martes, marzo 28, 2006

Cerrado por vacaciones.

Lo dicho. Victor Hegelman es humano y más allá de Orión cierra esta semana por vacaciones. Descanso momentáneo para el que suscribe y para los lectores.

Saludos.

lunes, marzo 27, 2006

Orgullo atrofiado y cara de panoli.

A mediados de enero aproximadamente escribía otra columna llamada “El silencio de los vagos” cuya vigencia, por desgracia, no decrece sino que se reafirma día tras día. En aquella ocasión exponía cosas como estas:

“Hace un par de meses Bianchi "el breve pero caro" comentaba a uno de sus ayudantes al final de un partido: "¿Pero qué tipo de club grande es éste?, ¿aquí te machacan todas las semanas los árbitros y nadie dice nada?". Sin entrar en valoraciones deportivas sobre su trayectoria de rojiblanco sólo puedo decir que el mister argentino tenía mucha razón.

El tema de los arbitrajes que recibe un club es tarea de los dirigentes lo mismo, exactamente lo mismo, que es tarea de los jugadores entrenar. Sin embargo en el Atleti de los últimos años es evidente que no muchos hacen su trabajo. Así, vemos cómo los mandamases colchoneros contemplan impasibles los atracos sin alzar la voz y decir basta ya nunca. ¿Educación? ¿Respeto por el estamento arbitral? Y una mierda. Pasotismo. Dejación. Incapacidad. Inutilidad. Mala fé.

Hay varios árbitros que año tras año son una garantía de expolio al Atleti. Hablo de Pérez Lasa, de Burrul, de Muñiz, de Iturralde, de Daudén y del recientemente incorporado al colectivo, Bernardino González Vázquez. Es oir que pitan el próximo partido del Atleti y saber de antemano que cosas como que pase lo que pase, por ejemplo, los jugadores rojiblancos no van a tener un penalti a favor aunque les arranquen la cabeza en el área, y que lo van a tener crudo para acabar con once jugadores, teniendo vía libre el rival para dar la cera que le de la gana sin recibir una expulsión. Ves las estadísticas con estos árbitros y hay números demoledores: en nueve partidos dos empates y siete derrotas, con cero penaltis a favor y cuatro en contra. Es saber que ha tocado uno de éstos y tener la sensación de ir al matadero de la derrota segura, derrota que alguna vez es por deméritos deportivos, pero otras, las más con estos árbitros, no.

E insisto, ¿qué se hace desde el club? Ni se asiente ni se niega nada. Parece mentira que después de los años tenga que echar en falta en algo al apropiador Jesús Gil. Y sí, mire usted. Hecho de menos que después de un robo vergonzante alguien pegue cuatro voces, se cague en todo lo cagable y diga un "no vamos a permitir que nos roben y no pase nada". Es increíble pero en esos casos sí que echo de menos los rugidos de Gil. Prefiero el eructo de un salvaje al silencio actual.

Y no me hablen, vuelvo a insistir, de respeto ni buenas maneras. Don Vicente Calderón, que ganó de todo en el Atleti antes de que éstos llegasen (que no lo olviden nunca), era un tío educado, pero cuando había que llamar a Guruceta por su nombre lo hacía, y cuando había que montar una rueda de prensa en Barquillo para recusar a Franco Martínez, lo hacía. Defendía a su Atleti, con la educación de un señor de los pies a la cabeza, pero también con la contundencia y entrega con la que se defiende aquello a lo que se quiere. Ahora, obviamente, no pasa esto. Gil Marín y Cerezo pasan de todo.”

Parece que hubiera escrito esto hoy mismo. Lamentablemente nada ha cambiado. Ni los arbitrajes ni la actitud de los dirigentes. El Atleti sigue con sus árbitros malditos perfectamente definidos sin que nadie en el club denuncie sus tropelías. En este camino, autopista abierta hacia el abismo, el club se deja llevar cabizbajo, resignado, autoconvencido de un fatal destino.

Ya he perdido la cuenta. Paso de más números. Creo que han beneficiado al Atleti tres o cuatro veces y le han perjudicado en diez u once. O por ahí. Da igual. El justo reparto proclamado por los ventajistas (“al final te dan lo mismo que te quitan”) es un brindis al Sol Más falso que Judas, y no el Tadeo precisamente.

El momento de decir basta llegó hace no se sabe cuanto. Si no puedes hacer nada al menos que te oigan. Montad, zánganos, la de Dios es Cristo. Todos lo hacen desde sus medios oficiales u oficiosos. ¿Eso es llorar? ¿Estoy llorando? El que piense eso es gilipollas. Esto es defenderse. Si no puedes derribar al que te ataca, por lo menos se lo pones incómodo. Te cagas en su puta calavera y bien alto, que se entere todo el mundo de que tienes orgullo, joder.

Mucho tienen que cambiar las cosas en este atontado Atleti al que roban y no pone la denuncia no sea que alguien se moleste.

Por cierto, si alguien cree que estas palabras generan violencia simplemente me da igual. Aunque nadie me oiga, me he quedado a gusto. Mejor uno que ninguno.

Victor Hegelman.

Esto es lo que pasa con Pérez Lasa.

Publicaba el pasado miércoles una columna titulada “¿Qué pasa con Pérez Lasa?”. La estadística, su demoledor pasado con los colchoneros, me hacían prever un nuevo ataque, un nuevo insulto del colegiado vasco en Cádiz. Y no, no soy adivino. Sólo creo que cuando un mismo hecho se repite más de tres veces deja de ser casualidad, convirtiéndose en previsible. Y cuando no van tres, sino diez repeticiones, la previsión (casi) se convierte en certeza.

Hoy me lo han recordado unos cuantos: “Joder, la clavaste con Pérez Lasa”, me dicen. ¿De verdad esperaban otra cosa?

Lo de este árbitro y el Atleti me recuerda a la mili. En concreto a la fase de instrucción. Como te tocase un cabo cabrón que te echase el ojo te podías dar por jodido. Recuerdo que muchos llegaban a “chopear” rogando porque su pesadilla particular, el cruel cabo de mierda, estuviese “de buenas” y les olvidase por un día. Pero eso no ocurría, y mientras duraban los dos meses más valía tener correa para aguantar el chaparrón de basura. En los partidos en los que pita Pérez Lasa la historia es similar. El de negro es el cabo cabrón, y el Atleti el recluta asustado que se resigna a su suerte en una eterna y miserable instrucción.


Victor Hegelman.

De la Morena "el cambiante".

No, ya no es cuestión de hablar de un partido o de otro. Se trata simplemente de llamar a las cosas y a las personas por su nombre. Se trata de ver quién informa y quién deforma.

Esto es lo que pensaba De la Morena sobre Megía Dávila hace semanas por haber suspendido el Valencia-Depor de Copa tras abrirle la ceja un salvaje a uno de sus asistentes de un monedazo.

"José Ramón de la Morena en El Larguero de la Cadena Ser después de que Mejía Dávila suspendiera el Valencia-Deportivo por la agresión a un juez de línea (jueves 26 de enero):
“Suspender un partido por esto todos sabemos que es una exageración, un disparate de locos. Es darle importancia a un hecho concreto y darle una notoriedad totalmente desproporcionada. […] Son las ganas de notoriedad que tiene este tipo de gente y las ganas que tienen de llamar la atención algunos árbitros. […] Lo que ha hecho ha sido suspender un partido y castigar a los 60.000 aficionados que pudiera haber en Mestalla y a millones que lo estaban viendo por televisión. […] […] Los árbitros se cargarán de razón, dirán que hay que rechazar la violencia, como si los demás no la rechazáramos, pero no se dan cuenta de que con actitudes tan desproporcionadas, tan escandalosas, tan exageradas, lo que hacen es fomentar más esa violencia. […] Una sola persona, un sonaja, ha producido todo este daño. Ha dejado a todo un país sin ver un partido […] Una sola persona multiplicada por un tipo como Mejía Dávila, que quería hacerse famoso esta noche como sea. […] ¿No os dais cuenta de que entonces un partido se juega si quiere un grupo de ultras o no? […] [Después de que Díaz Vega le diga que el árbitro y los asistentes “no están bien”] Joder, es que parece que estaban con el tsunami. De verdad, es que parece que acaban de caer por un barranco. Le han dado con una moneda al linier. Es grave, es humillante, es todo lo que tú quieras… Le vamos a dar una importancia a esto… […] Ganan mucho menos [por más] que los policías, que se juegan el bigote en muchos actos públicos y no se monta ese tinglado cuando sangran. […] ¿No es dantesco toda esa gente saliendo de un estadio de fútbol por una sola persona?”

Estos son los "gurús" del periodismo deportivo, los que imparten doctrina.

Victor Hegelman.

domingo, marzo 26, 2006

Fuera de la "opinión pública".

No todo ha sido linchamiento aunque a algunos parece que se les ha quedado corto. El partido con el Sevilla ha dejado también algunas opiniones fuera del rebaño. Su trascendencia, por supuesto, ha sido mínima. No interesaba matizar, pues posiblemente las culpabilidades no hubieran quedado tan definidas. Insisto, esto no interesaba. Pero como este es mi blog y se publica lo que me da la gana, traigo aquí tres comentarios en mi opinión interesantes, pese a estar fuera de lo políticamente correcto en estos días.

A. El primero analiza el entorno previo al partido.

De esos barros vienen estos lodos

Normalmente suelo buscar el origen y las causas de las cosas que suceden y ciertamente me sorprendió bastante la actitud de la afición del Atlético en el partido del Sevilla. Y no por el tópico de que es la mejor afición de España, ni cosas similares, sino porque muy rara vez en el Calderón se ha lanzado un objeto al campo. Incluso en la temporada que el equipo bajo a Segunda, la gente se marchaba a casa cabizbaja sin protestar, salvo curiosamente el día del Sevilla que cargó contra sus propios futbolistas.

El lanzamiento de objetos del jueves, sin ser justificable desde ningún punto de vista, viene alimentado por algunas declaraciones que desde Sevilla no han dejado en buen lugar al Atlético. El año de segunda Caparrós se destapado varias veces afirmando que el equipo rojiblanco iba a subir por ley y que los árbitros le llevarían en volandas a Primera.

Pero eso no es todo, sino que hace un par de meses José María del Nido comparó al Atlético con el Lleida, metiéndose en una guerra, como es la política de fichajes colchonera, que a él no le incumbe. No quiero con esto justificar el lanzamiento de objetos, pero los dirigentes del fútbol deben ser más comedidos en sus declaraciones, porque de esos barros vienen estos lodos y no podemos tirar la piedra, esconder la mano y luego poner el grito en cielo.

Sergio Medina en Diario Goles.

B. El segundo descubre la figura del delegado sevillista, clave en la suspensión del partido.

El delegado del Sevilla, Cristóbal Soria, fue principal protagonista de los hechos acaecidos en el Calderón

De portero de 'disco', a delegado

En las últimas campañas, la dureza del Sevilla ha crecido año tras año. El ahora técnico del Depor, Joaquín Caparrós, ha sido uno de los artífices. Para lograr este objetivo, el mister utrerano trajo a algunas personas de su confianza. Uno de ellos fue Cristóbal Soria, que se convirtió en su delegado sobre el campo. Antes de recibir la llamada de Caparrós, Soria era un portero de una conocida discoteca de Sevilla. Un portero al que las broncas le salpicaron más de una vez. De hecho, tiene dentadura postiza por una pelea. En una página bética le definen como "una mezcla entre Bilardo y un matón de discoteca". En el mismo artículo aseguran que es conocido con el apodo del 'Rambo' de la noche sevillana. Sus andanzas en los terrenos de juego le han llevado a tener muy pocas amistades entre el resto de delegados de los otros equipos. De hecho en las reuniones que se celebran anualmente es fácil ver como la mayoría trata de evitar sentarse a su lado. Su currículo negativo sigue creciendo partido a partido en los campos de Primera. El jueves pasado, Cristóbal Soria fue la primera persona en pedir a los sevillistas que se fuesen del campo.

Pero ésta no fue la primera vez que atentó contra el Atlético. La temporada pasada en el Pizjuán cuando el choque marchaba con 2-0, Cristóbal Soria le dio un balón pinchado a Sergi para que sacase de banda. Ante el Villarreal, también molestó a un jugador al sacar de banda. Le dio un golpe al balón con el que iba a sacar Javi Venta. Contra el Osasuna se dedicó a insultar al banquillo pamplonica hasta sacar de los nervios a Alfredo. El jugador madrileño quiso agredirle y el colegiado terminó expulsándole.

Aunque se llevó la palma cuando en un derbi sevillano, insultó a Serra Ferrer. El técnico bético intentó darle una patada, no le llegó a dar, pero Cristóbal Soria se tiró al suelo doliéndose. Sin duda, un delegado maquiavélico

Walter R. Zimmermann / MADRID 25/03/06 03:00 h. MUNDO DEPORTIVO.

C. El tercero aparece publicado en Diario Goles y es el testimonio de primera mano de un periodista (disculpas por no conocer el nombre) que vivió en primera persona los momentos más tensos del jueves.

"11:37 Este hombre (habla del citado delegado sevillista) es el mismo que ya la tuvo con Serra Ferrer que se lo tuvo que quitar de encima con una patada, y que la ha montado en otros campos. Y es el primero en saltar al campo y decirle a los suyos que se vayan, ante el enfado de Ibagaza que llega a empujarle.

11:39 Como se ve en las fotos, Del Nido se marchó al banquillo para estar con los suyos, pero no terminó de ver ahí el encuentro en la reanudación. Lo vio, junto a un directivo, en la sala de prensa del Calderón, con el que os habla de testigo. Los tres intercambiamos opiniones, pero con Del Nido era imposible hablar nada, estaba al borde de un ataque. Los comentarios sobre sus jugadores me los guardo.

11:41 Y fue terminar el aprtido, que lo seguimos por televisión los últimos minutos, y entrar los jugadores como rayos en vestuarios. Cuando aún estaba vacía la sala de prensa, se escuchan a la perfección los insultos entre ambos equipos.

11:42 Y en la zona mixta, justo cuando está hablando Del Nido para los medios, a un directivo sevillista se le ocurre decir "menudo delegado que tenemos, qué grande", entre risas, ante la inmediata orden de silencio de otro de ellos.

11:43 Y las comparecencias en rueda de prensa, tensas, más que nunca. El último en salir Palop. Muy correcto, dice que no va a romper el código ético entre futbolistas y lo que pasa en el campo ahí se queda. Para a renglón seguido decir que Torres le dijo cosas muy duras y que no debe ser así por parte de un ejemplo para los niños.

11:44 Se me ocurre preguntarle que por qué se contradice, si quiere respetar ese código, para qué saca el nombre de Torres, si te ha dicho tal o cual, y echar más leña al fuego. Responde que ha sido el periodista el que ha sacado el nombre de Torres, que él no ha sido, y le digo que no es cierto, que el compañero no ha nombrado a nadie, que ha sido él.

11:46 Monchi presente en la comparecencia le pide al jefe de prensa del Atleti que la de por terminada. También se acerca un periodista de Radio sevilla, diciendo que la pare. Increible.

11:48 Aún quedaban dos preguntas más, pero parece que en Sevilla no gusta que se hagan preguntas.

11:49 Y ya está, ya me he quedado a gusto. Es que de todo esto se pondrá al Atleti como culpable y detalles así también se deben saber. ¿No?"

¿Sombrerazo, "señorita" Manoli Chico?

Victor Hegelman.

sábado, marzo 25, 2006

Para terminar..si me dejan.

No, no voy a reproducir aquí las tonterás escritas por Manoli Chico en Diario Goles. Una cosa es ver la basura, olerla y llevarte un pañuelo a las narices, y otra meterla en tu casa.

Sólo digo una cosa. ¿Cómo se atreve semejante personaje a llamar sinverguenza a nadie sin observar previamente su propia imagen en un espejo? ¿Cómo se atreve a llamar "pseudo-profesional" a nadie sin reparar previamente en su propio "trabajo" (que tiene cojones que le paguen por lo que hace)? ¿Usted una señorita? Me gustaría saber qué entiende usted por "señorita".

¿Petrov un macarra? Vale, lo es, pero ¿cómo se atreve a acusar por tal motivo a nadie usted, que defiende públicamente a un buen número macarras sólo por jugar a orillas del Guadalquivir?

¿A algunos "pseudo-profesionales" debería caérseles la cara de verguenza al ver las imágenes de la tele? ¿Incluye en su afirmación a a los simuladores Palop o Alves, o al "caballero" (cuando monta a caballo) Navarro? ¿A que no? ¿Sombrerazo también para estos?

¿Quién provoca? ¿Quién genera violencia aquí, goebbelianos, hipócritas de mierda?

Victor Hegelman.

viernes, marzo 24, 2006

Para terminar.

Comportamientos reprochables resultantes del partido de ayer:

Torres: a ver si se entera de una vez que lleva el brazalete de capitán del Club Atlético de Madrid. No puede lanzarse a protestar a voces como si fuese un juvenil.

Por cierto, qué deplorable era ver ayer al Niño azuzando a Palop, pero, sin embargo, qué gracioso era hace un par de semanas Gravesen amenazando a Torres, ¿verdad?

Perea y Petrov: Lamentables sus autoexpulsiones. Falta gravísima de profesionalidad y compañerismo.

Dani Alves: Cuanto más lo veo más me indigna. Hasta en tres ocasiones se tira al suelo fingiendo golpes que no ha recibido. En dos en particular, una con Petrov y otra la que cuesta la expulsión a Luccin se lleva la mano a la boca simulando un codazo o sabe Dios qué cosa que nunca se produce. Según se quiera mirar, es un pillo o un sinverguenza. O mejor, podemos hacer como numerosos medios. No mirar, obviar el tema y punto.

Palop: Le cae de todo y bastante suerte tuvo de no quedar peor parado. Sin embargo, ¿porqué no utilizan la cámara lenta para ver realmente los impactos? Yo lo he hecho, y he podido comprobar que cuando se lleva la mano a la oreja no le impacta ningún objeto. Simulación pura. Estas cosas también hay que querer verlas.

José Ramón de la Morena: Deplorable su comportamiento y su campaña para el cierre del Calderón. "Tengo fotos en las que se demuestra que un bote de cerveza impacta en la cabeza de Palop". ¿Saldrá hoy a decir que se equivocó? Que se vaya a la mierda, que hay verbena. Y espero que no venga en el futuro a hablar de gloriosos ni leches, que ya está calado desde hace mucho tiempo este pollo.

Victor Hegelman.

jueves, marzo 23, 2006

Vaya por delante que no lo entiendo.

No entiendo qué puede pasar por la cabeza de un espectador que le impulse a tirar todo tipo de objetos al campo, y la verdad, me da miedo pensar realmente en las ideas de alguien capaz de arrojar una botella de cristal. ¿Acaso creen que así ayudan al equipo a ganar? Somos ya mayorcitos para saber que no, que todo lo contrario.

Y una cosa más. No han sido cuatro gatos los que han lanzado cosas al césped. Han sido mucho más, lo cual es tan indignante como procupante.

¿Sanciones? Desde el cochinillo del Camp Nou el agravante para el resto de los equipos está ahí. Si, a partir de ese momento, por abrir la cabeza a un línea en el Valencia - Depor lo único que se hace es reanudar el partido a puerta cerrada, si por tirar un megapetardo y dejar tumbados a dos tíos cae una sanción de 6.000 €... ¿porqué va a haber que ejemplarizar justo aquí? Ya veremos, pero no espero mucho equilibrio con los precedentes en esta ocasión.


Pero no olvidemos con tanta proclama un punto importante de la noche.

El arbitraje de Ayza Gámez ha sido deplorable (¿ahora a quien le toca estar calladito?), y sobre todo parcial, tremendamente parcial. Ha pitado un penalti en un piscinazo que ha supuesto una tarjeta amarilla a Luccin que al final ha resultado determinante para él y para su equipo. Pita penalti (que lo es) por mano en el área colchonera, pero minutos antes una mano igual en el sevillista no lo es. El reparto de tarjetas ha sido un monumento a la tendenciosidad, culminando con la expulsión del mediocentro rojiblanco. Eso sí, el gol es legal. Es en lo único que acierta y de milagro. Su arbitraje, en fin, ha sido vergonzante, si bien no ha sido Ayza Gámez, sino Palop y la mala puntería la que ha hecho que el Atleti no haya marcado. Porque el Sevilla, además de la ayuda del primer penalti (que no aprovechó) ha sido un muy buen equipo, sólido, bien colocado y mirando siempre a puerta. Han tenido tantas ocasiones como el Atleti y, en mi opinión, el 0-1 es tan justo como lo sería un 1-0 ó un 2-2... hasta que se supendió. Lo de después ya da igual, con un equipo colchonero desquiciado y un árbitro todavía más. Y el poco público que quedaba también.

Un apunte. ¿Se imagina alguien la que se habría armado si el Atleti gana en el Pizjuán 0-1 de la misma manera en que gana ayer el Sevilla (dos penaltis pitados a favor con uno que no es, reparto delirante de tarjetas, acabando con ocho y para colmo un gol (legal) que primero no es y luego sí? ¿Se imaginan a Del Nido? ¿Se imaginan, por ejemplo, al Barça o al Madrid siendo eliminados de la Champions con un arbitraje así? ¿Qué reacciones en club y prensa habríamos tenido?

Queda Liga, pero estas cosas me temo que sí afectan.

Victor Hegelman.

Dos apuntes del día.

El primero, en la tertulia deportiva de sobremesa de Onda Cero dirigida por Corrochano. Alguien ha dicho que el Depor llevaba hasta ayer quince partidos sin ganar en casa. Me gustaría que me contaran como podían romper los coruñeses esta racha en los encuentros en que jugaban como visitantes.

El segundo, la confirmación de la sanción por un partido a Kezman. Parece que se había roto también el vídeo del Comité de Apelación y no había nada que mirar. Como siempre, con estos jueces, los recursos son meras monedas lanzadas al aire. Hoy salió cruz. Mecagüennnn...

Victor Hegelman.

miércoles, marzo 22, 2006

El lado oscuro rojiblanco.


Han pasado las semanas y aquí nadie desmiente una noticia vergonzante: el hecho de haber pagado por Pernía siete veces su cláusula de rescisión. Cada vez sorprenden menos cosas en esta Sociedad Anónima Deportiva, y es que tampoco parece hacer falta echar mano de demasiada pericia para encontrar basura en el entorno de las actividades del Club Atlético de Madrid. Es alucinante que una noticia en apariencia feliz como es el fichaje de Mariano Pernía, jugador de moda en la Liga Española por su buen rendimiento en el Getafe (no lo olvidemos, que ahora parece que es malo) adornado con colosales golazos, se pueda tornar más en algo desagradable que otra cosa.

El aficionado rojiblanco, tan acostumbrado a las situaciones extrañas en su club, se ve una vez más superado por el absurdo de unos gestores que por un lado pretenden vender su casa para cubrir la deuda que ellos mismos generaron y por otro no tienen inconveniente en pagar siete en vez de uno por un jugador cuya carrera emerge en el umbral de los treinta. Reconozco que tras conocer la noticia anunciada por un orgulloso (como para no estarlo…) Ángel Torres pasé días esperando a que algún periodista le preguntase a Gil Marín sobre el asunto, y días aguardando una respuesta de Calam en el siguiente tono: “¿Creen que estoy tonto como para pagar siete veces una cláusula?”. Permítanme que me reserve la opinión propia sobre este último punto.

Y para colmo, “sorprendentemente” el diario As en los días posteriores (donde hay mierda siempre hay moscas a removerla) se descolgó con la “noticia” del interés del Barça por Antonio López (que además de colchonero, es joven y bueno) rematando con que Pernía va a ganar el doble de lo que gana el de Benidorm. Coño, qué casualidad.

Pero López es bueno, muy bueno, y su rendimiento en el campo, pese a todo, no ha decrecido.

¿Y ahora qué? ¿Veremos próximamente a algún sector de la grada “inesperadamente” cargar contra López como ocurrió con Torres? ¿Saldrán “periodistas amigos” a decir que López debería abandonar el Atleti por su propio bien y por el bien del fútbol? ¿Conseguirán cabrear de verdad los mandamases rojiblancos a un tío cuya única ambición ahora mismo está en renovar por el Atleti y que le dejen tranquilo?

Otra “sorpresa”. Tras renovar a Ibagaza (bien hecho, por cierto) sale Cerezo a decir que ahora no se habla de renovaciones con las imágenes de Pepe Murcia y Antonio López flotando oníricamente por la atmósfera del Calderón.

Si George Lucas fuese del Atleti lo tendría muy claro. Toda buena noticia en rojo y blanco con el dúo Gil-Cerezo de por medio tiene ineludiblemente su lado oscuro.

Victor Hegelman.

¿Qué pasa con Pérez Lasa?

¿Qué pasa? Yo lo cuento. Pasa que en la temporada 97/98 este señor colegiado fue designado para pitar un Barça-Atleti en el Nou Camp. Pasa, o mejor, pasó entonces, que al comienzo de la segunda mitad Santi dio un pisotón a Guardiola. Pasó que ni el línea ni él vieron la agresión, tal y como quedó demostrado en las imágenes de televisión. Pasó que el mediocentro culé se acercó al susodicho trencilla gritando: “Sácale la roja. No te cagues”. Y pasó que, en vez de sacar tarjeta amarilla al protestón blaugrana, mandó a la calle a Santi ante la sorpresa general. Luego pitó un penalti de Molina en un balón en el que el arquero se retiraba para no chocar con el rival, pero ese otro asunto.

Pasó después que Jesús Gil largo todo lo que pudo y nada bueno contra el vasco del pito. Y pasó que en ese momento éste se calló.

Pero pasó que dos meses después (día arriba día abajo) Pérez Lasa fue designado para arbitrar un Valencia- Atleti en Mestalla, y pasó que el mencionado señor juez balompédico se tomó cumplida venganza, anulando un gol legal a Kiko y obviando un penalti como un camión a José Mari con 0-0 en el marcador. No contento con ello concedió un gol ilegal a Illie, pitó dos penaltis contra el Atleti, uno de ellos consecuencia de un piscinaza del rumano con el colchonero más cercano a metro y medio, y, si no me falla la memoria, dejó a los rojiblancos con diez un buen tramo del partido. Pasó que entonces se habló de robo descarado incluso en los sectores mediáticos menos afines a la rojiblanca.

Pero también pasó una cosa la noche antes del partido. Pasó que Pérez Lasa y sus auxiliares cenaron con el delegado valencianista, entonces el ex arbitro Miró Pastor. Pasó que el tema se aireó en la prensa y Gil volvió a montar en cólera. Pasó también que, pese a presentar los hechos un tufo de suciedad en el comportamiento de Pérez bastante preocupante, finalmente nadie ni Federación ni Comités, abrió ni tan siquiera un expediente informativo. Pero dio igual, pues pasó que el espigado colegiado vasco no se conformó con el atracón que se pegó en la ciudad del Turia, sino que además juró odio eterno no sólo a Gil y Gil, sino a todo el club del Manzanares.

Y desde entonces pasa que su venganza se repite año tras año, partido tras partido. Y pasa que los números de Pérez Lasa con el Atleti van camino de batir records en la historia colchonera.

11 partidos arbitrados al Atleti: 1 victoria rojiblanca, 3 empate y 7 derrotas.

Difícil de igualar, aunque otros, como Muñiz Fernández, se destacan por momentos en la persecución. Pero Lasa pedalea firme.

¿Una victoria rojiblanca?, se preguntarán algunos. Sí, una –contesto con vehemencia-. Fue hace dos años en un Atleti-Valladolid en el Calderón. Y pasa que Pérez Lasa es malo hasta cuando traiciona sus instintos, y en aquel plácido choque en el que los colchoneros dominaban cómodamente hasta que decidieron fastidiar la tarde a su parroquia, no había jugadas en las que armar una de las suyas. Sin embargo a Oscar, delantero pucelano, se le ocurrió cabecear a gol en posición legal, y al linier, torpe él, se le ocurrió anular el tanto por inexistente off-side. Cuentan que Pérez Lasa tuvo un momento de duda, pero que, por el qué dirán y por una vez, decidió, a instancias de su errado ayudante, evitar la igualada visitante. Cuentan que Pérez lloró gruesos lagrimones al ver la dirección de su error en Estudio Estadio, pero, al no existir pruebas fotográficas, pongo en duda el grosor e incluso los mismos lagrimones.

Pero pasa que este partido fue una excepción, pues pasa que 1.998 los partidos más difíciles del Atleti, con independencia de la entidad del rival, son aquellos en los que arbitra el señor Pérez Lasa. Porque pasa que jamás ha pitado un penalti a favor de los del Manzanares, aunque los ha visto de todos los colores y sabores. Y asimismo pasa, que si el balón circunda el área colchonera ya te puedes echar a temblar (si eres del clan, claro), pues los soplidos se le escapan solos cual gordo corriendo tras un autobús. Por eso pasa que fue Pérez Lasa el que pitó a Velasco en el estadio del Levante el año pasado penalti por saltar al lado de un delantero granota sin rozarle (sí, sí, mucho más tremendo que el de Colsa, si yo te contara y tú me escucharas).

Por tal motivo pasa que la designación de Pérez Lasa para pitar el partido frente al Cádiz me produce cierta descompesación intestinal. Porque pasa que con el citado Lasa la experiencia me dicta que a lo más que se puede aspirar es a un empate si, pese a la buena predisposición arbitral, el rival se empeña en mandar el balón fuera (que hay equipos muy poco considerados).

Pasa que me gustaría equivocarme y ver cómo Pérez Lasa me cierra la boca. Pero también pasa que no confío en ello.

Y, en resumen, todo esto es lo que pasa con Pérez Lasa.

Victor Hegelman.

martes, marzo 21, 2006

Blancas palomas, negras intenciones (II).

Me cuenta alguien muy cercano a la plantilla del Atlético de Madrid que hoy Torres andaba cabreado. Bastante cabreado. La calificación de churro que Palomar había hecho en Marca sobre su gol sabatino le ha tocado las narices pero bien. Porque el Niño, al terminar el partido, estaba exultante con su gol. “Uno de los mejores que he metido con la rojiblanca”, decía feliz. Hasta que llegó un listo y dijo que había sido de chiripa.

Me cuentan asimismo que Torres ha dicho que ya no le extraña nada, que de haber jugado en otro equipo todos, absolutamente todos y no un buen número, estarían alucinando con el gol. Y yo añado algo más. Cuando Fernando habla de cualquier otro equipo no habla de los recurrentes Madrid y Barça. Habla de cualquier equipo del mundo. A eso se refería cuando confesaba a Méndez en Onda Madrid hace un par de meses que no era fácil ser del Atlético en este país. Mientras muchos suelen correr sobre liso, su carrera acostumbra a ser de obstáculos.

Porque el trabajo ya esta hecho. Basta que un “enterao” con cierto nombre mienta y manipule desde un diario nacional para que le sigan miles, tratando de convertir en verdad su disparate. No es complicado. A muchos les escuece cualquier logro de Torres. ¿Y que alguien dice que fue un churro? Pues con ese a muerte.

Mancha, ensucia, tergiversa, dispara mierda, Palomar, que algo queda.

Yo también, si rellenase la contraportada de Marca, podría decir cosas como que el gol de Cassano en el derbi fue una chamba, que no remató hábilmente poniendo el balón lejos de Franco, sino que el cuero le rebotó de mala manera en la frente y se coló de casualidad. O también podía decir que el “agua-anís” o como se llame de Raúl fue de chiripa, porque el de Villaverde se tropezó y le salió un regate. O que Zidane en la final de Glasgow fue a hacer un globo y le salió un tiro por la escuadra. Como diría Palomar: “Un churro, vamos”. Y así hasta cansarme. Por hablar que no quede. Es gratis. Pero no, no lo voy a decir. Porque fueron tres golazos impresionantes y yo estaría afirmando gilipolleces. Como la de Palomar el lunes. Y lo peor, tendría una legión de seguidores.

Es, además, curioso ver como se ha tratado de ilustrar la afirmación de don Roberto con una opinión de Quini, el gran brujo, que en ningún caso da la razón al redactor de Marca. Porque Enrique Castro, el magnífico Quini, sólo cree que Torres gira la cabeza antes de tiempo, pero sentencia que es un golazo (ver vídeos). Palomar dice: “remata mal, a destiempo, queriendo picar abajo o desviar a su izquierda, girando el cuello… Un churro, vamos.” Nada de eso es secundado por Quini, todo lo contrario, quien, por cierto y para los que no lo hayan visto, dominaba un gran número de suertes a la hora de tirar a puerta, siendo la anticipación y el testarazo su principal arma cuando se trataba de rematar de cabeza.

Demasiadas vueltas he dado a este asunto, pues, como digo, el mal está hecho. Tampoco me preocupa Torres. El chaval ya tiene costra con estos temas. Eso sí, no me sorprende que esté hasta las mismísimas pelotas.

Victor Hegelman.

PS. No prentendo abrir un nuevo debate. Creo que está todo dicho.

PS2. Me dicen en descargo de Palomar que él es así, siempre crítico, que también da palos al Madrid. Yo no he dicho en ningún momento que no reparta palos a los blancos. Sinceramente me da igual lo que haga con los demás. Sólo digo que, con el Atleti, suele acusar sin dar un argumento sólido. Es tendencioso, injusto e inclinado a usar los peores tópicos. Muchas veces se confunde en esto del periodismo el ser crítico con la agresividad gratuita e injustificada. La crítica es otra cosa.

lunes, marzo 20, 2006

Blancas palomas, negras intenciones.

Según proclama la contraportada del Marca de hoy, a Roberto Palomar no le gustan los lunes. A mí cuando son festivos, como éste, sí. Supongo que como al citado redactor le ha tocado ir a currar, en este aspecto sus diferencias y las mías son insalvables. Lo entiendo.

Pero aquí no se acaban mis discrepancias con el señor Palomar. Sin ir más lejos, él escribe en un periódico de torrada nacional y vive de un público que pretende informarse. Yo, desde mi humilde y gratuito blog, me debo sólo a mí mismo.

Mas no se acaban aquí los opuestos entre don Roberto y un servidor, ya que al de Marca le cae mal, muy mal, el Atleti, mientras que a mí, el de Más Allá de Orión, dicho club me cae bien, muy bien.

Este último punto, a saber, su evidente inquina a “lo rojo y blanco” resulta determinante cuando Palomar redacta su contraportada semanal. Es hablar sobre algo cercano al Atlético y su vista y entendederas se nublan hasta límites patológicos. Referencias sobre esta actitud hay para dar y tomar en su historial, correspondiendo la última al curioso análisis que hace del gol de Torres en El Madrigal. Según el afilado comentarista Fernando “remata mal, a destiempo, queriendo picar abajo o desviar a su izquierda, girando el cuello. Al final cabecea con la tapa de los sesos. En su pifia le sale un globo perfecto, espectacular. Un churro, vamos.”

Voy a dar al lector unos segundos para que contenga a duras penas la náusea o estalle en calurosos aplausos (que “palomares y palomas” hay muchos en esto del fútbol).

Ya.

Es sorprendente. Miro en las páginas interiores del periódico y compruebo como ni tan siquiera la empresa que le paga sustenta sus disparates, ya que la página quince se ilustra con cuatro fotos, cuatro, recreando el gran gol (sí Palomar, gran gol) de Torres.

El resto de los medios tampoco ven el churro por ningún lado, e incluso Kiko en El Rondo seleccionó el tanto entre los cinco mejores de la jornada, destacando “el perfecto giro de cuello” del Niño. Pero claro, qué sabrá de estas cosas un zote balompédico como Kiko frente al archiconocido exjugador y lumbrera periodística Roberto Palomar.

¿Cómo vi yo el tanto, y como yo doscientos más? Les cuento. Torres ganó la espalada a Gonzalo (que no es tarea fácil), salta con gran coordinación y, dada la lejanía del arco, conecta impulsando todo su cuerpo un potente testarazo que se convierte en imparable para Viera. Ni más ni menos.

Señor Palomar: Torres golpea con fuerza el cuero porque es la mejor opción para marcar. ¿A qué imbécil se le podía ocurrir picar el balón o simplemente desviarlo estando a diez metros de la portería?

Señor Palomar: ¿No va a organizar su periódico próximamente ninguna expedición al Polo Sur, esas que tanto le gustan? Creo que los aficionados al deporte de aventura y los aficionados al fútbol iban a agradecer por igual su aparición / desaparición.

Mientras tanto no le voy a decir que calladito está más guapo (la madre Naturaleza no atiende a silencios). Calladito y a miles de kilómetros, sencillamente, es usted más digerible.

Victor Hegelman.

domingo, marzo 19, 2006

¿Realmente es bueno Luccin?


Creo que esta misma pregunta ronda la cabeza de numerosos aficionados colchoneros. Y es que las últimas actuaciones del francés en nada tienen que ver con las que comúnmente ha venido ofreciendo desde su llegada al Club Atlético de Madrid. Porque de un tiempo a esta parte Luisín, como le llama algún cachondo, no se borra en los partidos, llegando curiosamente su mejor juego cuando le ponen un sistema que le deja sólo ante el peligro.

El rombo impuesto por Pepe Murcia le deja sin la cobertura de un trotón al lado, siendo su habilidad y su buena colación en el campo más determinantes que nunca a la hora de mover el balón con criterio al salir de la cueva defensiva. La lucha y la brega, por supuesto, siguen contando y mucho en el fragor de la batalla, sin embargo, estando sólo, la calidad, el oficio y el buen criterio son los que realmente ganan las batallas.

Sin ir más lejos ayer, en Villareal, Pellegrini presentó un sistema de triple pivote que acabó convertido en un triple pegote ante la exhibición de jerarquía del galo. Y no es el primer choque en el cual él solito se come a un enemigo más numeroso.

Porque realmente en la Liga española hay pocos “cincos” de verdad. La mayor parte de los mediocentros requieren sin tapujos la presencia de un perro de presa a su lado que les realice el trabajo sucio, que corra mientras ellos respiran y piensan por donde salir del atolladero. Tíos capaces de cumplir con ese triple trabajo, robar, pensar y distribuir con destreza, hay bien pocos.

Y entonces, una afición que hace tiempo dejó de esperar importantes logros de Peter Luccin se pregunta sin más: ¿realmente es bueno este tío?

Son unas cuantas las veces en las que un jugador denostado en el Calderón por su aparente abulia, ha encontrado fuera del entorno colchonero la medicina adecuada para demostrar que su reserva de fútbol no estaba agotada, sino simplemente bloqueada. Pasó, en mi opinión, con Caminero, aparentemente acabado cuando abandonó las orillas del Manzanares, pero capaz de impartir doctrina en Valladolid unos cuantos añitos más tras su marcha. Y lo peor es que el de Leganés impartía, como digo, doctrina mientras en el Calderón el libro de del fútbol descendía a la categoría del parvulito. Y qué decir de Valerón, sacado a gorrazos de Madrid y convertido en Riazor en patrón español del balompié artístico y, ojo, eficaz.

¿Y Luisín? ¿qué va a pasar con Luisín? Ya iba siendo hora de que despertase. Yo creo que calidad tiene de sobra para triunfar, sin embargo, la ambición no la venden en las rebajas. Y es en este punto donde el francés debe decidir si avanzar o dejarse llevar por una cómoda corriente cuya desembocadura queda lejos, muy lejos, de la fama y la gloria.

Victor Hegelman.

jueves, marzo 16, 2006

La edad no asusta a los valientes.


Hace pocas semanas numerosos periodistas entonaban un “non petita mea culpa” con Zinedine Zidane. En una actitud mezcla de falsa humildad y peloteo en las buenas, los hagiógrafos merengues reconocían compungidos su error a la hora de juzgar la carrera del francés. De arrastrarse había pasado a deleitar con su excelsa calidad viviendo una segunda juventud. Esto, como digo, fue hace semanas ya que ahora, cuando vuelven las malas (o por lo menos regulares), que Zidane sobra en el Madrid vuelve a ser para muchos un hecho evidente.

No voy a dedicar más tiempo a tratar las fluctuaciones de opinión del lobby blanco. Nada nuevo bajo el Sol. Sin embargo, sí que me voy a parar a opinar sobre el excelso jugador, y es que a mí si me gusta cómo está afrontando su recta final Zinedine Zidane. No, yo no voy a recurrir a esos topicazos que hablan de que está mejor que nunca o que está viviendo una segunda juventud. Y no lo voy a decir porque no es cierto. Zidane está, como manda la naturaleza, bastante más cascado que hace cinco años. Sin embargo, no me voy a cansar de alabar la profesionalidad y, sobre todo, la valentía con la que está encarando sus postreras batallas.

Y es que mientras normalmente la experiencia ha mostrado cómo infinidad de jugadores talentosos, más próximos en su historia al mundo del gol que a cualquier otra realidad sobre el césped, en sus últimos años retrasan sus posiciones en el campo de juego estamos viendo que Zinedine (nunca le llamaré con un ñoño Zizou) cuanto más mayor es, más adelantado juega.

Es comprensible que cuando van faltando las facultades físicas uno tienda a exponerse menos. El cerebro funciona igual o mejor, pero el cuerpo no obedece a sus impulsos a la misma velocidad. Y el crack se repliega. Prefiere ejercer de director, de mariscal de campo, ordenando con sabia mano a su ejército pero entrando en el cuerpo a cuerpo lo menos posible. Además, el hincha no suele destacarse por su respeto al pasado, con lo que los últimos días del fenómeno en su club pueden resultar incluso amargos. Zidane podría haber recogido este testigo. Podría sin problemas haber asumido este rol pues talento tiene para ello y para mucho más. Una posición cómoda en el doble pivote con un perro de presa al lado… y a racionar el fútbol y el esfuerzo.

Pero no. El franco-argelino, pese a su aspecto en ocasiones ausente, es un tipo de acción. Su estrella ha nacido en el fragor de la batalla y es ahí donde debe apagarse. Como los reyes guerreros medievales ha decidido empuñar la espada hasta el último segundo, por eso no es tan extraño que precisamente esté marcando más goles que nunca. Su sabiduría le avala en un territorio donde el músculo cada vez tiene más que decir. Su cerebro vence de nuevo. Y su valentía también.

Otros jugadores legendarios ya se portaron como el galo, pero hay uno cuya última temporada me está recordando mucho a la de Zidane. En 1.974 Luis Aragonés fue el líder que llevó al Atleti a la máxima final continental. Y cuanto más mayor se hacía (contaba entonces, creo, con 35 castañas) más en punta jugaba. Y allí, donde los errores se ven más, todavía consiguió goles míticos como en el Pequeño Maracaná ante el Estrella Roja o el archiconocido de Heysel ante el Bayern.

Algunos más, como Platini o Baggio, también terminaron sus carreras abandonando la trinchera y cargando contra el enemigo. Mi reconocimiento histórico para todos y, por supuesto, mi admiración actual, o mejor, eterna para el gran Zinedine Zidane.



Victor Hegelman.

miércoles, marzo 15, 2006

Apuntando a Ronaldo.

Hoy Marca publica una noticia sobre el entrenamiento del martes del Real Madrid que me ha parecido, cuando menos, triste y oportunista. Este es el texto.

EL BRASILEÑO ESTUVO MUY DESACERTADO Y SE MARCHÓ 'TOCADO'

Ronaldo no acaba el primer entrenamiento semanal

Ronaldo e Iker Casillas acabaron con molestias el primer entrenamiento semanal del Real Madrid, tras dos días de descanso, al que Roberto Carlos se incorporó tarde con permiso del club tras tener problemas en el vuelo que le traía de regreso a Madrid.El brasileño protagonizó una tarde de desaciertos en su vuelta al trabajo, en un ensayo que reflejó el momento que atraviesa en el conjunto madridista, culminado con unas serie de disparos a puerta en la que fue el único delantero que no hizo gol y que concluyó antes de tiempo tras tropezar con un cono. Mientras Cassano marcaba cinco goles, Baptista y Raúl cuatro de los numerosos disparos a Iker Casillas y Diego López, Ronaldo chutaba con poca fuerza y centrado antes de incluso pisar un cono y caerse. Luego, volvió a tropezar con otro cono y perdió el balón ante la sorpresa de todos los presentes."

Los mismos que hace pocos meses ponían por las nubes a Ronaldo ahora entrar a contar los goles que mete en un entrenamiento y las veces que se tropieza con los conos. Su estado de forma no es bueno, estoy de acuerdo, sin embargo creo que noticias como estas buscan más crear un estado de opinión contrario al jugador que dar una información. No me parece justo, y menos con un tío que, gordo o no, se ha hinchado a marcar goles para el Madrid.

Victor Hegelman.



martes, marzo 14, 2006

Luces fundidas y taquígrafos de baja.

La Plataforma Salvemos el Calderón iba a reunirse esta tarde con Gil Marín de cara a que éste aclarase sus dudas sobre la venta del estadio. Sin embargo, "éste" ha suspendido la reunión sine die. No voy a entrar a valorar las razones pues las desconozco.

La Plataforma había preparado una nota de prensa con las principales preguntas a realizar al dueño del club. Ahora no sabemos cuando se realizarán.

Aquí está el texto de la citada nota:

COMUNICADO DE PRENSA

La Plataforma ‘Salvemos el Calderón’ desea informar que en el día de mañana, martes 14 de marzo, tendrá ocasión de encontrarse con Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Club Atlético de Madrid S.A.D., en una reunión en la que la plataforma, en primera instancia, hará entrega de las firmas recogidas la pasada campaña y que manifiestan la contrariedad de un amplio número de seguidores atléticos a la venta el estadio Vicente Calderón. Asimismo ‘Salvemos el Calderón’ tiene la intención de plantear al propio Gil Marín una serie de cuestiones que versan sobre las incertidumbres que la plataforma vislumbra en la posible materialización de la llamada ‘operación Calderón’:

1.- ¿Es completamente cierto que los réditos obtenidos de la venta del estadio Vicente Calderón (aun ni en el supuesto caso de que la misma reportase el beneficio solicitado por el Club Atlético de Madrid S.A.D. al Ayuntamiento de Madrid -incluyendo el terreno que le sería cedido por la empresa cervecera Mahou para su ulterior recalificación: 250 millones de euros) vayan a sanear íntegramente la quebrantada economía del club atlético, si atendemos a que, a día de hoy, los máximos accionistas de la sociedad anónima han percibido ya un monto económico por valor de 35 millones de euros derivado de la transacción sobre los derechos futuros de un porcentaje del suelo donde se ubica el Calderón, y sin abundar con mayor prolijidad en las obligaciones tributarias que impondría a la propia sociedad una operación de tamaña naturaleza?

2. ¿Por qué los máximos accionistas del Club Atlético de Madrid S.A.D. niegan la voz a la totalidad de los abonados atléticos en esta relevante decisión llamada a determinar el devenir de la entidad rojiblanca, negándole la posibilidad de expresar su posicionamiento acerca de la conveniencia o no de la venta del estadio Vicente Calderón en un más que pertinente referéndum?

3.- ¿Cuáles son las razones que impulsan a los ‘propietarios’ del Club Atlético de Madrid S.A.D. a hacer referencia a Campamento como hipotético asiento de un nuevo estadio para la sociedad, cuando la lógica sugiere que, previamente a la tramitación de cualquier actuación tendente a derruir el estadio Vicente Calderón, debiera adquirirse la propiedad del terreno donde se deseara edificar la futura sede de la sociedad? ¿Alguno de los máximos accionistas tiene la certidumbre de que es factible la propiedad de terrenos en Campamento, atendiendo a que en su titularidad nada tiene que ver el Ayuntamiento de Madrid puesto que pertenecen al Ministerio de Defensa?

4.- Si no se tuviese certeza de los anteriores supuestos, ¿qué sentido tiene apresurarse a concretar la venta del Calderón cuando el destino próximo se antojaría de esta manera más que incierto? ¿Dónde jugaría el Atlético de Madrid en el lapso temporal que iría de la demolición del Vicente Calderón a la construcción del nuevo estadio? ¿Quizá en La Peineta para luego...? Además, ¿se tiene realizada alguna proyección, ya no sólo arquitectónica, sino económica del coste total que supondría la edificación de un hipotético nuevo estadio en Campamento? En este último sentido, ¿no son escasos los 15o millones de euros presupuestados en inicio por los ‘propietarios’ del Club Atlético de Madrid S.A.D para la construcción del anterior, si echamos la vista a los valores que se han manejado en la construcción de los estadios europeos de similar naturaleza? ¿Asimismo se ha barajado la posibilidad de cofinanciar la edificación del mencionado nuevo estadio con alguna gran marca comercial?

5.- ¿Por qué hasta la fecha no ha sido negociada la desvinculación total de Fernando Martín de la parte porcentual que el actual presidente del Real Madrid ostenta sobre los derechos del terreno donde se asienta el Vicente Calderón, considerando la ofensa y el agravio que esto conlleva para el común de los aficionados atléticos?

Gabinete de comunicación PLATAFORMA ‘SALVEMOS EL CALDERÓN’

Déjense ya de luces, taquígrafos y palmeros pelotas en la prensa. Los atléticos reclaman respuestas. RESPUESTAS.



Victor Hegelman.

lunes, marzo 13, 2006

Si te parece me echo a llorar.

Son varias las veces en que he escuchado o leído la misma frase durante el día de hoy. La última ha sido en un foro del blog “Pasando revista”. La sentencia a la que me refiero es la siguiente: “Qué calladitos están hoy los del Atleti sobre el árbitro…”. Hablan del increíble penalti a Colsa pitado por el funesto González Vázquez. La locución se repite hoy en la capital de España por aficionados madridistas siempre con el mismo tono y casi siempre con las mismas palabras, y la verdad, la oportunista afirmación me ha llegado a tocar las narices. Si te parece me echo a llorar.

¿Y es que acaso existe algún club que se lleve las manos a la cabeza y clame justicia cuando se ve favorecido por una decisión arbitral? Dos respuestas: ninguno y jamás. Todos, directivos, entrenadores y jugadores, defienden sus intereses, sean estos justos o injustos, y todos (todos digo) hablan según les va. Se indignan y vocean escándalos cuando les perjudican, callando como zorros o alegando repentina ceguera cuando el viento sopla a favor.

Sin embargo en el caso del Atleti las cosas no parecen ser así. Acostumbrados a arbitrajes nefastos secundados por los silencios pusilánimes de su junta directiva, cada vez que el trencilla de turno “facilita la labor” a los jugadores rojiblancos se encienden a toda mecha las luces de la alarma deportiva. Sólo falta pedir a los dueños junto con la Asociación de Peñas colchoneras que lancen un comunicado pidiendo público perdón.

Eso sí, cuando el Atleti es perjudicado impera el silencio en los medios (sólo hay que tirar de hemeroteca y ver crónicas de García Plaza o Izquierdo en As, o de Anaut en Marca). Muy claro tiene que ser el expolio para que la prensa se haga eco, pero sin pasarse, porque si eres colchonero y te quejas eres un llorón y un mediocre, y tratas de camuflar en el árbitro lo malo que eres.

En cambio si eres el Madrid o del Barça, dependiendo de la zona de la geografía nacional, nunca hay quejas, sólo información sobre hechos “evidentes”. Los aparatos de propaganda (As y Sport) ya se encargan de proclamar las vergüenzas del arbitraje. O de ocultarlas, según convenga.

Pues miren ustedes, los del Atleti, entre los que me encuentro (no lo he negado nunca) tenemos derecho como cualquiera a quejarnos o callarnos, ya que no hay medios de tirada nacional que nos hagan el trabajito. Y sí, creo que pese al oscuro e injusto penalti de ayer, tenemos algunos motivos para quejarnos en esta temporada. Tiremos de datos:

Partidos en los que el Atleti ha sido gravemente perjudicado por decisiones arbitrales (no cuento expulsiones ni repartos de tarjetas):

En casa:

Zaragoza: dos penaltis no pitados –uno a Torres y otro por mano-.

Real Madrid: expulsión a Antonio López en el minuto cinco (insisto, en esta temporada no he visto otra igual) y tercer gol marcado tras falta de Pablo García en el robo de balón.

Vila-real: Gol legal anulado a Kezman. ¿Motivo? A Pérez Lasa le dio pena que el portero estaba lesionado. Gol del empate superado el tiempo añadido.

Español: Hasta tres penaltis no pitados, los que hacen a Torres y Galleti, de libro.

Fuera:

Deportivo: Gol de Capdevila tras falta a Valera y una vez superado el tiempo añadido.

Real Sociedad: Segundo gol con off-side posicional de Novo que tapa la visión a Franco.

Sevilla: Dos penaltis no pitados (mano de Kanoute y zancadilla a Maxi).

Athletic: Tras lanzar un petardo a un metro de Falcón y reventarle los típanos, González Vázquez no sólo no suspende el choque sino que lo prolonga hasta que empatan.

Mallorca: Penalti a Petrov no pitado.

Real Madrid: Segundo gol madridista (el de la victoria) en fuera de juego.

Puntos de menos (sin contar el derbi de la primera vuelta dada la diferencia final de goles): 15.

Partidos en los que el Atleti ha sido claramente beneficiado por decisiones arbitrales:

Fuera:

Málaga: Penalti inexistente a Torres.

Zaragoza: Iturralde se traga dos penaltis a favor de los maños, pero anula un gol legal a Torres.

En casa:

Alaves: Penalti a favor del Alavés no pitado en la primera mitad.

Santander: penalti inexistente a Colsa, aunque al final del partido no pitan uno claro a Torres.

Puntos de más (siendo generoso y sin contar perjuicios posteriores en el mismo partido): 8.

Total, que bajo mi punto de vista y el de numerosísimos atléticos (sin ningún ánimo de ser objetivo donde otros no lo son), aun deben siete puntos al Atleti. Seguimos esperando el reintegro y al menos tres penaltis más como el de ayer para estar en paz.

Desde luego todo lo anterior es opinable y cada uno ve los partidos barriendo para casa. Pues vale, en el Atleti también pasa.

Y que no me hablen de llorones aquellos que aplaudieron a Valdano cuando bajó al vestuario sevillista a hacer recomendaciones a un árbitro en el descanso de un choque copero. O los que jalearon a Florentino cuando salió papelillo en mano amenazando con pedir la repetición de un partido del Español. O los que hablan de la Liga del Villarato. O los que hoy llaman indecente a un Pérez Lasa o se han tirado décadas hablando del centralismos y Ligas dirigidas. Vamos, que no me hablen de lloros todos aquellos que lagrimean como Magdalenas cuando no les pitan como les gusta. ¿Jesús Gil? Otro voceras y otro oportunista con el temita de los árbitros. Igual que todos estos. Aquí no hay nadie libre.

Que ya vale de muletillas...



Victor Hegelman.

domingo, marzo 12, 2006

Silbar alegres melodías.


Todo sigue igual, y es que no porque un comportamiento deje de ser noticia al desaparecer la novedad, deja por el mismo motivo de ser vergonzoso. Y poco noticiable es ya, a estas alturas de la vida, la aparición de actuaciones de moral periodística relajada en determinados medios, más que afines, entregados a la causa blanca, hasta el punto que la noticia deviene en un “puafff, como siempre” cuando los perpetradores del insulto a la información pertenecen al diario As o al ente público (que tiene narices) Telemadrid.

¿De qué se trata esta vez? ¿Olvido intencionado, mentira cínica, grosera manipulación? Lo primero. Se trata de un intencionado y desvergonzado olvido, siendo el escenario de los hechos el sabatino Valencia – Real Madrid. Así, podemos observar cómo las crónicas del día siguiente destacan dos hechos del match. Primero el penalti de Sergio Ramos desvergonzadamente omitido por Mejuto, y segundo la postrera pena máxima marrada por un abúlico Ronaldo. En reseñar ambos hechos todos los medios coinciden. Sin embargo los dos mencionados anteriormente obvian con total falta de objetividad (y de otras cosas más graves) una situación tan determinante en el juego como que en la jugada del penalti señalado el nueve merengue se lleva el cuero descaradamente con la mano. Total, como detiene Cañizares, para qué abundar en el tema. Ya hemos dicho que perjudicaron al Valencia en la primera mitad. Con una van que se matan.

¿Qué habrían dicho si el beneficiado de ambas acciones hubiera sido el Barça? Los velos que tapaban los ojos necios habrían caído a plomo y las gargantas habrían rugido la injusticia.

Y siempre lo mismo. Portadas cuando interesa y silencios cuando también interesa. Esto gusta a la masa, esto vende.

No, no es sorprendente ver situaciones como estas. El As ha definido su público objetivo y no informa, les cuenta a ellos y sólo a ellos lo que quieren oír. Y en las crónicas el “contador” suele ser Juanma Trueba, un periodista adorado por su blanca “clá” y del que se dicen maravillas por su verbo florido y hermoso. No voy a entrar a juzgar sobre si escribe bien o mal. A mí me parece bueno en la forma, pero sería mucho mejor si, como profesional de la información, incluyera las verdades objetivas en su repertorio en vez de silbar alegres melodías cuando toca narrar algo que no le gusta.

Con respecto a Telemadrid, poco queda por decir. Si la semana pasada no ofrecieron una sola repetición en condiciones sobre el offside del segundo gol madridista en el derbi, porqué no iban a camuflar la mano de Ronaldo. Donde comen cuatro comen cinco.

Da igual. La mayoría seguro que no se va a quejar. Y con eso juegan y seguirán jugando.

Victor Hegelman.

jueves, marzo 09, 2006

Village of the damned.

Durante la tarde apacible y plomiza del pasado domingo estuve viendo en la tele una película llamada “El pueblo de los malditos”. La obra refleja cómo la vida de un anodino pueblo se ve perturbada por el nacimiento simultáneo de de unos niños provenientes de sorpresivos embarazos (y no hablo de píldoras ni gomas que fallan).

Atender, reconozco que no atendí mucho, pero se me quedó que los críos eran una especie de extraterrestres albinos, bastante fríos y cabronazos. Me da que querían dominar la Tierra o algo así, pero eso no es lo importante aquí. Lo relevante era que todo aquel no les caía bien acababa criando malvas, y no porque pequeñajos de las pelotas les hicieran nada directamente. No tocaban a nadie. Sencillamente tenían una inteligencia superior (ya digo, extraterrestre o algo así) que penetraba sin problema alguno en los rudimentarios cerebros humanos induciendo a sus propietarios al suicidio. Y todo esto sin dar un golpe. Sólo sus azules ojos se volvían naranjas y el pobre desgraciado o desgraciada no tenía más remedio que tirarse por un barranco, quemarse vivo o meter el brazo en una olla de agua hirviendo. De cagarse…

¿Y yo por qué cuento esto ahora? Hay motivo. Tres días después vi otro espacio televisivo igualmente terrorífico y con interesantes paralelismos respecto al “Pueblo de los malditos”. Se trataba del partido de Champions Juventus – Werder Bremen. En él pude observar como la tranquilidad de un partido de fútbol cómodamente controlado por el equipo alemán se vio súbitamente perturbada por la aparición de sucesos sobrenaturales. De pronto se pudo observar cómo la felicidad teutona fue siendo invadida por una especie de depresión autodestructiva. Los jugadores de la Juve no hacían nada de especial. Sencillamente miraban a sus rivales de verde los cuales, sin poder controlarse, se tornaron mustios y tristones hasta completar su suicidio futbolístico ante la atenta mirada de unos italianos de blanco y negro que, de fútbol, ni pizca.

Yo empiezo a estar convencido. Son tantas las veces que he visto ganar a la Juve sin jugar, tirando de una especie de aplastamiento intelectual, que no me sorprendería que se encontrasen fuerzas sobrenaturales poblando el césped de Delle Alpi.

De una forma o de otra, los “malditos” triunfaron una vez más, mientras que las víctimas, en esta ocasión unos pobres alemanes, se autoinmolaban sin remedio con la mirada perdida en ninguna parte. A mí estas cosas me dan mucho miedo.



Victor Hegelman.

miércoles, marzo 08, 2006

Brutalidad con premio.


Lo reconozco. A veces proclamo con suficiencia que la prensa del lobby blanco ha agotado mi capacidad de sorpresa cuando la cruda realidad tarda bien poco en demostrarme que me equivoco de medio a medio. La penúltima muesca en el revolver de mis errores se ha producido en el derbi del pasado sábado. En el citadísimo partido no sólo yo, sino todo el mundo, pudo ver cómo el centrocampista merengue Gravesen, no mediando disputa del cuero, soltaba a Torres un violento golpe por la espalda cuyo postre vendría acto seguido con una colección de posteriores amenazas dignas del histrión más desequilibrado.

Lo curioso no es el comportamiento del Gran Danés (las mayúsculas no son erratas aquí), ya que desde su llegada ha demostrado en sobradas ocasiones que la elegancia y la deportividad no son sus fuertes. Lo impactante, y sobre todo alarmante, es ver la gracia que ha hecho el asunto en el entorno madridista (periodistas y numerosos aficionados).

“Torres se cagó” es el titular común de tan hilarante suceso. A mí lo que me pareció ver en la cara del Niño es un profundo desprecio, pero también, todo hay que decirlo, un comprensible miedo. Y es que a ver quién aguanta sin que se le suelte el vientre a un matón de discoteca cuyo perímetro craneal debe de rondar los 92 centímetros vociferando como un poseso a dos dedos de tu cara (con lo que le debe de cantar el aliento al pollo). Que todos somos muy gallitos viendo la jugada por la tele…

Pero en fin, obviemos los hechos (más o menos comprensibles en el fragor de la batalla) y entremos en las reacciones. Y la reacción del lobby blanco ha oscilado entre la aclamación y la ocultación. ¿Motivos? Sin duda el color de la lente observadora y una significativa pérdida de vergüenza. A lo mejor lo que pasa es que estas acciones se contemplan en el “libro de estilo”, y claro, como yo no me lo he leído no capto el chiste.

¿Se imagina alguien la indignación que se habría levantado si, por ejemplo, Zidane o Casillas hubiesen sido los agredidos y acosados? Sí. He preguntado a “alguien” y sí que se lo imagina.

Lo más gracioso (¿ves?, aquí sí le veo la gracia) es comprobar como algunos forofos incluso se han tomado la actividad mular del pelón como una victoria del Madrid sobre el Atleti. Sinceramente, si la carrera es de cabestros prefiero el subcampeonato.

Victor Hegelman.

P.D. ¿Se invocará en un futuro el espíritu de Gravesen en el Bernabéu? Me espero cualquier cosa…

martes, marzo 07, 2006

Ibagaza y/o Rosicky.


No recuerdo quién lo dijo pero me pareció una opinión más que interesante. Un periodista (discúlpenme, pero no recuerdo el nombre) afirmaba que el Atleti notaba mucho la presencia de Ibagaza en el campo, pero que notaba aun más su ausencia. Por suerte, o más bien por desgracia, no puedo mostrarme más de acuerdo.

Y es que la llegada de Murcia ha dotado por el momento al Atlético de orden, de una dosis más de coraje, de mordiente y sobre todo de confianza. Pero los cerebros, las inteligencias superiores en el campo se siguen limitando a los chispazos del menudo argentino. Sin el Caño se puede ganar, por supuesto, pero de la misma forma en que lo hacen la mayoría de los equipos en la Liga nacional, es decir, por ganas, insistencia y acierto de cara al marco. Con eso, sin duda, también se vence. Sin embargo la creatividad, la originalidad y la imaginación no es algo que Natura conceda con especial generosidad. De hecho, estos atributos en cantidades notables tan sólo se presentan en el pequeño Ariel en el hasta ahora equipo del Manzanares. Él y sólo él tiene en mente qué va a ocurrir dos segundos después para dar el pase que rompa y sorprenda, sólo él ve huecos donde otros ven un muro de ladrillos.

Y resulta que el Caño termina contrato. Y resulta también que, dadas las fechas en que estamos, no parece la directiva del Club Atlético de Madrid excesivamente interesada en su renovación. La cada vez más segura llegada de Rosicky parece vaciar de sentido la continuidad de Ibagaza para las preclaras mentes rectoras de los designios colchoneros. ¿El motivo? El checo juega en la posición del argentino. Qué simple!

Y a mí, que me han fabricado poco proclive al aplauso fácil, me vienen a la cabeza varias reflexiones:

- Aunque los dos futbolistas jugasen en el mismo puesto, ¿qué hay de malo en tener dos buenos jugadores en plantilla capaces de realizar la misma función?
- ¿Realmente piensan que Rosicky y el Caño juegan igual? Aunque jueguen en la misma posición el checo es más todoterreno, más llegador, su participación se extiende a una franja más amplia, pudiendo tanto sacar el balón por delante de la defensa (ojo, no defiende bien) como incorporarse al ataque a la usanza de un segundo punta. Y el Caño es el Caño. Travieso e imprevisible, su físico le permite pocas cosas, con lo que mejor es dejarle suelto, buscarle y esperar que invente. Vamos, que checo y argentino se parecen como un huevo a una castaña.
- ¿Han investigado a Tomas Rosicky? ¿Han visto su evolución en el Borussia? Llegó como una realidad del fútbol checo esperando y deseando que explotase en una Liga mayor. Y explotó… mientras mantuvo la tensión. Cuando el medio checo está integrado, metido en el colectivo, saca a relucir una mala leche ganadora que le hace triunfar en cualquier empresa. ¿Han visto al Rosicky actual? Ojo a cuando desconecta que la mala leche sólo le sale para quejarse y ponerse en cada partido al límite de la expulsión. Eso cuando no decide pasar de todo, que también tiene partidos de esos. Recordemos que su club lo está vendiendo por menos de lo que pagó por él hace ya cuatro años.
- ¿Han pensado en el Atlético cómo se va a jugar el año que viene y quién va a entrenar? ¿Qué pasa si traen a uno que juega con doble pivote defensivo y dos puntas? ¿Qué pasa si Rosicky no es “bueno” para el sistema al igual que no lo era Ibagaza para Bianchi?

Me puedo tirar así toda la noche y todo para decir dos cosas:

- Basta de tonterías. Las plantillas tienen veinte o más tíos. Las temporadas son largas. Y cuantos más jugadores buenos haya, mejor será la plantilla y mejor se cubrirá en caso de bajas (¿no han visto el último derbi?).

- Ibagaza es gratis. Su rendimiento en estos tres años no habrá sido el esperado pero cuesta poco que se quede pues, aunque cobre un buen sueldo, no hay que pagar traspaso. Y no es problemático en el banquillo. Frente a la incógnita del checo el Caño es un seguro. Su traspaso no reporta un euro al club, y a mí que me demuestren que no puede jugar con Rosicky , sobre todo después de ver cómo ha salido la apuesta ofensiva de Pepe Murcia poniendo simplemente a los mejores jugadores. Los grandes equipos no se construyen normalmente con trotones.

Vamos, que yo lo tengo muy claro, aunque como no me llamo Toni Muñoz ni gano una millonada seguro que lo que digo no tiene ni pies ni cabeza.

Victor Hegelman.

lunes, marzo 06, 2006

De la galaxia a la taberna.

Cuando en enero de 2.003, tras haber empatado Albertini en el Bernabéu, el entonces simple directivo blanco Fernando Martín sacó a pasear el leño que lleva dentro olvidando el etéreo “libro de estilo del Real Madrid” y hablando a borbotones de atracos y robos sin aportar el menor argumento, pocos, muy pocos, o más bien ninguno, sospechaba que semejante personaje llegaría a presidir algún día el club de sus filias.

Las ironías del destino y una designación digital del Rey Sol Pérez han llevado al deseado sillón a este señor, pero las alturas no han provocado que el leño desaparezca. Todo lo contrario, parece emerger con mayor fuerza cuanto más se acostumbran sus posaderas a tan insigne ubicación. Y así, sin comerlo ni beberlo, nos hemos encontrado con una repentina ruralización del verbo y ademanes del elegante Madrid. Del discurso florentinista, catecumenal, hipócrita y arrogante, pasamos al chascarrillo bota de vino en ristre.

Y es que los primeros pasos del señor Martín, tan forrado de pasta como chabacano en su estilo, han sido para enmarcar. Primero amenazando con sacar la escoba en un vestuario de “millonarios”. Tiene gracia que utilice esta palabra con ánimo despectivo. Será que él llegó a directivo del Madrid por su virtud, no te j… Después con la foto y presentación en sociedad de la parienta y el sucesor. Habría que informarle que todavía el Madrid no es una monarquía hereditaria, pero todo se andará si le dejan. Y finalmente sacando sus chascarrillos de taberna doblados en papel de cuadrícula en la “comida de confraternización” con los directivos atléticos. Tan brillante fue su actuación que produjo el sonrojo incluso en los demás directivos blancos. Hasta Roncero habría tenido dificultades para superarle.

De todas formas, su comportamiento fue, si cabe, igual de deplorable que el de los directivos colchoneros, callados y agachados no se sabe si por vergüenza ajena o por miedo. Y es que los vínculos por pasta generan unas tragaderas impresionantes.

Cuando Jesús Gil irrumpió en la escena futbolística nacional recuerdo como en poco tiempo el número de sus imitadores televisivos se disparó. Me parece que los aparatos de propaganda blanca harán lo posible porque no ocurra lo mismo con el dueño de Martinsa. Y eso que material sí que tienen los humoristas aquí. Y del bueno. ¿Sigue currando “Marianico el corto”?

Victor Hegelman.

Hacia el pensamiento único.

Los sucesos son curiosos o sorprendentes cuando producen eso, curiosidad y sorpresa. En el momento en que se repiten machaconamente se convierten en costumbre. Y costumbre es en la sección de deportes de Telemadrid la parcialidad y el sectarismo.

Sólo dentro de ese contexto puede enmarcarse la tertulia sobre el derbi del último programa dominical vespertino. Cuatro periodistas invitados y los cuatro madridistas: Roncero, Israel, Brotons y Rosety. Afortunadamente el primero no marcaba la pauta en la educación. Aunque la verdad, si como representación rojiblanca sólo se les ocurre llevar a Manolete o Mabel Lozano mejor que dejen el corralito como está, y que cada cual elija, por motivos de higiene mental, algún otro canal alternativo.

Otro hecho que no sorprende pero sí molesta por más que sea altamente previsible es comprobar cómo la moviola no ha tenido el detalle de pararse en la jugada del segundo gol madridista. Insisto que no sorprende pero sí molesta comprobar lo rápido que se sacan en esta cadena la escuadra y el cartabón virtuales cuando el que defiende va de blanco.

Supongo que reparar en estos hechos es ser antimadridista. Es lo que tiene el odio, que te hace mirar donde no debes.

Victor Hegelman.

domingo, marzo 05, 2006

Sobre el derbi y los derbis.

La prensa blanca. Me llama esta mañana confundido un amigo mío. Me cuenta que ayer escuchó el partido volviendo de viaje en coche y, dada la extensión del territorio atravesado, tuvo que cambiar de emisora en tres ocasiones. Radio Nacional, Onda Cero y finalmente Onda Madrid fueron los diales. En todas ellas se hablaba en mayor o menor medida de lo injusto del resultado, ya que el dominio y las ocasiones estaban siendo del Atlético de Madrid. De hecho, los últimos minutos eran de angustia para algún locutor merengue que reconocía cómo el Madrid se estaba defendiendo como gato panza arriba, limitando su fútbol a patadas a seguir dignas del Seis Naciones. Hoy se encuentra la prensa y ve, por ejemplo, a Ortego decir que ganó el menos malo, al As seguir en su línea de estupidez hablando de gafes, y aun tal Redondo exponer en La Razón que el Madrid ganó fácil.

Yo vi lo que vi, y por lo menos a mí no me va a venir ningún forofete a manipular. Y lo que vi fue a un Ateti que no se arrugó pese a encajar un gol a los tres minutos, que tiró veinte veces a puerta (no lo digo yo, son los datos ofrecidos en la retransmisión del Digital +) y tuvo diez ocasiones claras de gol frente a las cinco de su rival (y gracias). Perdió porque metió un gol menos que el Madrid en un partido en el que dominó a su oponente embotellándole en la última media hora. Sería bueno que algunos periodistas van eliminando de sus crónicas los dicho de barra de bar y se dedicasen a contar lo que pasa. ¿Victoria fácil? Pues cómo serán las difíciles… Pero no prima la información, prima el forofismo barato y el menosprecio a todo lo que huela a colchonero.

Para concluir con este punto hoy me encuentro a los manipuladores de Telemadrid (y eso que Siro López libra los domingos) obviando en sus resúmenes ocasiones clarísimas rojiblancas como el globo de Kezman que saca Roberto Carlos un minuto después que el gol de Baptista o la internada hasta la cocina blanca de Velasco en la segunda mitad que concluyó con un tiro a bocajarro otra vez del serbio dentro del área cortado con muchos apuros por la zaga del Real. Todo eso no existió.

Recuerdo hace un par de años asistí a un enfrentamiento Madrid-Getafe en la Castellana. El partido fue similar al de ayer en dominio y ocasiones visitantes (si bien menos claras entonces). En aquel sábado nadie dudó que la justicia debería haber traído un triunfo getafense. Es lo que lo que tiene caer bien o mal.

El árbitro. Por una vez y sin que sirva de precedente (ya que en otras muchísimas no fue así) el árbitro fue determinantemente malo para todos. Beckham, que no Cassano, arranca en fuera de juego en el segundo gol, pero en la segunda parte le pitan un offside a Cassano que no era y que muy posiblemente iba a desembocar en un nuevo tanto. Asimismo, con el “famoso reglamento en la mano" Roberto Carlos pudo ser expulsado por agresión a Perea (su entrada por detrás fue eso, una agresión), pero también es cierto que Luccin acabó el partido porque Medina no se atrevió a echarle tras una más que rigurosa primera amarilla. ¿Y Gravesen? Contra el Atleti, el Getafe o el Dépor, que este gañán acabe un partido es un insulto al fútbol. Por cierto, a Perea le sacan una amarilla en la primera mitad por desplazar el balón en el saque de una falta. Al calvo madridista en la segunda, por hacer lo mismo, no.

Otro pequeño detalle. El árbitro pitó el final cuando aun quedaban diez segundos y atacaba el Atleti. Una tontería, sin duda, si no fuese porque si todos los colegiados que han dirigido a los rojiblancos en esta temporada hubieran hecho lo mismo ahora el Atlético tendría cinco puntos más (uno en Riazor, dos ante el Villareal, y dos más ante el Athletic).

La tradición y los gafes. Ya estamos con las memeces sobrenaturales de siempre. El Madrid ganó porque el destino está marcado así. No. Ganó porque metió un gol más (de churro y en fuera de juego, por cierto). Y también porque el Atleti se empeñó en lanzar fuera o a las manos de Casillas todas sus ocasiones menos una. Sin más. Sería muy sencillo, recurrente e ignorante salir hablando de leyendas y pupas, pero mientras los balones se muevan por impulsos físicos me niego a creer en tonterías.

¿Miedo escénico? Algún juntaletras ha querido sacar el topicazo del terror que infunde el estadio blanco a los timoratos visitantes de cara a justificar la derrota del Atlético de Madrid. Y puede que algún día algunos conjuntos colchoneros se arrugasen en tal feudo, pero no ayer. El Atleti fue el dominador del partido en más de dos terceras partes del mismo ante pésimo Madrid, uno de los más flojos enemigos que ha tenido el Atleti fuera del Calderón en esta temporada. Le metieron un gol y se puso a jugar al fútbol buscando la portería rival. ¿Dónde estuvo el miedo? El que pasó el citado “periolisto” casi todo el partido mientras se comía las uñas en cada ofensiva atlética.

El juego del Atleti. Los rojiblancos dominaron, sí, pero más por la debilidad de un insulso rival que por las muestras de talento de sus componentes. Hoy por hoy, sin Ibagaza, el Atlético es un conjunto totalmente plano y previsible. Una defensa basada en una sencilla acumulación de hombres atrás es capaz de convertirse en un muro a poco que no cometa prácticamente errores. El Atlético rondó la portería de Casillas como el lobo que ronda tras la valla electrificada. Si ningún torpe de blanco abría la puerta la amenaza era más ficticia que real. A pesar de ello, ocasiones hubo de sobra para no haber perdido.

Los partidos del siglo. En la situación social y deportiva en la que se encuentra el Atleti hablar de partidos del siglo me parece totalmente contraproducente. El trabajo está en ganar los máximos puntos posibles y acostumbrarse a estar en lo alto de la clasificación. Contra el Madrid son tres puntos más. Recuerdo cómo en la temporada del descenso el Atleti pasó por encima del Madrid en el Bernabéu con dos goles de Jimmy y uno de José Mari. A la semana siguiente los rojiblancos no pasaban del empate en casa ante el Numancia y a la otra caían goleados 4-2 ante diez jugadores bilbaínos. Con Murcia llevan seis victorias y dos derrotas, con Europa a la vista. Esos son los datos. Ganar al Madrid, aunque cojonuda, no es más que gloria de un día, y el Atleti tiene mucho más que un día de gloria por recuperar.

Estadísticas. Después de que Albertini igualase en el Bernabéu en el último minuto de un derbi de enero de 2.003 un cachondo en la prensa proclamó que el Atleti llevaba cuatro años sin perder con el Madrid. Rápidamente saltó algún hagiógrafo del lobby para desenmascarar la tontería y decir indignadísimo que eso era porque contaba los dos años en Segunda del Atleti. Ese bienio ahora se contabiliza sin pudor de cara a ensalzar los seis años sin victorias rojiblancas. De donde no hay no se puede sacar.

La otra acera. Hace gracia ver cómo el lobby blanco proclama a los cuatro vientos la angustia del colectivo rojiblanco por no ganar en el Bernabéu, mientras que a los merengues poco menos que les da igual. Visto lo visto hoy como tantos otros días pasados, la negativa del entorno madridista a reconocer la importancia casi vital que tiene este partido para ellos apesta tanto como la burda mentira que encierra. No hay más que ver los foros interneteros y la prensa blanca (es decir, casi toda la prensa) del día siguiente. Con las aspiraciones ligueras cada día más complicadas las victorias en los derbis acaban contando casi como un título. Y eso, aunque fastidie, lo que hace es dar importancia a un depauperado Atlético que por méritos propios se ha colocado en los últimos años a una distancia del enemigo capitalino mucho mayor de la que marca la historia. Gracias de corazón por este marketing gratuito.

El Madrid. Las victorias contra el Atlético es evidente que animan mucho, pero la verdad, en mi modesta opinión, deberían fijarse un poco en la realidad, en que fueron dominados en su casa ante un equipo simple en su juego pero superior, que ganaron por un gol de carambola… y que el fútbol pone al final a cada uno en su sitio, así que, más le vale ir cambiando. Creo. Pero vamos, tampoco es cuestión de ir haciendo caso a un horrible antimadridista como el que suscribe.

El Atleti. Hizo lo que debía y, de haber tenido puntería y al menos la misma suerte que exhibió el Madrid de cara al marco contrario, se habría llevado no sólo el empate. Lo que duele es perder contra un equipo blanco tan flojo pero, como dije, su guerra es otra diferente a ganar un derbi (aunque perderlo genere, sin duda, una gran frustración). Su guerra consiste en seguir ganando al resto de rivales y volver a Europa, consiste en recuperar el prestigio lastimosamente dilapidado. Y eso se consigue también saliendo a ganar en el Bernabéu aunque te marquen de inicio. Queda temporada y la actitud a mí me parece correcta. Muy frágil sería este Atlético si esta derrota tiene influencia en los próximos partidos. El tiempo hablará.

Victor Hegelman.

P.D.(1) Petrov y Torres estuvieron prácticamente desaparecidos. Aplica el dicho de Di Stéfano: “Se tiran pedos pero no cagan” hablando de jugadores normalmente más efectistas que efectivos.

P.D.(2) Como datos son datos, y los que me leen ya saben de mi afición a los mismos, traigo aquí las cifras del derbi. Que cada un saque sus conclusiones sobre lo que llaman una victoria local justa o fácil.

Acciones del Real Madrid-At.Madrid:
Goles 2- 1
Penaltys 0- 0
Remates Total 10- 26
A puerta 4- 9
Al palo 0- 0
Fuera 4- 10
Otros 2- 7
Jugadas de ataque 117- 125
Fueras de juego 4- 0
Saques de esquina 3- 7
Balones recuperados 46- 43
Balones perdidos 75- 66
Interv. del portero 11- 5
Paradas 7- 2 Sanciones
Faltas sancionadas 25- 29
Tarjetas amarillas 2- 4
Tarjetas rojas 0- 0

jueves, marzo 02, 2006

Antimadridista.

En los últimos días lo llevo comprobando cada vez con más intensidad. En este país futbolístico el Real Madrid es un asunto tabú. Más que la Corona y por descontado la Iglesia, el club blanco parece requerir acreditación previa incluso para hablar sobre su situación. Y en el pequeño universo de los blogs la situación se recrudece por momentos.

Pocas (pero intensas) han sido las veces que he opinado, pero en todas me he encontrado con un elenco de respuestas comunes y sus consiguientes conclusiones que resumo a continuación:

Que un “atlético reconocido” venga a hablar sobre el Madrid es de coña.
La más leve crítica es señal de mi claro antimadridismo.
En mis palabras queda claro que odio al Madrid y, sobre todo, a Raúl.

El Madrid es una figura sacra. Cualquier opinión cuya base no esté en el peloteo facilón no es bienvenida. Cualquier leve crítica, por fundamentada que esté, es muestra de envidia y ha de ser contestada con insultos y faltas de respeto.

Podría decir ahora para quedar bien que los que difaman y bastamente desprecian son minorías, pero no. No lo voy a hacer. Son tantos como los correctos y educados y, desgraciadamente, mucho más ruidosos. Irrumpen en los foros, valga la metáfora, hablando a gritos y empujones, esperando la mínima para provocar y agredir. Jamás entran en una guerra de argumentos, pues evidencian serias dificultades a la hora de juntar más de treinta palabras seguidas con algún sentido, de forma que, en cuanto se les propone un civilizado intercambio de ideas responden como saben, con una coz mular.

Aburre y apena ver la manera en que magníficos blogs como Pasando revista o Sin bajar del bus, pese a los esfuerzos de sus cabales y correctos autores por reconducir la situación, son frecuentados y contaminados por estos alborotadores de la red. Siempre resulta interesante leer a Aton, Baker, Sendinho, Ross, Mellow, Warner,Lenders, Everet (perdón si me dejo a alguno) o a Trinidad y Vázquez, pero sinceramente, cada vez da más pereza entrar en los foros. En cualquier caso, ánimo por vuestro trabajo y vuestra paciencia (que yo no tendría en vuestro lugar).

Y que nadie me malinterprete. No digo que los “agitadores del blog” sean madridistas, que también hay numerosos colchoneros infumables. Son madridistas los que no me tragan, y por supuesto, los que me atacan a mí, a Matallanas, a Trinidad (válgame…), a Petón, a Chisleanschi y a todo el que ose colocarse contra la corriente blanca, aunque sea de refilón.

En fin, es lo que hay y no preveo cambios.

Pero, tras la charla, queda una pregunta por hacer. ¿Soy realmente antimadridista? O mejor, ¿odio al Madrid? La respuesta es un rotundo no. Respeto profundamente a la institución y a sus hinchas como tales. Tengo demasiadas preocupaciones como para odiar a un club de fútbol. Odio, eso sí, o mejor, desprecio, a los prepotentes, a los maleducados, a los indocumentados que difunden mentiras, a los que no saben hablar sin insultar. Y detesto también a la prensa deportiva mendaz y amarilla, manipuladora y deformadora de noticias, aquella que abraza sin ningún tipo de vergüenza la agitación y la propaganda a favor de un club y su colectivo. Si aborrecer eso es ser antimadridista, en ese caso sí, lo soy.

Y tampoco odio a Raúl, que no está en el Atleti porque la incapacidad y la chulería de un mal gestor (que en paz, pero lejos del Calderón, descanse). Además, no puedo odiar a un tío que tuvo la dignidad de ponerse bajo su camiseta la de Morientes en una Supercopa para protestar por el trato vejatorio a un compañero y haciendo frente como ninguno se ha atrevido en el Madrid a Florentino. ¿…que ha metido goles al Atleti? Como tantos otros que, sinceramente, me traen al fresco. Digo y repito: no le odio pero tampoco comparto la malsana adulación que se le tiene. Y si esto es ser antimadridista, entonces, en efecto, lo soy.

Victor Hegelman.

¿A qué están esperando?

El inesperado desbarajuste en la casa merengue ha provocado que, a las puertas de un nuevo derbi, el As y la “güeb” del Madrid (tanto monta, monta tanto) se hayan olvidado de una de las nuevas tradiciones de las semanas previas a los choques vecinales capitalinos: la búsqueda desaforada y exposición desvergonzada de cualquier vínculo del árbitro con el entorno rojiblanco o, si ello no es posible, con las execrables tendencias antimadridistas tan comunes en nuestro suelo patrio.

Dicha táctica trajo a la casa blanca unos excelentes resultados con Pino Zamorano y la piscina de su padre, así como con González Vázquez y sus pecados capitales. Ambos pésimos colegiados supieron en todo momento en qué dirección no había que equivocarse.

Pero una de dos, o se han olvidado o Medina Cantalejo está limpio. Venga señores, no me digan que no le han descubierto algún cuñado del Atleti o del Barça… Que sólo quedan dos días y pico! A ver si se va a equivocar y va a ser imparcial! Que con eso no habían contado! Aunque bueno, tratándose del tal Medina, un referee especialmente tibio con los poderosos, a lo mejor ni hace falta presionar para que barra hacia donde suele.

Victor Hegelman.

miércoles, marzo 01, 2006

Memoria selectiva.

La semana del “Florentimo” ha hecho que me retrase a la hora de tratar un hecho que se produjo en la semana previa al partido con el Málaga. Y es que, en el diario As, nuevamente, de forma sibilina (o viperina como diría el destituido Tapia) nos vinieron a recordar el gesto de Torres al marcar en La Rosaleda en el partido de la primera vuelta.

Recordemos primero la jugada. Fernando, desde el minuto uno, había recibido todo tipo de insultos. Vamos, igual que siempre que se desplaza fuera del Calderón, incluso cuando no viste la camiseta rojiblanca sino la de la selección nacional. Pero aquel día en Málaga le estaban tocando especialmente las narices, por no decir otra cosa. La agresividad mostrada por el público andaluz era más aguda de lo corriente. Por eso cuando marcó no hizo otra cosa que reaccionar, responder a una constante provocación. Su gesto fue infantil en todos los aspectos. Dedos en los oídos, lengua fuera, Fernando recreó un colegial “habla chucho que no te escucho” mientras miraba a los que llevaban una hora atacándole y mentándole a sus figuras más sacras. ¿Insultó al respetable? Ambos vocablos, insulto y respetable quedaban demasiado grandes en esta acción.

Y parece que Torres se está volviendo contestón. Recientemente en el Camp Nou todos vimos cómo se echaba la mano al oído tras colar su segundo tanto de la noche dirigiéndose a los que segundos antes coreaban un sonoro “Torres maricón”. ¿Provocación o reacción? ¿Quién provoca aquí? El debate sería largo y casi bizantino.

Lo que más me fastidia de todo esto es ver la mala intención, el trato desigual y tendencioso que se suele dar a estas acciones. Ejemplos hay a montones. A bote pronto: vimos a los brasileños del Madrid hacer la cucaracha mientras apalizaban a un equipo del fondo de la clasificación y a muchos les resultó simpático en vez de prepotente; vimos a Raúl mandar callar al Camp Nou y no sólo no se observa provocación sino que además los poderes públicos piensan en hacer un sello con la foto; vimos a un tal Leandro simular una micción contra la grada del Vicente Calderón y a Valdano, su entrenador, le entra una repentina nebulosa mental y no opina y si bien, en su momento algunos reprobaron la acción, sí, a nadie se le ocurrió venir con el cuento seis meses después; también vimos a Roberto Carlos en un derbi en el Calderón retirar de una grosera patada las flores que homenajean a Pantic en uno de los corners y nadie habló ni tan siquiera de falta de respeto. Etcétera. Se recuerdan cosas durante años, eso sí, como los acomodamientos genitales de Hugo en el Camp Nou, el corte de mangas de Giovanni o el del Schuster con la azulgrana en final de Copa contra el Madrid. Bueno, de esta última se olvidaron mientras vistió de blanco, como se olvidaron siempre que pudieron del “blancos, llorones, saludad a los campeones” de Figo. La mala leche inunda la memoria y a hace salir a flote sólo cuando interesa. Trataron de meter presión y Fernando cascó dos goles en diez minutos. Eso sí, consiguieron avivar el odio y Torres cobró, si cabe, más de lo corriente, pero terminó entero y sin tarjetas. Misión no cumplida. Otra vez será.

Victor Hegelman.