donde no hay más que cobardía y prepotencia.

Grande, o por lo menos responsable y adecuado, hubiera sido aguantar, dar la cara, hasta el final de temporada y luego, si los resultados no son los esperados, dimitir. Pero no. Florentino es demasiado orgulloso y chulesco como para tolerar que su estadio le pite, le diga a voces lo mal que lo está haciendo y le señale como responsable de haber gripado una máquina que con Del Bosque funcionaba a la perfección.

No. Florentino no se quedará a esperar la bronca. Señala al monstruo que él ha creado, su equipo de galácticos, abriéndole a un posible linchamiento que él contemplará (o no) cómodamente sentado en el sillón de su casa. Por eso digo que además es cobarde.

No sé si el Madrid remontará el vuelo. A lo mejor sí. El fútbol es así de caprichoso. Pero lo que no creo que desaparezca tan fácilmente es la impresión de huida en triste barca durante la tormenta que ha dejado Florentino.

Victor Hegelman.

PD. Por cierto, recuerdo ahora cómo un familiar madridista proclamaba hace dos años que Pérez, junto a don Santiago, era sin duda el mejor presidente de la historia del Madrid. Es interesante conocer la historia antes de hablar de ella.

domingo, febrero 26, 2006

De reglamentos y manos.

A mí, que soy un poco retorcido, la goleada al Málaga en el Calderón me dejó una reflexión: ¿por qué no expulsaron al portero Goitia tras derribar a Maxi y hacer penalti? Era ocasión manifiesta de gol y el argentino era el último jugador. “Con el reglamento en la mano” la expulsión era clara. Tan clara y meridiana como la que tendría que haber sufrido Sergio Ramos hace pocas horas al agarrar a un jugador mallorquín sólo ante Casillas cuando se disponía a rematar. Pero no. Pena máxima, amarilla y a otra cosa.

Ese famoso “reglamento” situado en la citada parte de la anatomía humana fue esgrimido como verdad indiscutible para hacer jugar al Atleti con uno menos 85 minutos en el último derbi. González Vázquez estuvo formidable al aplicar con todo rigor la citada norma federativa. Y todos felices.

Desde dicho día no he vuelto a ver una roja directa como la de Antonio López en aquella jornada sabatina, y menos a los cinco minutos de comenzar un choque, así que, una de dos: o las manos son usualmente demasiado torpes o el reglamento demasiado resbaladizo.

Victor Hegelman.

Racismo y agravio.


Esto es un futbolista que, en medio de un partido de fútbol, se dirige al árbitro del encuentro y le dice: “Señor colegiado, haga usted algo porque hay grupos reducidos de público que me están llamando maricón e hijo de puta desde hace una hora, y ya no puedo más”. El colegiado responde: “¿De qué escuela de señoritas ha salido usted? Ande y lárguese si no quiere que le amoneste. Si no acepta que le insulte el público mejor se dedica a otra cosa?”. Y el jugador contesta: “Pero oiga, es que yo soy negro, y lo que me están llamando es negro maricón, hijoputa lalalalalalal…”. En ese momento el juez da un respingo y proclama: “Ah, no. Eso sí que no lo tolero. Eso es racismo y voy a hablar con el delegado de campo para amenazarle con suspender el partido. Y desde luego lo haré constar en acta a ver si cierran a estos salvajes el estadio”.

El diálogo es ficticio pero su fondo bien se ajusta a la realidad actual del fútbol patrio. Y desde luego no voy a ser yo el que discuta la condena pública a los comportamientos racistas. Son una lacra, una vergüenza que mancha el mundo del fútbol.

Lo que, sin embargo, no entiendo el castigo federativo a la violencia verbal en las gradas es un acto de justicia esencial cuando media racismo y sin embargo es la salsa del fútbol en todos los demás casos. Por ejemplo, Fernando Torres cuando va por esos campos de Dios recibe el tiempo que está sobre el césped toda una colección de descalificaciones en las que los mencionados “maricón” e “hijoputa” son los apelativos más diplomáticos. Pero es que Torres es blanco. ¿Se imaginan las opiniones si el nueve rojiblanco decide abandonar repentinamente un encuentro forastero en el que, como siempre, le están poniendo a caldo? ¿Alguien le defendería? ¿Los comités? Nadie. Porque decir “cabrón” son cosas del balompié, pero “negro cabrón” es inadmisible. Y como Torres tantos otros sin rasgos raciales diferenciadores de la media hispana.

Me parece bien, sin duda, atacar los comportamientos racistas en los estadios. Hay que cortar de raíz esta basura, si bien, sería interesante meditar un rato sobre los agravios comparativos que se crean.


Victor Hegelman.

jueves, febrero 23, 2006

Gil Marín y las preguntas que no le hacen.

En el blog de Matallanas he encontrado una opinión muy interesante en uno de sus foros. Gan, histórico y brillante atlético del mundo de internet, formula una serie de cuestiones cuyo planteamiento convertiría en auténticas entrevistas estas insustanciales charlas de amiguetes que se monta de vez en cuando Miguel Ángel Gil Marín con los medios. Como ningún periodista parece atreverse a formularlas aquí quedan, lanzadas al viento de la inercia rojiblanca.

"No he tenido ocasión de escuchar la entrevista. Pero si hay una serie de preguntas que me resultan harto interesantes y que por lo general nunca se formulan:

- ¿Cómo valora el hecho de que durante su gestión el Atlético de Madrid sólo se haya clasificado en una ocasión para disputar la Champions League, dándose la circunstancia (¿agravante?) de que esta competición ha ampliado los participantes por país a 2 y posteriormente a 4?
- ¿Cómo valora el hecho de que en las últimas 6 temporadas los únicos equipos de la Primera División española que no han disputado competición europea sean Racing, Cádiz, Getafe y Atlético de Madrid?
- ¿Cómo puede hablar de deuda histórica cuándo desde hace casi 20 años él o su familia (mal)dirigen el Atlético de Madrid? ¿No le parece más propio hablar de deuda gilista?
- ¿Cómo valora el hecho de que el Atlético de Madrid lleve ya 10 años sin ganar un título oficial?
- ¿Ha pedido disculpas a los aficionados del Atlético de Madrid por el delito de estafa que cometió contra la entidad y por el que el Tribunal Supremo le condenó a una pena de prisión y a restablecer la situación contable del Club? ¿Tiene intención de hacer alguna de las dos cosas alguna vez?
- Como consejero delegado del Club Atlético de Madrid, ¿tiene previsto emprender algún tipo de medida legal contra los accionistas que no desembolsaron el capital social de la SAD en 1992, y que lo hicieron, obligados por la Audiencia Nacional en 2003 - 2004?¿Les pedirá intereses de demora?
- ¿Por qué si está tan interesado en abrir el accionariado a los abonados, éstos JAMÁS han podido participar en las diferentes operaciones de ampliación-reducción de capital que se han venido organizando?¿Desembolsarán alguna vez el 75% del valor nominal de las acciones de la última ampliación de capital?
- Si el fútbol es deficitario, como machaconamente repite, ¿por qué no se van? ¿hay algo qué nos está ocultando?
- ¿Son ciertas las declaraciones del presidente del Getafe en las que afirma que han pagado 7 veces la cláusula de rescisión de Mariano Pernía?"

miércoles, febrero 22, 2006

El As...


Señores del As,

¿De verdad que esto es lo único que os sugiere la victoria del Barça en Londres ante el Chelsea? La pregunta es retórica por si alguien no lo capta.

¿Qué hubiera pasado si...? La omisión del final de la frase también es retórica.

Las mentiras sobre el Atlético Aviación: El equipo del régimen.

Muchos son los que comentan o acusan directamente al Atlético Aviación de haber sido el equipo del gobierno franquista, poniendo en tela de juicio cualquier logro conseguido por el Atlético en la posguerra sin aportar el más remoto argumento contrastado. Y no es este un mal que azota sólo a los indocumentados interneteros citados en el primer capítulo de esta serie de artículos. Algunos presuntos historiadores (o como les llama Bernardo de Salazar, “historietadores”) se lanzan sin paracaídas al terreno de la malintencionada sugerencia. Así, mendaz y cobarde se muestra Carlos Fernández Santander: “Curiosamente o no, la Liga y la Copa han sido en este primer año para dos equipos de clara significación pro-régimen: el semi-militarizado Atlético Aviación (sic), que de estar descendido a Segunda ha pasado a campeón de Primera, y el Español, representante de las esencias españolas en Cataluña”. En una línea muy similar proclama Duncan Shaw: “no es sorprendente que el Atlético Aviación (sic) ganase las dos primeras ligas después de la guerra civil; quizá lo es más que el apoyo oficial no le ayudase a ganar más trofeos antes de recuperar su independencia y su nombre original en abril de 1946(sic)”. Es decir, sugerencias, elucubraciones, ataques velados, sin pruebas de ningún tipo, tan sólo intuiciones.

Vamos a tratar de repasar un poquito la historia (lo que ni los “historietadores” ni los mentirosos directos han tenido la decencia de hacer) y vamos a intentar ver hasta dónde llegaban para el Atlético esas presuntas ventajas que podían conducir a considerarle una especie de “Steaua ibérico de los 40”.

Nuevamente agradezco sinceramente a Fernando Sánchez su desinteresada colaboración en la redacción de este artículo.

Lo cierto es que llamaban al Atlético Aviación en los primeros 40 el “equipo de los millonarios” (así lo atestigua el gran lateral Aparicio), aunque no precisamente por tener millones en el banco. La participación en su dirección del Ejército del Aire le otorgaba algún privilegio como uso ilimitado de vehículos y gasolina en sus desplazamientos, y el derecho de elegir a cualquier jugador que sirviese en el Ejército del Aire, con opción sobre los del Ejército de Tierra. Además, como otras tantas entidades dependientes del Ejército, recibió una subvención del ministro general Yagüe. No fue, de todas formas, el equipo colchonero, el único club de fútbol en recibir en los 40 ayudas estatales, pero ese es otro tema.

No hay que dudar, en cualquier caso, que los “cables” recibidos por los aviadores eran interesantes sobre todo en unos tiempos en los que España estaba en ruinas. De hecho la ventaja de los desplazamientos en vehículos militares no era cosa baladí, ya que las condiciones en las que viajaban otros equipos (muchos en trenes regulares y no precisamente en primera) eran sin duda más complicadas.

Bien, el Atleti no era rico pero sí “económicamente viable”. Pregunto sin respuesta: ¿es eso motivo suficiente como para considerar que ganó dos Ligas gracias al poder fascista? Sigamos.
Se habla también de la influencia del equipo aviador de cara a mover los hilos en la Federación. Una vez descartado cualquier tipo de beneficio a la hora de acceder a un puesto en la máxima categoría nacional (ver anterior artículo sobre su derecho a jugar en Primera), tan sólo hay una referencia en la que no se demuestra un trato de favor, pero sí un cierto peso rojiblanco a la hora de recabar apoyos oficiales a favor de sus intereses. Estoy hablando en particular del caso del pase del cántabro Germán del Racing al Athletic Aviación-Club tras la guerra. Y es que las intensas gestiones del directivo rojiblanco Cesáreo Galíndez contaron con la inestimable mediación de la Federación Castellana de Fútbol. Y nada más. Defendieron los intereses de uno de sus clubes frente a los de un club de otra federación regional. Conforme a la ley y sin, por ejemplo, adaptar o modificar normas con urgencia para que pudiesen entrar jugadores en nuestra Liga en clubes poderosos. Hablo de los casos de Kubala en el Barça y Di Stéfano en el Madrid (aquello sí que era tirar de influencias…). Sigamos.

Me pregunto: si el Athletic Aviación-Club era el equipo del Gobierno, ¿cómo se explican sus dificultades para tener un campo propio tras la guerra? Me explico. Con el Metropolitano destruido al Athletic le quedaba la opción de Vallecas, sin embargo, el campo vallecano, según Salázar, era de tierra lo que impedía de acuerdo con las normas federativas que pudiese utilizarse para albergar partidos de Primera. Tocaba replantar, lo cual supuso que los aviadores no dispusiesen de su propio estadio (su segundo estadio, ya que el Metropolitano se estaba reconstruyendo con bastante parsimonia por sus dueños) hasta la última jornada de Liga. Ante tal situación tuvieron los rojiblancos que solicitar al vecino Madrid que le cediese su campo de Chamartín para los partidos locales atléticos. Los blancos aceptaron si bien con la condición de que sus socios entrasen gratis a todos los partidos de los rojiblancos. Durante toda la temporada los jugadores del Athletic Aviación Club sufrieron las iras y abucheos de los hinchas madridistas que animaban ruidosamente un domingo sí y otro también a los rivales de los colchoneros, fuesen cuales fuesen. La situación llegó en ocasiones a enfrentamientos entre los jugadores voladores (presuntamente locales) y el público merengue, lo cual llegó a suponer sanciones para los contrariados jugadores (p.e. Elícegui y Blanco tras partido contra el Betis en Chamartín recibieron multas de 100 pesetas por sus gestos groseros al iracundo “respetable”). Tan patente era el ambiente hostil que tenía que soportar el Athletic (meses después Atlético) en sus enfrentamientos caseros que la Federación Castellana llegó a condenar (sin sanciones, eso sí) tal situación. Así decía un estracto de una de sus notas: “Este apasionamiento de alentar al tercero en discordia cuando su triunfo no beneficia ni indirectamente al nuestro y la hostilidad al equipo de casa en beneficio exclusivo del visitante, infiere grave daño al fútbol regional (castellano)”.

Me pregunto de nuevo: para ser el equipo del Gobierno fascista no parecía que todas las cosas estuviesen demasiado fáciles, ¿no?

Otros episodios puntuales tampoco parecen avalar la teoría del equipo gubernamental. Hablo del oscuro y sorprendente encarcelamiento de su entrenador Ricardo Zamora en el año 40 como consecuencia de haberse ausentado de España saliendo de la zona roja más tiempo del que permitía la ley durante la guerra (dos meses). Esa es la versión oficial. La oficiosa y publicada así en algún periódico de la época era que le encerraron “por rojo” o más claramente por ser amigo de rojos, que para el caso en aquellos años venía a ser lo mismo. Zamora durante unas semanas tuvo incluso que abandonar su cargo de entrenador.

Sorprende por tanto ver cómo en este caso el Gobierno franquista actuó con mano de hierro y dudosa justicia contra su “presunto equipo”.

¿Y en el campo cuáles eran los beneficios? Como digo, mucho se comenta sin argumentos las posibles ayudas a favor del Atlético Aviación para ganar dos Ligas. Lo cierto es que ambas las ganó el Atleti, como diría Maradona, “cagando”, sufriendo conforme a su historia. Incluso en la primera los jugadores terminaron su último partido pensando que no habían ganado el campeonato ellos sino el Sevilla que jugaba en Alicante e iba ganando. Sólo una llamada minutos después les confirmó, para su sorpresa y alegría que el Hércules había conseguido empatar al final dándoles el título. En el siguiente año también ganaron en la última jornada, si bien esta vez dependían de sí mismos. Mucho suspense me parece para tratarse de Ligas ya asignadas de antemano…

De hecho, si eran los jerifaltes fascistas los que asignaban los campeonatos, ¿por qué no ganaron los aviadores las Copas del Generalísimo y las siguientes Ligas para mayor gloria del Movimiento? Lo cierto es que siendo de Aviación el Atleti no volvió a ganar ningún título siendo los campeones de las cuatro Ligas siguientes Valencia, Atlético de Bilbao, Barcelona y Sevilla.

¿También eran fascistas o estos sí ganaron en buena lid? Incluso en esta época hubo dos temporadas (42-43 y 45-46) en las que el Atleti sudó la gota gorda para mantener alejada la promoción. ¿No decían que ganaba por decreto?

En fin, muchas tonterías se han dicho sobre el Atlético Aviación y casi todas sin ningún tipo de documentación, tirando del hispano “difama que algo queda”.

¿Porqué entonces ganó las dos Ligas siguientes a la guerra el Atlético? Traigo aquí unas palabras de Francisco Vivés, primer presidente del Athletic Aviación-Club dando su opinión sobre tal extremo:

“El At.Aviación resultaba ser fácil de llevar, pues al ser, militares o asimilados sus jugadores, no cabían discusiones de ninguna clase y la disciplina resultaba algo innato con sus ocupaciones diarias”. “Con la fusión se hermanaron el Ejército del Aire y el Atlético de Madrid, de tal modo que las primeras estrellas del Atlético Aviación (sic) serían los Germán, Vázquez, Campos, Aparicio, Arencibia... procedentes de soldados de Aviación. Se puede constatar igualmente, mediante documentos oficiales de la época, que los mandos del Ejército del Aire dieron difusión entre sus componentes acerca del At.Aviación para que aquellos que voluntariamente quieran cooperar al engrandecimiento del deporte, se inscriban como socios de este club, que funciona bajo los auspicios del Ejército del Aire [...] El equipo se movía en autobuses del Ejército del Aire. Todo se hacía bien y los resultados eran perfectos”.




Ni una crónica y ni una prueba de mafias, robos u otras conductas arteras a favor de los aviadores. En esta serie de tres artículos están (muy resumidos, eso sí) los hechos. El que quiera que siga inventando o mintiendo, y el que no, que lea y se documente.


Victor Hegelman.

lunes, febrero 20, 2006

Me suena este Ronaldo.

Recuerdo el verano 2.002. Ronaldo llegó al Madrid. Tras pasarse casi dos años lesionado había vuelto al fútbol no hacía demasiado. Su carisma más que su buena forma le llevó al Mundial de Corea y Japón y allí sencillamente lo bordó. Sin ser la fuerza de la naturaleza que deslumbró en el Barça su disparo letal al arco no había disminuido. Yo diría que incluso había mejorado. Ya no podía recorrerse cincuenta metros sorteando adversarios hasta alojar el cuero elegantemente en la red como hizo en San Lázaro. Sin embargo, diez metros le bastaban ahora para romper estadísticas y zagas rivales. Fue el artillero de oro de aquella Copa del Mundo.

Mientras tanto Massimo Moratti sonreía en Milano. Por fin, tras mucha paciencia, tras mucho dinero invertido en la recuperación de su crack ahora iba a poder disfrutarlo en su Inter. La espera había merecido la pena.

Pero llegó Florentino Pérez, como siempre, inundando de pasta las narices del ídolo. Otra vez como siempre a espaldas de su club. Primero mareando al jugador con el olor de la montaña de vil metal, y luego esperando que la presión del tentado en su club. Y Ronaldo no esperó. Ni gratitud ni nada. Se pasó por el forro a Moratti, la única persona en el Inter que había confiado en él cuando nadie lo hacía.

Cuentan que don Massimo montó en cólera anunciando que Ronnie no salía de ahí , y menos al Madrid. Habló con el brasileño pero hacía tiempo que éste no escuchaba. Incluso se echó a llorar en una reunión al comprobar la rotunda postura del jefe interista.

Bien le vino al crack entonces la ayuda del lobby mediático blanco en España. Un día sí y otro también la prensa merengue se encargaba de esparcir los mensajes de Ronaldo. Siempre iguales y siempre en la misma dirección. Primero la noticia: el astro se quería ir, se veía de blanco, quería ir al mejor club del mundo, de la historia; y luego el modelado de la opinión pública: ¿cómo se va quedar Ronaldo en el Inter contra su voluntad?, ¿cómo van a cortar su ilusión de ir al mejor club del Universo conocido?, ¿cómo va a permanecer un artista en la jaula del fútbol italiano, sucio, ruin, tétrico? La llegada de Ronaldo al Madrid era, cómo no, POR EL BIEN DEL FÚTBOL.

La operación, según se mire, llegó a buen puerto. Moratti, al no ver una posible marcha atrás sin daño y presionado por unos tifosi que no estaban dispuestos a perdonar al brasileño, accedió al traspaso.

Y el lobby continuó su trabajo: gana el fútbol, Ronaldo cumple el sueño de su infancia, incluso el crack había venido perdiendo mucho dinero (mentira y de las gordas, pero hoy no estamos en ese tema). De su desagradecimiento, su indigno comportamiento con su valedor ni una palabra. Todo eran reportajes sobre su ilusión cumplida, sobre su felicidad reflejada en su sonrisa castora.

El resto ya lo saben. Ronaldo triunfó sin peros, aterrorizando a las defensas enemigas y marcando goles como lo churros del “Brillante”.

Pero ahora el galáctico se ha cansado: “En el Bernabéu nunca me he sentido en casa, nunca me han tratado con cariño". Ya va lanzando esas frases que tanto suenan a los aficionados interistas. Le han permitido de todo en su vida privada, mucho más que a otros componentes de la plantilla. Pero Ronaldo, el mismo Ronaldo que abandonó de forma vergonzante el Inter “mofándose” de agradecimientos y de cariños ahora, cuatro años después no se siente querido. Sólo espero que la misma prensa que “por el bien del fútbol” prescindió de toda valoración ética sobre el comportamiento de Ronnie no le dé ahora por echar en falta esas carencias humanas que, no lo olvidemos, precipitaron su fichaje por el Madrid.



Victor Hegelman.

Misma Comunidad, distintos hemisferios.


Lo que faltaba. En Telemadrid han dicho textualmente que “el estado del terreno de juego en Getafe favoreció al fútbol del Atlético de Madrid”. Está claro. Los jugadores rojiblancos estaban mucho más acostumbrados a jugar sobre el hielo. Y es que las diferencias climatológicas entre la orilla del Manzanares y Getafe en esta época del año son abruptas… Es lo que tiene pertenecer a diferentes hemisferios.

Qué poquita gracia les hace a algunos el Atleti…


Victor Hegelman.

domingo, febrero 19, 2006

Los dichosos flecos (II).

Según As.com "Zé Castro desmiente su fichaje por el Atlético". El central del Académica afirma: "Es imposible que mi representante haya tratado el sunto sin consultarme. Yo soy quien decide mi futuro y todavía no lo hice".

Lo que yo decía. Seguro que todavía faltaban los malditos flecos.

Victor Hegelman.

Los dichosos flecos.

Noticia de Marca.com.

18.02.2006 - 09:56h.

EL CENTRAL SERÁ ROJIBLANCO LA PRÓXIMA TEMPORADA
El Atlético de Madrid ficha al portugués Zé Castro
Por ALBERTO R. BARBERO · Madrid


Rosicky, Pernía y ahora Ze Castro. Espero que no queden flecos sueltos… Ni se sabe la cantidad de fichajes “cerrados” que pierde el Atleti por los dichosos flecos.

Por cierto, justo en el momento en el que la piqueta sobrevuela con más fuerza que nunca el Vicente Calderón se disparan las “confirmaciones” de fichajes. ¿Casualidad? Como decía Alaska en su canción con Dinarama “Perlas ensangrentadas”: “Me contestó con evasivas. No sé, no sé, no sé, no sé…”

Victor Hegelman.

jueves, febrero 16, 2006

Fucking doberman.


En este país tener en contra a la afición madridista es tener en contra a más de la mitad de los aficionados españoles. No lo digo yo, lo dicen las estadísticas. Y precisamente la figura del Cholo Simeone ha sido un auténtico elemento aglutinador de odio entre la hinchada blanca, siendo su pisotón a Julen Guerrero una representación palmaria e indiscutible de lo que es una mala persona, un canalla, un criminal sobre el campo.

Resulta cuando menos curioso a la vista de la propia historia del club merengue comprobar lo finos que andan escrutando pajas en el ojo ajeno y obviando vigas como trolebuses en el propio. Así, podemos ver como en estos días con motivo de la paliza de La Romareda se ha apelado sin descanso al “espíritu de Juanito” para la vuelta en Chamartín. Y este recuerdo, sin duda, viene referido a la ambición y el coraje del malagueño, que no a sus marrullerías, sus agresiones a colegiados (dos años estuvo sancionado en Europa) y sus pisotones en la cabeza del rival (coño, ¿no era el Cholo el único que pisaba?). Sería injusto recordar a Juanito Maravilla (q.e.p.d.) por estas cosas, ¿verdad?.

Y sí, más que curioso me resulta hipócrita la eterna crítica, el eterno “sin perdón” a Simeone de una afición que reía cuando pronunciaba en los setenta la célebre frase “Benito saca el hacha” para que el zaguero de rictus patibulario se cargase al mejor jugador rival. El gran Benito, aquel que destrozó la carrera de un prometedor futbolista del Racing White belga en un torneo de verano (menos mal). Sí, hablo de la misma hinchada que bautizó a su centrocampista Ángel con el apellido de “exterminador”, celebrando con aplausos sus salvajadas. Recordemos, por ejemplo, aquella gesta que le llevó a lesionar de suma gravedad en un trofeo Santiago Bernabéu a la figura en ciernes del Dinamo Tibilissi, Kipiani, el cual, a raíz de la racial entrada de centrocampista tuvo que abandonar el fútbol. Grande, Angel, muy grande. De Felipe, otro fino estilista, también con una entrada criminal dinamitó la carrera del joven culé Bustillo en el 70 quebrándole la pierna. Que malo soy, ¿verdad?, desenterrando oscuros puntitos en las brillantes carreras de estos profesionales blancos. Más recientemente también puedo recordar cómo en una final de Copa Hugo Sánchez lesionó a Aloisio de un pisotón en la rodilla haciendo que el brasileño tuviese que ser cambiado. ¿De un pisotón clavando los tacos? ¿Igual que el puto Simeone? Sí. Bueno, igual no, porque el zaguero tuvo que abandonar el encuentro mientras que Guerrero continuó todo el partido. Pero que ruin sería recordar al gran mejicano por sus guarradas (sus muchísimas guarradas) perpetradas en el césped. No, sería injusto. A Hugo le recordamos por sus goles con la elástica blanca.

¿Seguimos? Sí, venga, seguimos, porque tampoco hay que irse tan lejos en el tiempo para ver, digamos, conductas escasamente deportivas en los jugadores merengues. Porque yo he visto a Roberto Carlos cargarse a dos jugadores culés en cuestión de cinco minutos en el Camp Nou, lesionar a Peternac y cargarse a Valdo y despedirle con una sonrisa burlona. Yo he visto a Figo reventar a tibia a un joven defensa llamado Pablo y levantarse, limpiarse el polvo y dar la espalda mientras el zaguero se retorcía de dolor. Yo he visto a Salgado hundir la prometedora carrera de Juninho cazándole vergonzosamente el tobillo. Incluso a un caballero como Zidane le he visto tener sus lunares con sendos oscuros pisotones, uno a Velasco cuando jugaba en el Celta y otro que dobló el peroné de Emerson en un derbi del 2.003. Yo he visto a Gravesen lesionar a Gabi con una certera coz. Yo he visto a Pablo García… bueno a este llevamos viéndole muchos y sorprende observar como ahora le aplauden por practicar su juego de siempre (antes, decía la prensa capitalina, era el “jugador más sucio de la Liga de las Estrellas”). Yo he visto a Hierro soltar los codos como un ventilador, y he visto a David “el guapo” escupir a rivales e insultar y mofarse de juveniles… Podría seguir pero me canso y me aburro.

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais” decía el rubio replicante de Blade Runner.

Cuán injusto y tendencioso sería recordar a estos grandes artistas por sus “pecadillos”, ¿verdad?

Sin embargo con Simeone, el argentino más veces internacional, no puede haber piedad. Se le recuerda por lo que fue, un tipo patibulario, un asesino deportivo. Estoy convencido de que si el Cholo hubiese jugado de blanco (su nombre sonó para Concha Espina antes de fichar por el Atleti) ahora sería una leyenda tan grande como los jugadores mencionados anteriormente. Y todos hablarían de bravura y casta, no de pisotones y tacos.

Un dato para finalizar. Una semana después del incidente con Guerrero el Cholo fue pisado en la rodilla por Couto en partido de Copa. Le tuvieron que dar puntos. “Se lo merece”, unos pensaron y otros directamente dijeron. Al terminar el partido, Diego Pablo fue preguntado con cierta sorna por la jugada por los periodistas y contestó: “Las cosas del campo deben quedar en el campo”. Al Cholo le cayeron cuatro partidos. A Fernando Couto ninguno.

Victor Hegelman.

The doberman.


La semana pasada llegó a los medios la noticia de la muy próxima retirada del Cholo Simeone de los campos de juego y su inminente llegada a los banquillos. No fue una sorpresa que Diego Pablo anunciase sin tapujos que sus puertas siempre estarán abiertas de par en par al que él mismo define como el club de su vida, el Atlético de Madrid.

No sé, el anuncio de su retirada, si bien estaba cantado (cumple en abril 36 castañas) me ha dejado un cierto poso de nostalgia. Recuerdo al jugador que llegó del Sevilla en 1.994 y que siempre dio la impresión de haber nacido para vestir la rojiblanca. Y es que Simeone era de esos tipos honrados en el esfuerzo, profesionales de una pieza, dispuestos a partirse el alma por aquellos que confiaban en él. Era un mercenario sin ningún sentido peyorativo en la expresión, un perro de la guerra, un doberman, como le bautizó fugazmente Rosety.

Pero no todo en Simeone era garra y lucha, como nos han querido vender durante años aquellos que no pudieron contar con el Cholo en sus filas. Incluso se atreven a decir que era un mal jugador. En fin, las opiniones son como los culos, que todos tienen una y unos lucen mejor culo que otros.

A mí este pelotero, al que he visto posiblemente un par de cientos de partidos en directo con las más variopintas camisetas, nunca me pareció precisamente malo. Poseía bravura, unas pelotas como camiones, pero también sabía perfectamente situarse sobre el terreno de juego. Su versatilidad hacía que pudiera ser utilizado en cualquier posición del medio campo o incluso incrustado en la defensa y rendir a un gran nivel. Sabía distribuir y cubrir al cerebro, atacar y defender correctamente, y sobre todo, contagiar su ardor guerrero a sus compañeros cuando los ánimos flaqueaban. En ese sentido a mí (opinión puramente personal) me recordaba al madridista Pirri, uno de los tíos más completos que he visto. ¿No regateaba bien? Tampoco intentaba locuras. Su falta de dribling se suplía con una gran visión a la hora de buscar al jugador más cercano para trenzar una oportuna pared. Eso sí, no le dejases un hueco por donde encarar la portería porque por ahí se te metía con el cuchillo entre los dientes y a por todas. Tenía además la complicada habilidad de colocarse siempre bien en los corners, ya entrando al remate anticipándose a los zagueros, ya esperando agazapado el rebote que le diese ventaja de cara al gol haciendo gala de una intuición que no muchos lucían.

Y si volvemos al recurrente tema de la garra todavía somos muchos los que tenemos en la retina a aquel Simeone con el hombro salido lanzándose en plancha contra el Athletic para lograr, de soberbio testarazo, el tanto de la victoria. O en aquel mismo año (93-94) la escena desgarradora en Riazor del equipo médico rojiblanco pisándole el maltrecho contra el suelo mientras le estiraban el brazo. El doberman gritaba, rugía, pero aguantaba cualquier cosa con tal de volver a la cancha a ayudar a su equipo. Y aquel día volvió y el Atleti, su Atleti, venció. ¿Cómo no iba a gritar la hinchada colchonera “ole, ole, ole, Cholo Simeone?

Con respecto al tema de sus acciones violentas, por motivos de espacio, voy a dejar el tema para otro día, aunque su consideración de “asesino” por las hinchadas rivales solía tener un componente hipócrita digno de analizar. Y lo analizaré, ya ven. Sólo decir que jugadores como estos son idolatrados en numerosos equipos. Las patadas no se ven igual cuando se dan y cuando se reciben. Y el Cholo, entre las muchas habilidades que tenía, también estaba la de saber parar un partido cuando más necesario era. Bromas las justas. “Cancheros” llaman a estos peloteros en Argentina. Y en España, “cancheros” o simples guarros ha habido en todos los equipos para dar y tomar, aunque no todos han recibido las campañas en contra que ha vivido el Cholo. Ser del Atleti tiene estas cosas.

Para terminar, dado que estos aspectos también los olvida mucha gente con facilidad, voy a recordar brevemente los principales hitos de su carrera:

Clubes.

Club Atlético Vélez Sarsfield - (Argentina) 1987 - 1989
Pisa Calcio - (Italia) 1989 - 1992
Sevilla Fútbol Club - (España) 1992 - 1994
Atlético de Madrid - (España) 1994 - 1997
Inter de Milán - (Italia) 1997 - 1999
SS Lazio - (Italia) 1999 - 2003
Atlético de Madrid - (España) 2003 - 2005
Racing Club - (Argentina) 2005 - 2006.

Con sus clubes.

Dos dobletes, con el Atleti y la Lazio, que no son precisamente clubes fáciles para conseguir este logro. En ambas hazañas fue pieza clave.
1 Liga española (Atlético, 1996)
1 Copa del Rey (Atlético, 1996)
1 Liga Italiana (Lazio, 2000)
1 Copa de Italia (Lazio, 2000)
1 Supercopa de Italia (Lazio, 2000)
1 Copa de la UEFA (Inter de Milán, 1998)
1 Supercopa de Europa (Lazio, 1999)

Con su selección.

Ha sido internacional con la Selección nacional de fútbol de Argentina en 105 ocasiones. Su debut como internacional fue el 14 de julio de 1988. Es el jugador argentino que más veces ha vestido la albiceleste.

2 Copas América (Selección argentina, Copa América de Chile 1991 y Copa América de Ecuador 1993)
Medalla de plata en Fútbol en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 (Selección argentina).

A mí me parece que no está mal. Que cada uno piense lo que le apetezca. A mí ahora sólo se me ocurre decir: “Ole, ole, ole, Cholo Simeone”. Y al que no le guste que no mire.

Victor Hegelman.

Pupas no. Tontos.

José Ignacio Bescós perpetra hoy la siguiente columna en As.com.

Opinión Firma invitada

AL FONDO HAY SITIO

JOSé IGNACIO BESCóS

"Nunca nos han entendido. Pudiendo elegir, ¿a santo de qué viene sufrir tanto? No nos han entendido porque hasta ahora han sido de mal conformar. Nada era suficiente para ellos. Siempre querían más. Los dioses les otorgaban la octava y ellos ya ansiaban la novena. Y la liga. Y la copa. Desagradecidos. Mientras, nosotros éramos despojados sistemáticamente de nuestros sueños. Schwarzenbeck, Urízar Azpitarte, la aluminosis... Las plagas de Egipto. Así que nos acostumbramos a las decepciones. No se nos daba, y dejamos de pedir. Limamos nuestros sueños. Perdimos la categoría, pero ganamos la superioridad moral del pupas y un bonito himno de Sabina. Y nunca dejamos de animar a los nuestros en la caída. Eso es irse a pique con estilo.

Llevan un par de añitos en su infierno particular, distinto del nuestro, claro, pero infierno a su manera. Los eliminaron de la copa. Metieron cuatro, pero los eliminaron. Van camino de otro año en blanco y sonríen. Porque metieron cuatro, aunque los eliminaran. Los dioses no estuvieron de su lado y a ellos no se les borra la sonrisa de su blanco rostro. Qué raro. A lo mejor es que empiezan a entendernos.

Bienvenidos a territorio comanche, vecinos. Relajaos y disfrutad, que el viaje es todo cuesta abajo.

*José Ignacio Bescós (Madrid, 1966) es escritor y guionista."

Señor Bescós,

Que a usted le hagan gracia sus propias derrotas hasta el punto de generarle un punto de "superioridad moral" es su problema y, en mi opinión, sería conveniente que se lo hiciese mirar por un especialista.

A los atléticos les jode perder y mucho, así que coja usted sus pupas, sus estilos, sus bonitos himnos y sus territorios comanches, haga un paquetito y váyase a la mierda con su As bajo el brazo.

Atentamente,

Victor Hegelman.

miércoles, febrero 15, 2006

El lobby.

Severino Lorences los llama "Ministerio de Agitación y Propaganda". El ambiente y la presión creados por el lobby mediático madridista en la última semana han llegado a puntos difícilmente comprensibles. El Madrid puede no haber llegado a la final, pero una vez más el verdadero derrotado es el periodismo.

Pensaba haber puesto algo de mi propia cosecha, pero una chica autodenomina Lolaila lo ha clavado en el foro de la web Señales de Humo. Cuando alguien se explica con semejante brillantez y claridad sólo cabe copiar y citar la fuente. Enhorabuena.

"Nada más suceder la hecatombe madridista en La Romareda (6-1) se decidió poner en marcha un impresionante despliegue mediático con un único tema: la remontada. La debacle madridista, el porqué del 6-1, apenas fue analizada en ningún medio, ni radios, ni prensa ni televisiones analizaron ese partido con un mínimo de profundidad , seriedad y rigor. Fue un partido fantasma, apenas había existido. De lo que había que hablar era del partido que aún no se había celebrado (!!?) contradiciendo a sí las más elementales normas periodísticas basadas en contar lo sucedido y no en hacer cábalas sobre el futuro.

Se empezó a hablar de la remontada, del "espiritu de Juanito",...algunos programas como Maracaná rozaron el esperpento, se sacaron fotos de Juanito como si fueran estampas de la Virgen, se puso música mística (ó algo parecido) como haciendo ver que dicho espiritú se manifestaba en el propio plató televisivo...durante una semana toda España fue bombardeada desde el 90% de los medios de comunicación con ubicación central en Madrid con la cantinela de la remontada. COPE, Ser, Onda Cero, Antena 3, Marca, Cuatro, Tele 5, As,....etc etc abrumaron al país con el asunto. Poco se habló del pobre Zaragoza y de su buen hacer...Solo en medios de comunicación de ámbito local ó autonómico se pudo oir algo diferente a la cantinela de la remontada....Pero en practicamente en el 100% de los medios de ámbito estatal con sede central en Madrid e infestados de periodistas madrileños y madridistas, la consigna estaba clara: se hablaba de la remontada y solo de eso. El país entero (España), fue sometido a un bombardeo mediatico sin precedentes, por su fuerza desmesurada y por su sesgo deleznable. En efecto, parecía que el Zaragoza fuese un equipo extranjero cuyos intereses e ilusiones ni siquiera hubiese que tener en cuenta.

Y llegó el día del partido. Y todos empujaron en un mismo sentido, el de la remontada :el Madrid salió mentalizado para ello. Y su público, que llenó el estadio también. Y los medios de comunicación también. Y los jugadores del Zaragoza también!!!!!!!!! En apenas 9 minutos el equipo más en forma de España encajó tres goles, a un ritmo de uno cada tres minutos, que puso los pelos de punta. Aquello dejaba corto y ridículo el famoso ritmo goleador del España- Malta. Si en 9 minutos el Zaragoza había encajado ya tres goles, a ese ritmo en 90 minutos encajaría 30 goles... Ni a un equipo juvenil se le meten 3 goles en 9 minutos....el Zaragoza salió convencido de que podían remontarle, sus jugadores, acojonados, apenas podían mantener la pelota en su poder,...solo la imprecisión y falta de puntería madridista hizo que en los siguientes 81 minutos más 4 de prolongación, se metiese solo un gol y la remontada no fuese culminada...

¿Algo ilegal en todo esto? NO

¿Se puede montar en este país una campaña mediática mediatizadora tan salvaje a favor de un equipo que no sea el Madrid? NO

¿Parte pues el Madrid, una vez más, con ciertas ventajas y una posición favorable con respecto a los demás si nos atenemos a esto? SÍ"

Gesta interrupta.

El 4-0 del Madrid al Zaragoza me deja un puñadito de reflexiones:

- ¿Cómo se puede perder en una semana 6-1 y ganar 4-0 contando con los mismos protagonistas? Lo que hizo el Madrid ayer es algo así como lanzarse a un ataque furioso en los últimos quince minutos después de estar escondido durante una hora. Los milagros llegan pocas veces. Por eso se llaman milagros y no realidades.
- La reacción madridista de ayer es positiva y brillante por el desafío que supone ante los “imposibles” del fútbol. Sin embargo, el resultado, tal y cómo se desarrolló el partido, puede hacer más daño de lo que parece. Nadie, ni jugadores ni aficionados pensaba en el minuto 16 de la segunda mitad que la proeza no se fuera a conseguir. Perder el tren de la final después de haberte pegado un brutal carrerón duele. Los aplausos postreros del hincha y las lágrimas de orgullo emocionado son estériles como fuegos de artificio.
- Son tan habituales las meteduras de pata de los árbitros que ya hay que considerarlas como una parte del juego tan importante como la habilidad de los propios jugadores. Pérez Burrul pareció haber dado la puntilla al Madrid y ayer González Vázquez fue clave para mantener vivo al Madrid hasta el último segundo. Algunos, por mal que lo hagan, van convocados siempre.
- Se invocaron por la prensa blanca espíritus del pasado para lograr lo imposible olvidando un hecho básico: en los ochenta el Madrid hizo remontadas increíbles porque previamente recibió goleadas también increíbles. Vivir al límite es complicado. La línea recta sigue siendo el camino más corto y coherente.

Victor Hegelman.

martes, febrero 14, 2006

Violencia verbal.

En San Sebastián se quejan, y con razón, de que un buen número de hinchas del Fondo Sur del Calderón en el partido del pasado domingo insultaron a la memoria de Aitor Zabaleta y pidieron la libertad de su asesino. Tienen razón. Estos cánticos son deplorables y es necesario erradicarlos de los estadios. Toda, toda la razón. Y digo más, es absolutamente necesario erradicar de TODOS LOS ESTADIOS cualquier cántico o grito que insulte a la memoria de muertos inocentes y que jalee o aplauda a sus asesinos. De TODOS LOS ESTADIOS. ¿Me explico?

Victor Hegelman.

A día de hoy, el Atleti más allá del césped.

En el foro de la web Señales de Humo un participante habitual ha venido a recordar la siguiente noticia publicada hace más de un año en el rotativo de información económica Cinco Días. Dicha noticia, pese ha su antigüedad, conserva hoy en día su vigencia ya que el problema del club todavía no ha encontrado una solución. No se trata de ser agorero o alarmista, precisamente ahora que se está enderezando el rumbo deportivo. Se trata sencillamente de no olvidar que mientras el balón rueda por el césped en los sótanos de la entidad huele mal, muy mal.

Cinco Días. El Atlético de Madrid avala con la plantilla su deuda con HaciendaHacienda podría acabar siendo la dueña de Fernando Torres. El fisco reclama al Atlético de Madrid 79,47 millones de euros por el periodo entre 1995 y 1999. Para poder recurrir esa deuda, el club ha ofrecido como garantía del pago a los jugadores de la propia plantilla, según explica la sociedad en su memoria de la última temporada.

Guillermo S. Vega / MADRID (08-12-2004)

“Si la justicia fallase en contra de los intereses del Atlético de Madrid, y la entidad rojiblanca no pudiese abonar las cantidades requeridas, el Ministerio de Hacienda podría acabar siendo el propietario de todos los jugadores del equipo profesional, según la memoria del ejercicio cerrado el 30 de junio de 2004 a la que ha tenido acceso Cinco Días y que será la que se presentará a los accionistas en la junta del 30 de diciembre. Los portavoces del club madrileño prefirieron no hacer declaraciones ayer.
El próximo día 30, el club que preside Enrique Cerezo y que dirige Miguel Ángel Gil Marín comunicará a sus accionistas que la entidad triplicó sus pérdidas consolidadas hasta 62,3 millones en la temporada 2003/2004, lo que la ha dejado con unos fondos propios negativos de 87,7 millones. Su pasivo exigible ascendía a 385,7 millones de euros a 30 de junio. El club estuvo intervenido judicialmente desde el 21 de diciembre de 1999 hasta el 13 de julio de este año.
La inspección realizada en la temporada 2002/2003 tuvo como consecuencia que Hacienda detectase impagos por impuesto de sociedades, IVA e IRPF de 79,5 millones entre los años 1995 y 1999. Esa cifra incluye 55,3 millones de cuota defraudada, 14,4 millones de intereses de demora y 9,8 millones de sanción, según desglosa el propio club.
El Atleti ha recurrido esta decisión de Hacienda. Según la directiva del club y la de sus asesores fiscales, 'los recursos presentados prosperarán en su mayoría a favor del club'.
El Estado exige que cuando se presenta un recurso se entregue un aval que asegure el pago de la deuda. En su memoria el club explica que 'la garantía ofrecida por la entidad consiste en la cesión de los derechos económicos derivados de los derechos deportivos y federativos de los jugadores profesionales de la plantilla del club', según consta en el apartado dedicado a dar cuenta de la situación fiscal del club.
Sobre lo mismo insiste el apartado destinado a hablar de los derechos de adquisición de jugadores, donde se reitera que tales derechos 'están ofrecidos en garantía del pago' a Hacienda.
En ambos casos, la redacción da a entender que la garantía se refiere a todos los jugadores profesionales de la plantilla. No consta que Hacienda haya dado por bueno ese peculiar aval.
El club tiene además otros activos hipotecados, pignorados o entregados en garantía. El más importante, los derechos de retransmisión televisiva de esta temporada y la siguiente (un fijo de 13,5 millones anuales, más una cantidad variable). Este dinero proveniente de la televisión no sólo se lo quedaría la Agencia Tributaria, sino que también serviría para enjugar pagos pendientes con otras entidades deportivas.

Abonos y taquilla


El club ha puesto también como garantía de sus deudas con entidades de crédito los ingresos por abonos de esta temporada y las dos siguientes, según consta en la memoria anual.
Si cualquiera de esas garantías se ejecuta, no sería la primera vez. Caja Cantabria, de hecho, ha embargado los ingresos por taquilla del Atlético de esta temporada hasta recuperar 230.000 euros de deuda por la compra del centrocampista Gonzalo Colsa.


Una deuda difícil de cuantificar.

¿Cuál es la deuda del Atlético de Madrid? Depende de lo que cada quien entienda por deuda.
Es más fácil llegar a un acuerdo sobre otros conceptos contables: el pasivo exigible (es decir, el total del pasivo menos los fondos propios) asciende a 386 millones de euros. Esa cifra, sin embargo, incluye partidas que difícilmente se pueden calificar como deuda (por ejemplo, los impuestos a pagar en un futuro por la revalorización del Calderón hasta su tasación actual) y deja fuera otras que sí podrían serlo (como parte de las cantidades cuyo pago exige Hacienda, pero que el club no ha provisionado).


De lo que no hay duda es de que el club tenía pendientes de pago al cierre de la temporada deudas con entidades de crédito por 32,5 millones; cantidades exigidas por Hacienda (en parte recurridas) por unos 120 millones; deudas con entidades deportivas y efectos a pagar a largo plazo por otros 37 millones; deudas con acreedores comerciales por 44 millones, y lo que el club llama 'deudas no comerciales' por 36,7 millones, de los que 24,7 millones eran las remuneraciones pendientes de la plantilla deportiva.

La suma de esas cuantías ronda los 300 millones de deudas vigentes. La oposición añade pagos comprometidos y ajustes por periodificación que llevan la cuantía por encima de los 400 millones. Los directivos del club que preside Enrique Cerezo, en cambio, llegan a una cifra muy inferior, que consideran la 'deuda neta', restando no sólo todo el activo circulante (61,3 millones) sino también otras partidas. Son interpretaciones diversas.
Lo que sí admite el club es que las pérdidas consolidadas fueron de 63,2 millones el último año.”

Vuelvo. No me resisto a quedarme callado. Cada vez que sale una noticia sobre la situación económica del Atleti es para echarse a temblar. No sé. A veces me da la impresión de que todos los sufrimientos de los partidos, la angustia cuando ataca el rival, la histeria de los últimos minutos, las explosiones de júbilo producidas por los goles… todo son simples anécdotas dentro de una realidad más terrible de lo que podemos imaginar los aficionados. Son sentimientos pasajeros, testimonios fugaces de una vida que languidece presa de un terrible virus que pudre y devora sus entrañas.

Proclaman ahora los que trajeron este cáncer, SIDA o lo que sea que padece el club que han encontrado la poción mágica que curará los pertinaces males: la venta del estadio. No es un remedio eficaz. Ni tan siquiera es un calmante. Contra la enfermedad que devora al Atleti la enajenación y lanzamiento de la casa de los colchoneros no es más que un puto placebo. La enfermedad, el virus, seguirá creciendo desecando los paños calientes por grandes que estos sean.

Y ahora me olvido de metáforas porque las cosas son claras como el día. No pagaron a Hacienda durante cinco años y deben (no ellos, sino el Atleti) más pasta que un mal tahúr. ¿Qué coño nos tiene que hacer pensar que después de la venta del estadio Vicente Calderón en cinco años el club no va a estar igual o peor? ¿Qué haremos entonces? ¿Vender el nuevo?
Jodido anda el Atleti así. Pero bien jodido.

Victor Hegelman.

lunes, febrero 13, 2006

Los profundos pensamientos de Javier Marías.

Buceaba por este universo de los blogs cuando, oh, sorpresa, me he topado con el del escritor-filósofo Javier Marías (o filósofo-escritor, que no sabría yo como catalogar a tan insigne personaje). Me pongo a leer un momento y pienso (luego existo): “Verás como acaba hablando del Madrid, y lo peor, verás como acaba hablando del Atleti”. Toma ya. Aquí está. Nunca un “fortune teller” provisional lo tuvo tan fácil:

"Los del Atlético odian al Real Madrid. Nosotros no odiamos a los del Atlético, sólo nos dan muchísima pena", dijo Marías.

Lo sabía. No hay nada más previsible que las obsesiones del señor Marías. Y mire usted, don Javier, como sus ampulosos rollos hace tiempo que no me sorprenden lo más mínimo (que se adorna tanto como se repite) pensaba pasar por alto su colchonerofóbica afirmación, pero como me lo ha puesto tan fácil y tengo el día libre, voy, con su permiso o sin él, a dedicarle unas líneas.

Usted habla de pena, y mire, ahí coincidimos. Yo también siento bastante pena. Pena de ver cómo su talento y equilibrio (que lo tiene a veces) desaparecen completamente de su cerebro en el momento en el que empieza a hablar del Real Madrid. Pena de ver como emerge el forofo cavernario y apuñala al escritor culto sin ningún tipo de resistencia del entorno. Pena de ver cómo, muchos años después, su odio al Atlético de Madrid (aquel equipo que usted definió, en un nuevo alarde de fijación, como “irresponsable y travieso, pero también marrullero y bastante acanallado” (1)) permanece en su subconsciente todavía más sucio que antaño, tirando de una chusca hipocresía para ocultarlo tras la cortina de un autoimpuesto y falso desdén. Falso porque su rencor al Atleti (que sabe Dios cuáles serán sus orígenes) aporta una más que cumplida bibliografía, con lo que tratar de esconderlo ahora y disfrazarlo de piedad (“me dan muchísima pena”) suena a lo que es, una gilipollez cuyo tamaño sólo se asemeja a la burda mentira que oculta.

Porque además, dentro de su habitual megalomanía futbolística, usted, don Javier, no puede ni quiere luchar contra la tentación de hacer juicios rotundos, universales. Todos los del Atleti (Marías dixit) odian al Real Madrid, mientras que los madridistas sólo sienten muchísima pena por los del Atleti. Y todo con su eterno estilo, tan fácil y bobalicón cuando desciende a ese barro irresistible de las descalificaciones balompédicas de barra de bar y cuarto o quinto copazo de coñac. Sin argumentos ni inteligencia el estadista Marías, conoce a todos, rojiblancos y merengues, y dicta desde su púlpito de sobremesa las reglas de comportamiento de ambas sociedades futbolísticas. Un Marías que al alejarse de las letras o tratar de adaptarlas a sus filias y fobias se vuelve hipócrita y palurdo en sus disquisiciones. Pena de verdad. Pena, penita, pena…

Reconozco que pensé dar carpetazo al asunto con los puntos suspensivos anteriores, sin embargo me dije: "¿porqué no hacemos un pequeño ejercicio de investigación empírica acerca de la imformación de don Javier?". Y allí me aventúré, y acto seguido me atreví (no sin un importante desagrado) a comentar con uno de los merengues más bocazas y maleducado que también existen, señor Marías) de mi entorno social la afirmación mariana. Su respuesta fue la prevista: “Sí, sí, eso. Los del Atleti nos dan pena. Aunque bueno hay que reconocer que también les odiamos”. Obsérvese la escasa distancia entre los argumentos de Marías y los del cacho bestia futbolero.

Me dispuse entonces a desplazarme al otro bando para comprobar mediante una “estadística Matallanas (2)” (aquella que a partir de una reducida y cercana muestra crea resultados de opinión con porcentajes absolutos válidos para presentar en cualquier foro internetero) sobre lo que sentían los atléticos acerca del Madrid. Tomé una muestra de diez colchoneros y pregunté: “¿Qué sentimiento te despierta el Real Madrid:

Odio.
Envidia.
Asco.
Indiferencia.
Simpatía.

Los datos arrojados por tan universal encuesta fueron los siguientes:

Odio (10%).
Envidia (0%).
Asco (80%).
Indiferencia (10%).
Simpatía (0%).

En resumen, que para sorpresa de los seguidores marianos (de don Javier Marías, no me malinterpreten) el 80% de los atléticos no odian al Madrid. Sienten asco, mientras que sólo un triste diez alberga el odio en su corazón. ¿Lo tomamos como verdad universal o esperamos el visto bueno de Marías, supremo desmenuzador de sentimientos futbolísticos?

Victor Hegelman.

(1) Referencia tomada del libro de Severino Lorences “El rojo y el blanco. Libelo de antimadridismo razonado”.
(2) Perdona Mata. No he podido resistirme.

domingo, febrero 12, 2006

Floro piensa y opina.

Extracto de la entrevista a realizada a Benito Floro por Tomás Roncero y publicada en Diario As.

"¿Qué opina de las Giras?

Hay una realidad: el único período que tiene un club como el Madrid para prepararse en lo físico y táctico es en la pretemporada. Se necesitan un mínimo de 21 días de trabajo intenso en un sitio adecuado. Sería mejor no hacer luego la Gira. Pero si debe hacerse, con una semana y un par de partidos basta. Así no afectaría. Pero dos o tres semanas de viajes sí que pasan factura..."

Vaya, vaya, Benito. Así que pensando, ¿eh? Poco futuro te veo de blanco si venimos con estas intenciones…


Victor Hegelman.

Alfonso Ussía sobre la venta del Calderón.

Alfonso Ussía, madridista ilustre, habla desde la caballerosidad y el respeto sobre el Vicente Calderón y su posible venta. Sinceramente no esperaba el detalle y, por tal motivo, se lo agradezco doblemente.

Alfonso USSÍA

"Ignoro la cuantía de la deuda del Atlético de Madrid, y entiendo que alguno de sus propietarios considere irremediable la venta del estadio «Vicente Calderón». Pero estoy con los atléticos que se oponen a esa operación. El «Vicente Calderón» lleva el nombre del mejor presidente que ha tenido en toda su historia el Atlético de Madrid, y se construyó durante su primera etapa presidencial.

Para un atlético, vender el «Calderón» equivale a perder una parte de su casa, de su identidad. Figúrense la que se montaría si el Real Madrid convirtiera el «Santiago Bernabéu» en un negocio inmobiliario. El «Calderón», como el Atlético de Madrid, es un estadio peculiar, entrañable y diferente. También lo era el «Metropolitano», con su gradona y su ambiente castizo. Manda la economía, pero también interviene el corazón.

El «Vicente Calderón» es patrimonio de Madrid, seña de identidad de un club glorioso, punto de reunión de la afición más unida y admirable del fútbol español. También los madridistas, muchos madridistas, queremos a ese estadio levantado gracias al tesón y al coraje de un hombre extraordinario. No se puede vender la memoria de Vicente Calderón. No se puede vender el orgullo del Atlético de Madrid, el club más peculiar y sorprendente del fútbol español."

jueves, febrero 09, 2006

Sostiene García.

Vuelve José María García y, como de costumbre, no deja frío a nadie. Su charla con los internautas en El Mundo va a dar que hablar. A mí lo que más me ha llamado la atención es la contundencia con la que arremete contra Florentino Pérez, no por la propia violencia de sus palabras, sino porque repite punto por punto algunas afirmaciones durísimas que ya expuso hace más de un año en TV3. Traigo aquí los dos bloques que más me han llamado la atención:

"Sorprendente y desgraciadamente, Florentino Pérez tiene maniatada a una parte grandísima de los medios de comunicación. Desconozco las razones, porque quiero creer en la honradez de mis colegas. Posiblemente, la gran fuerza del Real Madrid haga que los dirigentes de estos medios impongan o recomienden un trato de favor, por lo que significa el capítulo de ventas o audiencias. Florentino Pérez es un tipo tan indeseable que tuvo la desfatachez de presentarse en el despacho de don César Alierta a pedir mi cabeza. No contento con eso, a un consejero de importantísimas empresas españolas, llamado Tato Goya, cuñado de don Alfredo Pérez Rubalcaba, le llamó un día para decirle que o prescindía de José María García o que pondría a todo el estadio Santiago Bernabéu a cantar "César borracho". Por si alguno de nuestros lectores no acaba de creerse esto, un día, siendo todavía ministro Eduardo Zaplana, que es amigo personal mío, me llamó para ver si podíamos tener una comida con Florentino, porque es amigo suyo y él decía que dos amigos no podían estar enfrentados. Yo le dije que comida no, porque sólo como con mis amigos, y convenimos una cita en una habitación del hotel Villamagna, a la que acudieron Zaplana, Luis Herrero y Florentino. Allí, delante de Eduardo, le dije a Florentino todo lo que he dicho aquí, que era un indesesable, que era un jugador de ventaja, que estaba abusando del PP, en definitiva, que una persona con la conciencia tranquila o me habría tirado por la ventana de aquella quinta planta o se habría ido. Él lo único que hizo fue, tres meses después, aprovechando que era el día de Nochebuena, llamarme para ver si aceptaba cenar con él. Y, en efecto, acepté, y fuimos a Zalacaín. Nos acompañó un colaborador que había estado conmigo en Telefónica, y sorprendentememente, en un momento determinado, y cuando yo iba punto por punto atajando todas las explicaciones de la auténtica golfada que supuso las torres de la Ciudad Deportiva, este colaborador me dijo, y es la única vez que me ha pasado en más de 35 años de profesional, "¿Y CUÁNTO CUESTA QUE MIRES PARA OTRO LADO?".

" La barbaridad democrática que se ha cometido con el Real Madrid no es propia de un país civilizado ni de un partido serio. José María Aznar ha ayudado sin límite, y él sabrá por qué, a Florentino. Yo un buen día fui a decirle a su despacho que lo que estaban haciendo rebasaba cualquier estado de justicia. Por toda respuesta me dijo "tengo que ayudar al Madrid". Le respondí, "no, presidente, tienes que ayudar al Madrid, al Barcelona, al Valencia, al Celta y al Orihuela, porque eres el presidente de España". Contar punto por punto, y lamento porque dicen que hay cientos de preguntas, muchas de las cosas que se han hecho, nos llevaría no horas, días, un libro, dos libros, lo que pasa es que yo creo, aunque a lo mejor es una presunción mía, que todavía no estoy para escribir mis memorias, pero que José María Aznar y su gobierno y sus ministros y su secretario de Estado y sus presidentes de comunidad y sus alcaldes hayan permitido, por ejemplo, que Caja Madrid cree una empresa con un capital social de 500.000 pesetas para prestarle al día siguiente al Real Madrid 10.000 millones de pesetas con los que el Real Madrid le quita al conjunto catalán a Luis Figo... Con toda la razón del mundo, el Barcelona estará solicitando ayuda de sus políticos más próximos."

Pelos y señales. García lo tiene fresco y no quiere olvidar. ¿Rencor? Sí, sin duda mucho. A Florentino le caben dos opciones: o al vía judicial o el silencio. Si la respuesta es "silencio" surge una nueva pregunta: ¿desdén o temor a la "exceptio veritatis"?

En cualquier caso me alegro de la vuelta de José María García. Con más o menos razón ya iba haciendo falta que el rebaño divisase algún lobo en el horizonte.

Victor Hegelman.

El momento de Torres (II). Niño de rojiblanco sobre fondo blanco.


La impactante irrupción de Fernando Torres en el fútbol nacional en los pasos finales de la temporada 2.000/2.001 no dejó indiferente a nadie. Ya se había oído hablar del chico maravilla que hacía pocos meses había conducido con su talento a la selección española sub-16 a conquistar el Campeonato de Europa. Su llegada al primer equipo desde el juvenil A sin pasar por el Madrileño como medio para desviar la atención ante un ascenso que se escapaba y su portentoso gol en el Carlos Belmonte, hay que admitirlo, fueron sucesos vistos con simpatía e incluso celebrados por la prensa, que llegó a ponerse de parte del Atlético ante el bulo desinformado de José Ramón de la Morena que anunciaba aquel verano su inminente fichaje por el Valencia.

Sin embargo, bastaron unos meses para que Torres empezara a entender que no todo iban a ser halagos. Llegó el Mundial Sub-17, creo recordar que en Trinidad y Tobago, con la Liga ya comenzada, y allí llegaron las primeras críticas con 17 años recién cumplidos. El sector más blanco de la prensa habló de un jugador endiosado, al margen de sus compañeros, en fin, una mala influencia para el grupo. Lo cierto es que había jugadores madridistas en aquella selección que no le tragaban (Diego León podría contar algo de esto). La primera fricción llegó en la concentración en Madrid previa al viaje al Caribe. El Atleti jugaba en casa y Torres pidió que los seleccionados fueran a ver su partido. Los seleccionados blancos se opusieron alegando que a quien había que ir a ver era al Madrid. Digamos que el derecho de Torres era “más directo” que el de sus compañeros blancos, ya que Fernando pedía ver a su equipo, eran los tíos con los que él jugaba cada domingo, mientras que entre los madridistas ninguno había debutado en el primer equipo llegando todo lo más al Madrid C. La reacción de los merengues fue drástica e incluso violenta verbalmente. Al final no hubo partido “in situ” para nadie, a Torres le sentó muy mal y predominaron los morros durante todo el viaje, el cual fue más corto de lo esperado, ya que la selección campeona de Europa no pasó de la primera ronda. La campaña de la prensa fue desmedida e injustificada tachando a Torres de niñato, desestabilizador del grupo, y casi casi culpable de la eliminación.

Fernando comenzó a comprender que en más de una ocasión tendría que morderse la lengua.

Lo cierto es que a su vuelta Luis Aragonés, entrenador rojiblanco, no le puso tampoco las cosas fáciles. El equipo iba bien y nadie le había guardado su plaza de titular. Tras una fantástica pretemporada no le quedaba más remedio que volver a pelear por entrar en el once. Fernando, muy joven para tanto palo en tan poco tiempo, reconoció recientemente que más de un día se marchó del Cerro pensando en no volver a entrenar. Sin embargo, con el tiempo se muestra agradecido con la disciplina que le inculcó el “zapatones”. De hecho, antes de lo esperado Torres recuperó la titularidad y fue pieza clave en el codiciado ascenso.

Entretanto su relación con la prensa parecía haberse calmado. Fernando no se revolvió ante las injustas e injustificadas críticas, aunque motivos tenía, y su fútbol, todavía con la minoría de edad legal en su DNI, callaba muchas bocas. El nacimiento de una estrella en ciernes ya casi no era discutido por nadie.

No obstante había algo que hasta ahora no había molestado demasiado: su condición de atlético. Muchos madridistas, de la prensa o del público, comentaban en las barras de bar a los parroquianos atléticos: “Sí, la verdad es que es muy bueno. En fin, ya sabes dónde va a acabar. En dos años máximo está en el Madrid.” Lo cierto es a muchos que molestaba el surgimiento de un crack juvenil en la capital y que éste se hubiera producido a orillas del Manzanares. Después del fenómeno Butragueño y habiendo sido favorecidos por el destino y la inutilidad de Gil para que un colchonero hasta la médula como Raúl acabase como icono del madridismo, la llegada de Fernando Torres al Madrid se antojaba como un necesario episodio más en la creación de héroes patrios desde el entorno merengue… aunque vengan del rival capitalino, que el tiempo lo cura todo. Pero tampoco estaba el asunto para preocuparse demasiado. El Atleti todavía penaba en Segunda mientras que Florentino en el Madrid derrochaba la pasta gansa que el Ayuntamiento le había puesto en la cuenta. ¿Dinero? Toma, colchonero, un poco de calderilla y ya tenemos al nuevo Raúl.

La predisposición del entorno blanco era evidente. Ahora sólo faltaba que el ídolo atlético hiciese algún guiño, que, sin perder las formas, abriese una puerta al Madrid. Bastaba con que a la pregunta sobre si le gustaría algún día jugar en la Castellana, él contestase el habitual y manido “hombre, a cualquier jugador le gustaría estar en uno de los mejores clubes del mundo, y qué duda cabe, el Madrid es el más grande”. Insisto, sólo bastaba eso. Incluso no hacía falta que fuese tan rotundo. Se permitía incluso que terminase con un “…pero yo estoy muy bien en el Atleti y quiero cumplir mi contrato”.

Muchas fueron las ocasiones en las que se tentó desde los medios al joven Torres en los dos años siguientes, sin embargo, ante la sorpresa de los periodistas blancos Fernando se mostraba reacio, soltando perlas hirientes para el ego del Real como:

“Yo quiero quedarme siempre en el Atlético de Madrid”
“En el mundo hay otros equipos muy grandes además del
Madrid, por ejemplo, en España está el Barcelona”
“El dinero no es importante. Se vive igual de bien con
300 que con 500 millones”
O un demoledor: “Nunca iría al Real Madrid. Soy del
Atleti desde que nací.”

Y la admiración mediática se fue tornando en indignación. Varias oportunidades veladas le dieron a Torres para rectificar pero no lo hizo, y algunos periodistas que antes le alababan adoptaron la pose de la zorra de la fábula de Samaniego con las uvas soltando un rabioso:
“Da igual. No están maduras.” Da igual, es un bluff, un invento mediático (sin pensar que el medio inventor eran ellos), no tiene sitio en el Madrid, no tiene categoría, es muy malo, etc., etc., etc.

A partir de ese momento su relación con el cuarto poder no ha sido todo lo fácil que Torres podía prever cuando con 17 años recién cumplidos todo eran parabienes. Cuando ha jugado bien se le ha ensalzado, eso sí, sin pasarse, sin olvidar que los cracks no juegan en el Atleti. ¿Qué metía ante el Betis uno de los mejores goles de la historia de la Liga? Bien, en ese caso Antena 3 le hacía un hueco junto a las declaraciones de Míchel Salgado sobre el último partido del Real Madrid. Se le destacaba, sí, porque cantaba mucho obviar sus logros, pero sin olvidar que su nivel informativo siempre debía estar por debajo de las estrellas galácticas.

Incluso su paso por la selección era objeto de agrias discusiones. Cualquier otro jugador de cualquier otro equipo podía recibir la llamada del seleccionador haciendo la mitad de méritos. Fernando debía de brillar siempre. Y cuando debutó en partido oficial ante Ucrania muchos celebraron sin tapujos que fallara un importante penalti. “Está muy verde” se repitió una y otra vez (recuerden a Roncero y los hagiógrafos merengues del As). Nadie alabó, ni tan siquiera defendió, que un chaval de 19 años tomase toda la responsabilidad, mientras que otros pretendidos cracks como Baraja o sobre todo el capitán Raúl mirasen hacia otro lado. El propio Roncero reconoció cierta vez que el citado capitán “prefería no lanzar los penaltis”, y de hecho, desde que falló aquel crucial ante Barthez, no ha lanzado ninguno en partido oficial (sólo uno, y obligado por Luis, en un amistoso ante Escocia). Menudo derroche de personalidad para un aspirante al Balón de Oro…, pero con ese asunto es mejor callar o se te echa España encima.

Su presencia en la selección continuó mucho tiempo siendo un tema espinoso. Lo cierto es que muchas veces le vencían las miradas en su cogote y no funcionaba, aunque no es menos cierto que siempre era el primer cambio del mister y el tiempo para demostrar su valía era más reducido que el que tenían otros. “Tres goles en 23 partidos” bramaban los aficionados blancos, ya fueran periodistas o simples hinchas de la calle. “¿A qué jugador se le han dado tantas oportunidades?” A uno que yo me sé, respondo, pero ese también es otro tema que no viene al caso.

Hasta que llegó el partido clave de Bélgica y el Niño clavó dos golazos que clasificaron a España para la repesca. Y algunos no pudieron ocultar su disgusto pese al triunfo del equipo patrio: “Ya era hora de que hiciera algo.” Al finalizar el partido en Onda Madrid incluso le calificaron sólo con un bien. “Muy bien Reyes y bien Torres al aprovechar sus oportunidades”, dijeron. ¿Alguien imagina los calificativos si el autor de los dos golazos (sobre todo el acrobático primero) hubiera sido otro u otros que yo me sé y cuyos nombres tampoco vienen al caso? Imagino que habría sido una herejía dejarlo en un simple “bien”.

Y Torres nuevamente decidió callar.

Llegamos al momento actual. Esta cumpliendo una mediocre temporada, la peor desde su debut en Primera, con poco fútbol y menos goles, perdido en estériles batallas sin protección arbitral contra sucias retaguardias, pleno de críticas (unas más argumentadas que otras), sin embargo el Camp Nou aparecía en su horizonte... y Torres volvió a brillar como sabe él y como saben los buenos.

Hace dos días en el blog de Matallanas la opinión de los periodistas de sangre dominantemente blanca era clara: Torres no cabe en el Madrid, no tiene categoría. El mismo domingo, dos horas después de su exhibición en la Ciudad Condal, Iván Castelló escribía en As.com: "Porque el Madrid sólo debería fijarse en los grandes jugadores y Torres, lo es. Su antimadridismo de palabra ya tiene precedentes históricos suficientes como para pasárselo por alto." Roncero habla sin tapujos de “los dos golazos de Torres”. Retornan las recurrentes palmaditas en la espalda justo cuando no las necesita.

Y, probablemente, Fernando Torres callará de nuevo.

Victor Hegelman.

miércoles, febrero 08, 2006

Aquí no cierra nadie.

Hoy en As.com.

Copa del Rey Valencia

NO SE CIERRA MESTALLA: APERCIBIMIENTO Y MULTA
El monedazo, catalogado como incidente grave


Como de costumbre en este país futbolístico la balanza de la justicia no es más que una figura mítica. No hace mucho que vimos cómo Castalia era cerrado cuatro partidos por chocar la batería de un móvil en la anatomía de Téllez Sánchez. Si nos echamos más atrás podemos recordar cómo el Atlético de Madrid tuvo que exiliarse a Cáceres como consecuencia del impacto de un vaso de plástico en el labio e Merino González. Sin embargo ahora, un monedazo y la consecuente brecha en la ceja de un linier sólo es “incidente grave”. Ya ni la puntería de los espectadores cuenta.

Y es que no me extraña que en los comités no se atrevan a cerrar ningún campo después de ver cómo el Fútbol Club Barcelona se ha pasado por el forro “el castigo del cochinillo”. A ver quién le dice al Valencia: “Tú cumple, que lo tuyo es diferente”. Eso sí, al Castellón se le “chapa” el estadio y punto. País…

Victor Hegelman.

El tal Roberto Gómez.

Roberto Gómez, por si alguién no le ubica, nuevo bufoncete de las noches dominicales de La 2, ha perpetrado hoy el siguiente artículo en Marca (edición impresa).

"HAY QUE VENDER A FERNANDO TORRES"
Roberto Gómez.

"La soberbia actuación de Fernando Torres en el campo del Barcelona ha puesto en el mercado al capitán rojiblanco.Es el momento de vender a Torres.

La Europa futbolística no cesa en preguntar por la estrella del Calderón.Es muy dificil para los atléticos desprenderse del, probablemente mejor futbolista que ha vestido la rojiblanca en los últimos tiempos, después de Kiko y Futre.Mejor que ha jugado ésta temporada, no lo volverá a hacer.Por eso, es el momento de venderlo.Coger 40 millones de Euros y hacer el mejor equipo de la historia. Y entonces, Cerezo, un grandísimo presidente, podría fichar a Forlán,Nihat,Munitis, Aitor Ocio y, de paso, tener claro si el sucesor de Murcia será Aguirre o Schuster. Atléticos: ha llegado el momento de hacer un gran equipo y de no mirarse tanto el ombligo. Además a Torres se le ha pitado muchas veces injustamente en el Calderón. Presidente Cerezo, menos sentimentalismo y más realismo. Ha llegado el momento de hacer el mejor Atlético de Madrid de la historia. Y está en sus manos. Mensaje a José Antonio Petón, representante de Torres: ¿por qué descarta que pueda fichar por el Real Madrid? "

Señor Gómez, ¿a quién cree que engaña? Que usted sea cortito de verdad no quiere decir que los atléticos que tienen la desgracia de cruzarse con artículos como éste también lo sean (aunque usted, evidentemente, piense lo contrario).

A usted le importa una mierda el Atleti ahora y hace 20 años, ¿o se cree que nos hemos olvidado ya de sus peloteos al Madrid y comentarios despectivos hacia el vecino del Manzanares cuando zanganeaba por la SER?

¿El mejor Atlético de la historia con Munitis, Aitor Ocio y Aguirre en el banco? ¿Que coño sabe usted de la historia colchonera?, o mejor, ¿qué coño sabe usted de nada?

Y para terminar, su postrera exhibición de parcialidad rastrera, de peloteo nauseabundo, su enémisa exhibición impúdica de plumero: "Mensaje a José Antonio Petón, representante de Torres: ¿por qué descarta que pueda fichar por el Real Madrid?"

Como diría el gran Fernando Fernán Gómez: "Váyase a la mierda. A LA MIERDA..."



Victor Hegelman.

martes, febrero 07, 2006

Leyendas, farios y pupas.

Nunca hay gol si alguien no empuja el balón hacia la portería. Este axioma de perogrullo, pese a su evidencia, parece diluirse en ocasiones en el mundillo del fútbol.

Y es que algunos parecen empeñados en ver presencias sobrenaturales en los desenlaces de los partidos del deporte rey. Así, una vez digerida la victoria rojiblanca en el feudo azulgrana, son muchos los que hablan de bestias negras, de confabulaciones espirituales, de transformaciones cuasilicantrópicas de Torres...

En fin, sin dejar de resultar sorprendente la sed de victoria de los colchoneros como reacción al pisar el césped del Camp Nou no hay que olvidar, como diría aquel, que fútbol es fútbol, y como tal, fue el mejor fútbol rojiblanco el que decidió el triunfo madrileño.


Cierto es que el Barcelona tenía importantes bajas, más importantes sin duda que las de los rojiblancos, pero para estos menesteres están los suplentes. Rodó el balón y fue el trató que le dieron los protagonistas sobre la hierba el causante del resultado. Ni leyendas, ni farios ni pupas, que ya está bien de escudarse en bobadas.

Y si marcó Schwarzenbeck es porque a ningún jugador rojiblanco se le ocurrió salir a su encuentro y lenvantarle del suelo de una patada, así como, si Esnaider falló aquel penalti fue porque lo tiró mal y Van der Saar se tiró bien, y si el Atleti ha recibido no se cuantos goles en el último minuto ha sido cosa de falta de concentración, no de brujas ni conjuros, que tanto me toca las narices justificar las derrotas con la tontería del "pupas" como recurrir al mundo paranormal cuando se consigue a base de trabajo una victoria como la de Barcelona.

Aquí tienen un hecho: el Atleti es el equipo forastero que más veces ha ganado en el Camp Nou, que no es cualquier campo. Y esto no es un mito. Es una realidad como la copa de un pino.





Victor Hegelman.

Adiós, periodismo, adiós (II).

Título de la columna de hoy de Tomás Roncero en As.com.

Primera Barcelona

LOS DOS GOLAZOS DE TORRES DISPARAN 'EL CAGÓMETRO'

Periodismo de investigación en estado puro. Rigor y seriedad. Al que da todo lo que tiene no se le puede pedir más.




Victor Hegelman.

lunes, febrero 06, 2006

Los "anti".

Una vez consumada la gran victoria colchonera en el Camp Nou, mi admirado Matallanas en su blog me cuenta que en su entorno rojiblanco el 40% de atléticos (cuatro de diez en partícular) deseaba que su equipo, el del oso y el madroño, perdiese ante el Barça para así perjudicar al Madrid. Y la verdad es que me sorprenden estas cifras, pues en mi círculo de atléticos (en persona o por internet, muy superior a los diez elementos) no conozco a ninguno que quisiera ver al Atleti hincar la rodilla en Barcelona. Y seguro que Mata dice la verdad, pero es que me resulta tan difícil pensar en un colchonero celebrando los goles encajados por Leo Franco…

Creo que haberlos los habrá (toda sociedad posee elementos desviados) y también creo que si estos comportamientos existen más valdría que fuesen desapareciendo. Recuerdo pocas actuaciones más vergonzantes en un estadio como los protagonizados primero por béticos y luego por sevillistas animando respectivamente a Sporting y Oviedo para hacer sangre al vecino y provocar su caída a Segunda.

Un atlético puede ser antimadridista como numerosos madridistas son antiatléticos por más que lo nieguen. Es parte de la rivalidad. Pero desear el mal ajeno antes que el beneficio propio (y el Atleti está muy necesitado de beneficios propios) no es más que un signo de ruindad y pequeñez. Así es muy complicado volver a ser grandes.

Victor Hegelman.

PD. Si deplorable me parece la actitud de los atléticos de ascendente leucofóbico descrita anteriormente, también lo es la de los numerosos madridistas que tras ganar su equipo (o sin otro motivo aparente) inundan los foros rojiblancos de internet insultando a los colchoneros allí presentes. Y esto sí que es una realidad contrastada, no una percepción individual.

PD2. Que no nos engañemos. Muchos madridistas se ponen del lado del Atleti en Barcelona porque una victoria rojiblanca les beneficia. En caso de igualdad entre ambos clubes siendo el Madrid un tercero “no afectado” los favoritismos, al menos en la capital de España, siempre tiran hacia el Barça. Muchos aun recordamos las preferencias de los hinchas blancos capitalinos y sus incendiarias intervenciones en programas radiofónicos en el año del doblete antes de que irrumpiese el Valencia en la lucha. Ya ves, rencoroso que es uno.

Adiós, periodismo, adiós.

Columna perpetrada en el día de hoy por Tomás Guasch en As.com:

EL RÉCORD, PARA AQUEL MADRID

Como era de prever, el Atleti ganó en el Camp Nou y le salvó al Madrid el récord de victorias en Liga: 15 blancas por 14 azulgrana, que no son moco de pavo, felicitémosles por ello. Cualquier otro equipo de la Liga, Bundesliga, Premiere League o Calcio que hubiera jugado ayer en el Camp Nou habría perdido el partido. Pero no el Atleti, que es así: tortuoso sobre todo consigo mismo. El atletista vive confuso: celebra el 1-3 y lamenta que le sirviera al Madrid sin jugar. Que sí, que estaba escrito...

Y con todo el respeto que nos merecen los futbolistas de este Barça empezando por Deco, lo justo es que ese récord y otros muchos más sigan en poder de aquel equipo del Madrid que ganó 15 partidos consecutivos en la Liga con Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento en ataque permanente, las quince tardes, el 3-5 del Camp Nou inclusive. ¿A que sí? Porque también estaban Vicente, Marquitos, Santamaría, Casado, Vidal, Pachín, Miche, Zárraga y Antonio Ruiz. Aquel Madrid -un guiño a Kopa y a Rial- fue el mejor equipo que jamás jugó en España, luego hay que celebrar que el campeón retenga el título. Un hurra por el aspirante, pero el récord para el campeón. Para el que fue el mejor de siempre.

Oportunista, forofo, obsesivo y cutre.

¿Merece realmente la pena abandonar el ejercicio del periodismo para dedicarse a estos menesteres?

Victor Hegelman.

sábado, febrero 04, 2006

El destino de Nihat.

Hoy en Marca.com

EL TURCO YA HA LLEGADO A UN ACUERDO PARA FICHAR EN JUNIO
Nihat Kahveci será el próximo crack del Villarreal


¿Y se puede saber en qué tareas estaba encargado mientras tanto Toni Muñoz?

Las batallas blancas de As y Marca.

PORTADA DEL MARCA DE HOY, SÁBADO 4 DE FEBRERO DE 2.006.


Parafraseando a Polla Records: No me montéis la batallita de "a ver quien es más blanco".

Victor Hegelman.

jueves, febrero 02, 2006

El momento de Torres (I). Fernando Torres y su fútbol.

He esperado un par de días desde que le escuché en Onda Madrid. No he querido precipitarme. Quería antes escuchar las reacciones. Ahora llega mi turno. Creo que la situación de Fernando Torres puede verse desde muchos prismas pero yo trataré de resumirlo en dos: el fútbol y la sociedad. Hoy empezaré por el balón.
Y es que en mi opinión Fernando Torres lleva demasiado tiempo estancado como futbolista. Ojo, eso no quiere decir que no sea un magnífico jugador. El Niño es grande, muy grande. Uno de los mayores talentos surgidos en la última década en Europa. Sin embargo, me parece que Fernando tocó techo en la temporada de su entrada en Primera (la 2.002-2.003). Lo que ofrecía entonces es lo mismo que ofrece ahora (que no es poco), pero lo que prometía todavía no se ha hecho realidad. Su nivel sigue siendo alto, pero sencillamente su fútbol no ofrece nuevos atractivos . Y es que cuando vimos en la citada 02-03 cómo se comía al Mallorca de Manzano siendo el artista de un contundente 0-4, cómo rompía la cintura a Naybet logrando uno de los grandes goles del año, cómo se hacía un slalom entre los defensas malacitanos para lograr otra victoria rojiblanca en el Calderón, cómo ganaba él sólo al Villarreal con dos golazos de crack o cómo, meses después, se sacaba una patada de kárate para marcar uno de los tantos de la década en el Ruiz de Lopera, y todo esto con la llegada a la mayoría de edad insultantemente reciente, muy pocos podían pensar que, al menos durante los tres años posteriores, Torres había tocado techo.
Los motivos de esta parada en su evolución no son demasiado claros. Para mí no tienen una sola dirección. Por un lado está el equipo que le rodea, que lleva jugando machaconamente mal desde que el Niño se incorporó a la primera plantilla colchonera. No, no ha tenido suerte en ese sentido. Por cada balón en buena posición que podía rematar le llegaban diez pedradas con las que Torres tenía que obrar el milagro de convertirlas en un lance de este juego llamado fútbol. Los balones francos eran y son “rara avis” en su vida, y no es lo mismo recoger, correr y rematar que frenar un meteorito, bajarlo al piso, sortear a dos defensas, chutar y marcar. A veces lo ha hecho, porque Fernando es muy bueno, pero no se puede sacar petróleo del barro todos los días.

Otra de las razones que yo veo en el frenazo de Torres está en su propio carácter. El Niño es un jugador eminentemente individual. Él solito puede resolver un partido (lo ha hecho tantas veces…) pero no le pidas que tire del equipo, que anime a los demás, que contagie. Han sobreutilizado el símbolo muy rápido y en el club le han puesto el brazalete de capitán sin atender a sus virtudes para el puesto. Sólo se ha tomado en consideración que es el que mejor juega y el más famoso, dejando a un lado los verdaderos requerimientos para el puesto: seriedad, solidaridad y liderazgo (y no me estoy refiriendo a vender camisetas). Torres no tiene nada de eso. Acepta el brazalete como acepta tantos marrones que le llegan de la directiva. El dinero que gana y su cariño al club hace que no ponga pegas a nada. Sin embargo, rara vez el Niño es la cabeza más centrada sobre el campo en el once colchonero. Es un chaval que quiere ganar siempre, y se desespera porque no le llega un balón en condiciones y también, no lo olvidemos, porque recibe más patadas y golpes que ningún otro delantero ante la repetitiva pasividad arbitral. Con la mezcla de estos dos componentes Torres vive los partidos en un tobogán de aceleramientos y desesperaciones que acaba bloqueando su talento. Y encima con 19 añitos van y le dan un brazalete que aquí han llevado tíos bragados como Abelardo, Collar, Ruiz, Tomás…tíos que ponían carácter, hablaban mientras sus compañeros y el árbitro escuchaban con respeto. Fernando se dirige al juez de turno y la cosa acaba con una tarjeta y un “no te jode el niñato”.
Y es que Torres además, fuera del Atleti, no cae bien. Le sobran aduladores que le pasen la mano por el lomo y le sonrían con dientes visibles cuando lo borda en un partido, pero, sin solución de continuidad, los pelotas se vuelven crueles enemigos en cuanto falla. Cuando alguno de los cracks nacionales se tira tres meses sin marcar tiene una mala racha. ¿Qué le pasa a Raúl?, preguntaba la prensa cortesana cuando el ídolo se tiraba meses y meses arrastrándose por los terrenos. ¿Qué le pasa?, no dando crédito a un bajón de juego, a un exceso de presión, a un simple rasgo de humanidad, sino pensando en algún extraño y desconocido mal. Cuando Torres se vuelve gris estos mismos hagiógrafos no preguntan qué pasa porque dan por hecho que ya lo saben. Sencillamente es malo, es un bluff, un invento de la prensa. Torres vive al límite ante la crítica, en el campo y fuera de él. No se le concede lugar al error y si alguien como Luis Aragonés decide confiar en él le llueven palos de todas partes. El ser removido de la selección se convierte casi en cuestión de Estado.
No, pese a su fama no lo tiene tan fácil. La pregunta está en si su juego ha llegado a su cielo particular o es su propio entorno, su club de toda vida, el que le ha construido un techo que tiene que romper. Me temo que esta duda la vamos a tener como poco unos meses más.

Victor Hegelman.