jueves, abril 27, 2006

Nudos marineros.

Hace dos días exponía abiertamente mi preocupación por la tardanza en la renovación del lateral rojiblanco Antonio López. Declaraba sin tapujos y con pesimismo que su continuidad me olía mal, muy mal.

Cuarenta y ocho horas después, como si me hubiesen oído (a mí y a los muchos atléticos igualmente desazonados), aparece en varios medios la una noticia que asegura que el de Benidorm está “atado”. Y a mí, parafraseando al ocurrente Gan, sólo se me ocurre decir ante tal nueva, que a los jugadores de fútbol no deben ser atados, sino contratados. Porque mire usted, sobre “atamientos” de peloteros a orillas del Manzanares podemos escribir un libro tan grueso como emocionante en la trama y decepcionante en su final.

Y es que vamos a ver, atados por el Atleti en los últimos tres años han estado, así, casi sin pensar, Etoo, Riquelme, Piojo López, Forlán, Gabi Milito, Víctor, Luque, Maniche, Mascherano, Taddei, Calvo… y más que se seguirán atando. De hecho, en la actualidad, atado está Rosicky, pero firmar, lo que se dice firmar, me parece a mí que no. Oye, ¿han probado a desatarlo? A lo mejor es por eso por lo que no firma.

Así estamos y así seguimos. En los últimos años se ha instaurado en el Calderón en asuntos de fichajes un imperio del “casi” que acaba por agotar al aficionado. Porque todos los años “casi” hacemos una gran plantilla capaz de todo. Qué pena que los “casis” acaben tantas veces en otros equipos. Aunque bueno, si al final firmasen todos los que son “atados” el Atleti tendría que ceder a veinte tíos cada temporada o pedir la ampliación de las plantillas a cuarenta fichas.

Bromas aparte, todo este rollo sale de lo hartito que me tienen las palabrerías gacetilleras sobre traspasos. Cansado estoy no sólo de los “atados”, sino también de los “apalabrados”, de los que lo “tienen hecho”, los que lo tienen “cerrado a falta de firma”, por no hablar de aquellos casos en los que “todo está cerrado con el jugador a falta de hablar con el club”. Coño, pues habla con el club, que es el dueño. Es como decir que un coche es tuyo “a falta de ir al concesionario, hablar con el vendedor y pagar la pasta”. Y lo peor es la cara de tonto que se te queda cuando ves que el tema de Fulano lleva meses cerrado hasta que llega un día otro club más listo y en setenta y dos horas lo firma, y al final, del “atamiento” en el Calderón no queda ni la cuerda. ¿Y los flecos? Ay señor, esos “pequeños flecos que faltan” que tantas veces aumentan de tamaño hasta tornar en gruesas mantas palentinas. Cuántos fichajes se van al carajo por los puñeteros flecos...

¿Y todo esto a qué venía? Ah sí, que Antonio López está “atado”. Pues eso, que cuando puedan lo desatan para que eche una firmita, que entre el contrato y el cáñamo a mí me da más seguridad lo primero. Será que no soy marinero y no entiendo de nudos.

Victor Hegelman.

miércoles, abril 26, 2006

“Patrioterismo” intersemanal.

Lo siento. Siempre me han hecho gracia los patrioterismos (disculpen “el palabro”) asociados al fútbol nacional. ¿Por qué puñetas tengo que desear que gane un equipo español cuando juega con uno extranjero si el conjunto de aquí me cae mal o simplemente me trae al fresco? ¿Qué voz decide que “hoy todos somos del Villareal, Barça, Madrid, Sevilla…"? Representan a España, proclaman algunos con acento en la “P” y soltando un esputo en la pronunciación. ¿Lo hacen?, pregunto yo. Señores míos, se representan a sí mismos, a su empresa y sus aficionados. España no es más que el país donde se ubica su sede social.

Insisto, me hace gracia. En los últimos dos días he escuchado nuevamente una situación que no por repetitiva me deja de chirriar. En emisoras como la COPE o la Ser compruebo la falsa, oportunista y abusiva filiación de los comentaristas al equipo de la piel de toro. Con el Villareal no se nota mucho porque, al fin y al cabo, ¿a quién le importan los amarillos? Qué emoción!!! Vamos submarino!!! ¿Ha perdido? Bua, bua, que pena. Al día siguiente a otra cosa mariposa. Pero con los culés… ay, con los culés. Desde los estudios de las citadas emisoras escuchas a hinchas blancos micrófono en ristre exponer sus buenos deseos con la boca pequeña en una pose que reventaría cualquier detector de mentiras. Meten pequeñas coletillas de “vamos Barça” cuando hay un corner mientras cruzan los dedos debajo de la mesa, y, en realidad, el silencio expectante y esperanzado se produce cuando atacan los de rojo y negro. Vamos, el himno español (chunda, tachunda) cantado con falsete y sordina. Siempre queda el Estatut como excusa universal. Pero, ¿no hay culés en Badajoz? Da igual. Seguro que hablan catalán en círculos privados.

Y hablo de “buenistas” blancos porque son los que pueblan las citadas emisoras, no porque sean mayoría, que la autoimpuesta solidaridad exhibicionista y farisea no atiende a colores ni filias. Si yo te contara de algunos atléticos con micro y sin él…

A ver si nos enteramos:

A.La rivalidad local no muere en competiciones europeas. Todo lo más, se disimula de forma cutre y vil.
B. Los equipos, los clubes, no representan al país. Eso lo hace la selección, siempre que no llegue un periodista y atribuya el poder de la roja a un club determinado (Roncero, Relaño, tachunda, chunda y el Sport a la contra).
C.Los clubes son empresas, luego, ¿por qué tengo que desear que le vaya bien a una empresa? ¿Si trabajo en Carrefour tengo que desear que le vaya bien a El Corte Inglés? D.
D.¿Por qué es antiespañol descojonarse de un club español si cae en Europa y no lo es hacerlo de Moratinos cuando la caga en la ONU? Porque este sí que representa a España.

En fin, hipocresía en garrafón. Como decía Eduardo Hernández en sus FAQ´s sobre el Atleti: “¿Y si el Madrid juega contra un equipo extranjero? Nuestros mejores deseos para el rival. El patriotismo no tiene nada que ver aquí”. El patriotismo, que no el “patrioterismo”, añado yo. Quizás poco simpático y conciliador el gran Eduardo, pero coherente como Descartes. Y no pasa nada, que tampoco lloró ningún madridista cuando Van der Saar le paró el penalti a Esnaider. Seguro. Ni falta que hace, de verdad. Nadie es malo por eso. Peor es utilizar la roja y gualda para ocultar tras el paño las bajas pasiones balompédicas.

Victor Hegelman.

martes, abril 25, 2006

Llenar la caja, vaciar la plantilla.


Pasan las semanas y los negros augurios que ya expuse sobre la renovación de Antonio López parecen acercarse más a la realidad que al fatalismo. Como digo, el tiempo avanza y el acuerdo no llega.

Da la impresión, aunque la verdad sólo la saben los protagonistas, que hay más intención de continuidad en el defensa que en el propio club. Da, continúo, la impresión de que en el club, una vez firmado Pernía, han pensado que la zaga izquierda ya está bien cubierta, que lo mejor sería sacar tajada ahora por Antonio, internacional absoluto y un dulce al que los más grandes no harían ningún asco.

Cuenta la prensa que los problemas, como no, son económicos, que López quiere ganar unos emolumentos parecidos a los de Pablo, también pilar de este equipo y también internacional. Al que más y al que menos le parecerán completamente normales estas aspiraciones, pero no al club. Al club le parece mucho. Al club, el mismo club que no desmiente haber pagado por Pernía siete veces su cláusula (que no su valor) le parece demasiado pagar a Antonio López según su importancia, según lo que vale.

Y a mí esto me fastidia. Me fastidia por la pequeñez que supone pensar que la llegada de un buen lateral el izquierdo deba provocar la salida de otro buen lateral izquierdo. Luego decimos que la plantilla es corta. Me fastidia porque tácticamente es un disparate pensar que Pernía y López no pueden jugar juntos, dado el gran recorrido y condiciones que tienen los dos. Y me fastidia porque Antonio es atlético hasta la médula, uno de esos tíos que lo pasan mal cuando pierde su Atleti, que siempre se vacían porque en la rojiblanca ven algo más que una empresa, un negocio. Por eso, pese a no aclararse su situación, su rendimiento sigue siendo óptimo.

Todo esto me fastidia. Claramente me jode. Pero bien.

Victor Hegelman.

PD. Por cierto, deplorable la columna de Manolete en la que deja claro que "no sería extaño que desde el club escuchasen ofertas por Antonio López, Perea, Galleti, Ibagaza o Petrov". ¿Qué pinta en esta lista el lateral? Penoso, sin luces y al dictado.

lunes, abril 24, 2006

Highway to hell.

Hace ya varios días, en el foro de la Web Señales de Humo, Aristes, uno de sus ilustres foristas, publicaba la siguiente gráfica sobre la trayectoria histórica del Atlético de Madrid desde 1.940. Y aun falta una Liga (la del 39/40). Obsérvese la ruta más reciente. Cuando sobran las palabras lo mejor es callarse y mirar. Buenas noches.

Victor Hegelman.

P.D. Los datos son de Aristes, la elaboración y desarrollo de la gráfica de Industry y los hitos sacados del Manifiesto del Dr. Feelgood, todos ellos brillantes foreros en Señales.

domingo, abril 23, 2006

Rumores de banquillo.

Descolocados andan los atléticos con el asunto del entrenador para la próxima temporada. La llegada de Aguirre parece ser un hecho desde hace varios meses (casi años, me aventuraría a decir), sin embargo, cuando menos dudas parecen existir sobre su llegada siempre surge recurrente algún desmentido desde el propio club que, cuando menos, abre la puerta a la duda. Mientras tanto, no son pocas las voces en el entorno rojiblanco (jugadores, periodistas, aficionados…) que reclaman sin tapujos la continuidad del modesto “resucitador” Murcia. Incluso el propio Califa recientemente ha expresado, en unas declaraciones que no se sabe si interpretar como un farol, su confianza en continuar en el banquillo del Calderón un año más. Y para finalizar el cuadro otra figuras históricas, Schuster e Irureta, aparecen de vez en vez como el que no quiere la cosa pronunciando un lacónico “aquí estoy yo”.

Nada nuevo bajo la capa del cielo. Todos los años, en cuanto el año no ha sido bueno, se baila la misma “polka” y no sólo en Madrid, sino en toda la geografía nacional.

Y yo me pregunto, ¿es necesario precisamente este año hacerse este planteamiento a orillas del Manzanares? ¿por qué se incluye dentro del análisis sobre la labor Murcia los resultados negativos cosechados por Bianchi? La temporada de Murcia al frente del Atleti arroja unos números magníficos, que sitúan a los rojiblancos en la cuarta posición de la segunda vuelta, con lo que, si finalmente no se entra en Europa (como parece probable) me resulta bastante injusto tanto fijar culpas sobre el Califa como no reconocer su gestión.

Y es que realmente, ¿qué se pide a un entrenador cuando ficha? La primera respuesta es clara: victorias. Sin triunfos nadie ve genios, por más que el juego sea aceptable o incluso bueno y por más que el mister se deslome a trabajar. Se requiere, en segundo lugar tras los resultados, que el entrenador tenga carácter, que transmita al equipo un estilo propio, que sea valiente… y tantas y tantas palabras plagadas de intención pero en muchas ocasiones vacías de contenido, porque, ¿acaso no poseía Bianchi los citados atributos cuando llegó?

¿Y Pepe Murcia? ¿No es trabajador? ¿No es ambicioso? ¿No es valiente? ¿No tiene estilo? ¿Cuál es su pecado? Cogió a un equipo destrozado a tres puntos del descenso le puso bordeando Europa. A veces se jugó mejor y a veces peor, pero siempre con ambición, dejando a un lado victimismos. Sólo la falta de puntería de los jugadores, las inoportunas lesiones y una sorprendente cadena de arbitrajes vergonzantes (muchísimos más en contra que a favor, para pasmo y cabreo de oportunistas) han provocado que el sueño esté cerca de no salir del país de Morfeo. Porque Murcia, lo primero que hizo fue dejarse de tonterías y sacar a los mejores, juntando en el campo a los mejores y buscando su acoplamiento. ¿Eso es valentía? Sí, lo es. Como valentía es tirar del filial para cubrir bajas en el primer equipo. Valiente fue poner a Manu en punta el día del Sevilla, como valiente fue en Mendizorroza sacar al citado Manu y a Marqués donde otros habrían sacado a Galleti y Petrov saliendo a amarrar. Eso es valentía y eso es actitud.

¿Qué más queréis? ¿Alguien de fuera garantiza al menos lo mismo? ¿No aprendimos con Sacchi, Ranieri o Bianchi? ¿De qué vale el currículum si no te adaptas a la sociedad, al entorno en el que vives?

Hablan maravillas de Aguirre. Va a meter al Osasuna en la Champions. Sin duda impresionante. ¿Cómo aguantaría Aguirre una mala racha en el Calderón? Este año todo va bien en Pamplona, pero en los anteriores siempre han mirado más cerca las tres últimas plazas que las de Europa. ¿Piensa alguien que van a tener aquí esa paciencia con el mexicano?

Ojo, no digo que no venga Aguirre o quien sea. Digo que nadie debe pensar que esta es la solución a los males colchoneros. Sostengo que desde los banquillos se hacen menos cosas de las que muchos creen. Las carreras, el esfuerzo y los goles vienen de los jugadores. Si estos fallan una detrás de otra no hay entrenador que lo arregle. Por eso, cuando un mister conecta con la plantilla y esta tiene ambición y actitud no soy partidario de cambios. A día de hoy, en el Atleti, hay más urgencias en ese sentido sobre el césped y en la tribuna.

Victor Hegelman.

jueves, abril 20, 2006

Petón.

En pasadas ocasiones he comentado que la prensa deportiva madrileña cada vez me sorprende menos. Y si se trata del As, la línea editorial lleva mucho tiempo respondiendo a los mismos parámetros. Los columnistas, los comentadores de la realidad, se mueven en un monótono sota, caballo y rey. Sin embargo a veces, contra todo pronóstico, emergen plumas dispuestas a contar cosas nuevas, a sacarnos del tedio mediático, a opinar sobre asuntos que interesan de forma inteligente. Ocurre en pocas ocasiones, pero cuando pasa, muchos somos los que aplaudimos. Y en este momento aplaudimos a “Petón” y sus columnas.

Y le aplaudimos porque tiene la virtud de hablar del Atleti, de su Atleti, no sólo con respeto, sino también con orgullo. Y le aplaudimos porque lo hace bien, con un pluma ágil y directa, sin recargos innecesarios. Y le aplaudimos porque recurre a la argumentación ordenada frente al forofismo cutre. Y le aplaudimos porque habla en serio, porque no precisa de lanzar absurdas bravatas para levantar de su asiento a los atléticos, para despertar su fe y su coraje. Y le aplaudimos porque habla de sentimientos y no de fáciles sentimentalismos. Y le aplaudimos, insisto, porque simplemente tira de razonamiento e historia, despreciando el victimismo gratuito e indocumentado.

En una sociedad predominantemente blanca en la que el famoseo colchonero exhibe una sonrisita resignada al hablar de su Atleti moviendo más a la mofa que a la simpatía, algunos aplaudimos a Petón por ser un atlético cabal y orgulloso, y por proclamarlo a los cuatro vientos. Petón con sus columnas sí ayuda al Atleti. Más que muchos.

Victor Hegelman.

PD. Y por cierto, me da lo mismo qué tal representante sea. Si ha llegado lejos será un fullero, como todos. ¿Y qué?

miércoles, abril 19, 2006

Corner literario: "95/96. El año del doblete"


¿Cuantas veces los aficionados atléticos han recordado la temporada del doblete en los últimos años? No es tan difícil, no hace tanto. Parece mentira que no haya pasado más que una década desde aquel 3-5 al Valencia, del gol de Kiko al Salamanca, del regate de Caminero a Nadal, de la apoteosis frente al Albacete. Ahora los colchoneros tienen la oportunidad de apuntalar estos recuerdos en su memoria para siempre.

“95/96. El año del doblete” se llama un libro de reciente edición destinado a rememorar aquel ejercicio maravilloso para los que destilan sangre rojiblanca por sus venas. Juanan Cantelar, su autor, se autodefine como un atlético convicto y confeso, y además vecino del Calderón (por ahora...).

Cuenta el doblete el autor desde su perspectiva personal en aquel 1.995-96, la de un abonado más que tras dos años de sufrimiento alcanza a ver la gloria de la Liga y la Copa en rojo y blanco. Y lo cuenta con pasión, pero también con honradez, sin querer saltarse un solo punto. Porque “El año del doblete” además de las curiosas y cotidianas vivencias en primera persona de Juanan, contadas con cierto sentido del humor, es un auténtico anuario prolijo en datos. Contiene todas la fechas, todas las alineaciones tanto del Atleti como del rival desde la antepenúltima jornada de la temporada anterior (ante el Compos en San Lázaro) hasta el triunfo postrero ante el Albacete en el Calderón. Por no faltar, no se deja ni los amistosos. Sorprende, por ejemplo, ver reflejadas crónicas y alineaciones de bolos ante el Rayo Majadahonda o Las Rozas, exponiendo tanto el once colchonero como el majariego y roceño respectivamente.

Contiene asimismo un acertado y en ocasiones divertido análisis sobre los jugadores que se fueron en pretemporada (Tren Valencia, Kosecki…) y los que vinieron (para qué los voy a contar), así como un repaso a las noticias que salpicaron el entorno atlético en aquella temporada (memorable la crónica sobre el puñetazo de Gil a Fidalgo en las puertas de la Federación).

Para ilustrar lo que digo, traigo aquí la memoria del autor sobre el regate de Caminero a Nadal en el Camp Nou:

“Suya será la jugada del primer gol, nacida con una legendaria virguería. Corría el minuto 10 cuando José Luis recibió el esférico en posición forzada evitando que se perdiese por la línea de fondo de la izquierda del ataque rojiblanco. Allí controló el balón mientras Nadal se le echaba encima como un rayo. El rojiblanco aguantó al culé de espaldas mientras poco a poco volvía a meterse hacia el interior del campo. Entonces surgió la maravilla. Caminero amagó la carrera hacia la izquierda dejando muerto el balón en sus pies. Nadal picó y corrió donde le marcó el de Leganés. Cuando quiso darse cuenta José Luis había rectificado y corría hacia Busquets en solitario. Su acción fue tan sorprendente que incluso tuvo que sortear a Prados García que no esperaba el desenlace. Una vez en el área el 21 del Atleti levantó la cabeza, vio a Roberto sólo en el segundo palo y allí le puso el balón para que el experico lo empujase sólo a la red. La celebración fue curiosa, pues mientras unos abrazaban a Fresnedoso, Caminero corría en solitario por otro lado recreándose en su acción y gritando a los cuatro vientos el gol que había fabricado. Más chulo que un ocho.”

No quiero terminar sin mencionar una reflexión del autor en la contraportada del libro: “Puestos a contarlo, mejor que lo hagamos nosotros mismos.” Ante el peligro de que el tiempo y la carrera colchonera al abismo lleve, si no a olvidad, sí a no valorar en su justa medida aquel año espectacular, aquí está el libro, aquí el orgullo y el recuerdo de cabo a rabo. Para los que no se conformen con suplementos periodísticos.


Se puede comprar en: http://www.libreriadeportiva.com/

Más información en: http://www.dobletedelatleti.es/

Victor Hegelman.

martes, abril 18, 2006

El eterno Manolete.

Bajo el título "No hay que ayudar al Real Madrid", esto es un extracto la última (que seguro no definitiva) de Manolete Esteban en As.com:

"Los atléticos de pura sangre estamos más que hartos de otro año penoso en lo deportivo y la única alegría que nos puede dar el equipo es la de perder en sus partidos contra Osasuna y Valencia y de esta manera no volver a hacerle otro favor al Real Madrid. Basta ya de ser los vecinos complacientes que, de manera reiterada, les damos a los blancos los seis puntos de los duelos directivos, más otros seis que le quitamos al Barcelona, a cambio de nada. En la única ocasión que llamamos a la puerta de Florentino Pérez para conseguir a Etoo, nos pegaron un portazo. Luego hubo justicia deportiva y ahora el camerunés es la gran estrella de los azulgranas, que ganan todo lo que juegan. Ir a Europa es una historia que ya nadie se la traga por el Vicente Calderón."

Por más que lo leo (mira que soy masoca a veces) cada vez me cuesta más contener la náusea. Ni el Roncero más ebrio podría hacer escrito algo más denigrante para la afición del Atlético de Madrid. No sólo se atreve con estas memeces a considerarse a sí mismo "un atlético de pura sangre" sino que se atreve a hablar en nombre del "pueblo colchonero".

Pues no, sinceramente no me creo que haya rojiblancos capaces de desear una derrota ante el Osasuna y Valencia para perjudicar al Madrid. Si hay más de cinco (no cuento a Manolete que este vale por muchos) te juro que me dan ganas de abandonar militancia.

De verdad, pensar un atlético en si el Madrid queda segundo o no en esta temporada ya no es ser pequeño, es ser terriblemente triste y patético, como patético es Manolete escribiendo estas cosas y encarnado sin verguenza los peores topicazos sobre el rojo y blanco que se proclaman desde el madridismo más rancio.

Sinceramente espero que los artículos del señor Esteban obedezcan a un plan editorial premeditado, pues me cuesta creer que tanta tontería concentrada pueda tener un origen simplemente espontáneo.

Victor Hegelman.

lunes, abril 17, 2006

La libertad en el mundo del aficionado al fútbol. La democracia en los blogs. Ciento seis posts, ciento seis pasos adelante.

¿Puede una conversación comenzar con una burla o con un menosprecio? ¿puede una conversación iniciarse con una falsa imputación? ¿y con una mentira difamante? ¿y con una descalificación? ¿puede? Sí, puede, si bien las posibilidades de que el intercambio sea correcto se esfuman, o al menos se dificultan terriblemente desde el momento de su bastardo y violento nacimiento. Pero poderse, se puede, aunque en sociedad civilizada, se entienda comúnmente que no se debe.

Sin embargo, algunos, más de los aconsejables, entienden el mundo del fútbol como un universo paralelo en el que las reglas de la cortesía y la educación son mucho más relajadas. Rigen otros principios y valen muchos más comportamientos. Así campa a sus anchas la figura del patoso, del que sólo ve el fútbol como un medio para tratar de humillar a los que piensan diferente, como una justificación para mofarse en las victorias y esconderse en las derrotas, como una absurda justificación para sentirse superior sin mover un dedo. Esta figura, el patoso, el maleducado “tontolaba”, consigue en numerosas ocasiones convertir el entorno balompédico en desagradable. Se habla de rivalidad cuando el lunes aparece el bobo de turno en la mesa del caído dominical y le suelta una de sus nauseabundas e universales coletillas: ¿qué pasó ayer?, pregunta con una sonrisa; “qué calladito está hoy Fulano…”, lanza con pertinaz idiotez al viento; o se acerca a tu mesa a decir un ridículo “lo siento por tu equipo” aderezado con una mueca subnormal que pretende ser sonrisa irónica. Y así las veces que haga falta durante el día, pues la repetición de la tontería en vez de avergonzar espolea al tonto ibérico. Esto, como digo, se conoce numerosas veces como rivalidad en el entorno del balompié patrio. Yo lo definiría de otra forma aunque no me sale la palabra. ¿Cómo podríamos llamar a la acción mitad idiota mitad zafia?

Si todo quedase aquí, los que odiamos este tipo de comportamientos quizás podríamos sobrellevarlos con amplias dosis de paciencia. Pero, ¿qué pasa cuando el aficionado tonto se supera y alcanza el status de gilipollas del fútbol? Pasa que se supera una línea muy peligrosa, la del respeto a los demás. Bajo el entorno de la conversación futbolística el referido gilipollas entiende el insulto como una parte más del intercambio. Así, uno puede llamar a otro perdedor, patético, gentuza, ladrón, mentiroso, manipulador y aquí no pasa nada, pues estamos hablando de fútbol. Uno puede burlarse sin piedad y sin ninguna corrección de las preferencias de otro e incluso de su propia persona. Puede mofarse, provocar, atacar sin causa justificada, sin daño previo y, señores, esto es rivalidad, esto no es más que una acalorada conversación futbolística y como tal hay que aceptarla. Uno tiene, en fin, que aceptar sin más que le insulten, que se rían de él, que mientan sobre él, pues, total, esto es fútbol, y, según parece, la democracia en el fútbol permite estas cosas.

¿Son diferentes en la sociedad del fútbol la libertad y la democracia? Se tiende a decir que no y a actuar como que sí. Y al que no le gusten estas cosas lo mejor que puede es callarse y marcharse con viento fresco. O buscar un entorno más propicio, de gente que entienda el fútbol como un deporte, que no entienda la descalificación y la mofa como un comienzo de nada.

El blog es una forma de buscar ese citado entorno. Acostumbrado a disputas verbales que se desarrollan a gritos, a periodistas extremadamente forofos que encima cobran por ello, a Manoletes y Ronceros, a Ases y Sports, y a tanta contaminación ambiental, uno crea un blog para seguir en el fútbol pero fuera de ese mundo, fuera del rebaño. Uno crea un blog para exponer sus ideas y darlas a conocer, ideas que pueden ser más o menos acertadas, pero, al fin y al cabo, ideas propias.

Siguiendo dicha línea, “Más allá de Orión” nació con un objetivo preliminar, al que luego se fueron añadiendo otros. El inicial, como digo, fue dejar de tragar bilis ante los agravios comparativos de los medios, sus desvergüenzas, sus dobles raseros y descarados favoritismos y denunciarlos, aunque sólo fuera desde un modesto blog con mínima repercusión. ¿Yo también tengo mis favoritos? Sin duda. Soy del Atleti, nunca lo he negado. La diferencia es que yo trato de escapar de los intercambios orales cavernícolas que dominan este universo, y, sobre todo, la diferencia es que a mí nadie me paga por hacer esto. No me debo a nadie. Sólo a mi mismo.

Los otros “goals” que se fueron añadiendo a este blog lo fueron haciendo de forma más paulatina y desordenada, si bien no por su llegada tardía o menos premeditada son menos importantes.

Sin existir de comienzo velos sobre mi filiación colchonera (lo que se siente con el corazón no creo que deba ocultarse), me metí en más de una cruzada por defender a mi club ante la sociedad, ya que desde la propia entidad no siempre se hace. Y lo hice con orgullo atlético, sí, pero siempre con argumentos, documentándome y razonando, tanto respecto a su presente como en lo referente a su historia. Asimismo, ante la mordaza con la que parecen actuar demasiados medios con la mala situación social y deportiva de los del Manzanares, también expuse sin rodeos las realidades de una pésima dirección. Y en muchas ocasiones.

Y como digo, al meterme en los citados berenjenales, un buen número fueron los que me leyeron, algunos los que contestaron, y otros pensaron sobre lo que dije, e incluso unos pocos reaccionaron. De todo ello me siento orgulloso. Es más de lo que esperaba. Llevo ya 106 post, lo que, para una sola persona en menos de cuatro meses, no es fácil. Y bastantes son los que me leen aquí y en otras webs, como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo. Insisto, es mucho más de lo que esperaba y doy las gracias a quien las merece.

Finalmente, también creé un blog que fuera mi propio medio de comunicación. No había ninguna vocación de universalidad, ni tampoco buscaba hacer amigos o caer simpático. Buscaba decir, comentar, exponer, y si alguien quería, charlar de fútbol. Lo que en ningún caso quería es que este blog, “Más allá de Orión”, fuese un sitio público en el peor sentido de la expresión, en el que cualquiera pudiese entrar a empujones, a gritos, con el insulto y el desprecio esperando emerger desde el gris teclado. Este blog es un sitio privado. Las reglas las marco yo y los que las cumplen y respetan son bienvenidos, sean atléticos o de cualquier otro club. Muchos aficionados no atléticos pasean por aquí y opinan lo que les parece, pero dentro de esas normas, y jamás ha habido ni habrá problemas con ellos.

Y es que algunos hablan de democracia, sin tener ni puñetera idea de lo que esa palabra significa. La democracia tiene sus límites en el respeto a los demás, y muchos están tan acostumbrados a prescindir de la educación cada vez que abren la boca que no verían dicho límite ni aunque fuese un muro de ladrillos y se dieran de morros con él.

¿Qué es una falta de respeto en “Más allá de Orión” y en otros muchos sitios? Cito a bote pronto varios motivos: las falsas imputaciones de hechos o palabras al autor o a intervinientes en los foros, las mentiras malintencionadas sobre lo escrito, los desprecios y provocaciones dirigidas al autor y/o a sus aficiones, así como las dirigidas a otros foreros, y en fin, cualquier otra exhibición de mala educación y menosprecio hacia el entorno del blog. Eso aquí es delito. Y sobre todo una cosa muy importante: lo que tampoco se acepta es el ataque injusto camuflado en el presunto inicio de una conversación futbolística. Los que así actúan son echados por el administrador sin más. El mantenimiento de la cacareada democracia en el blog lo exige, por respeto tanto a mi mismo como a los que se acercan a mantener una conversación inteligente, ajena a la brutalidad de los que buscan de forma soez la humillación ajena y la bronca.

Y algo más, el que comete un delito, el alborotador, no tiene una segunda oportunidad. Las condenas aquí son a cadena perpetua. Si entras faltando, te vas y no vuelves, aunque vengas mañana manso como un cordero. Como decían hace un siglo en mi Moncloa natal: “A escupir a la calle”.

Algunos dirán que en ocasiones es Hegelman el que golpea, el que falta. Cierto es. La justa medida nunca ha sido una virtud en mis respuestas. Sin embargo, lo mío son reacciones, si alguien viene a atacarme respondo con toda la artillería, y no puedo garantizar que no entre yo mismo en los intercambios salvajes que he denunciado por activa y por pasiva. Por eso, prefiero zanjar la cuestión por las bravas y no dar lugar a la discusión. El que entre atentando contra el respeto y las buenas formas, se va a la puta calle. Estas son las normas y son de obligado cumplimiento. No busco que nadie las entienda. Con que las cumpla me basta. Porque aquí, proclamo otra vez, caben todos los aficionados al con independencia de sus preferencias. Lo que no cabe, insisto, son Ronceros o Manoletes, es decir, lo que no cabe es la tontería y la falta de educación que tanto ensucia el mundo del fútbol. Y si esta medida no es democrática sinceramente me importa bien poco, por no decir, para que todos me entiendan, que me importa una mierda.

Victor Hegelman.

Gracias por nada.

Y ayer llegó Undiano y benefició al Atleti. Se tragó dos penaltis claros en el área local. El que saca fuera de la zona de castigo es uno de esos errores en los que no se sabe si influye más la falta de vista o el exceso de cobardía. Por cierto, también, antes de estas dos jugadas, se comió un penalti de libro a Torres y mostró a Dañobeitia una amarilla que bien pudo ser roja pues Galleti se iba en solitario. Pero de esto último nadie habla. Lo esperaba.

Y es curioso ver cuando llegan las ayudas, cuando llegan las compensaciones. Tras ser machacado por los arbitrajes en más de una docena de ocasiones en la Liga, cinco de ellas en las últimas cinco jornadas, por fin llega un trencilla y comete un error escandaloso a favor del Atleti. Gracias, gracias sinceras, de todo corazón. Esto compensa todo lo pasado. Ahora que los rojiblancos ven Europa bien lejos sospechosamente llegan los ajustes. Señores, para este viaje a La Nada ya no necesitamos alforjas, así que las limosnas, a Caritas.

Victor Hegelman.

domingo, abril 16, 2006

Poco premio para tanta Copa.

Llegan las últimas jornadas de Liga y, entre objetivos más o menos nobles y ambiciosos, emerge uno como muy apetecible para un puñadito de equipos: la lucha por el cuarto puesto, ese último vagón que da derecho a entrar en la grandiosa Champions del siguiente ejercicio. Mientras tanto España de momento sólo tiene un campeón real: el Español de Barcelona que hace escasos días derrotaba brillantemente al Zaragoza en la final de la Copa del Rey.

¿Por qué asocio estos dos hechos? Es obvio. La cuarta posición en el campeonato liguero tiene mayor valor deportivo, y por tanto económico, que el primer puesto copero. Y ya no es que no lo entienda. Es que me indigna.

La Copa, un año más y pese a los olvidos que tiene que padecer, ha sido un torneo interesante, disputado y vibrante. Numerosas eliminatorias han sido de infarto, con resultados ajustados hasta el final. Los grandes, esos que se supone dan lustre a una competición, han ido cayendo ante rivales que se han mostrado superiores a ellos. Y la final, jugada por los dos mejores y más regulares, no defraudó a nadie y coronó al que mejor lo hizo.

En la Copa participaron todos, toda España, y al final quedó uno como ganador. ¿Por qué entonces el premio europeo para el campeón es equivalente al que se consigue con un rácano sexto puesto en Liga? ¿Qué Copa han ganado el quinto y el sexto para que se les trate igual? ¿Y el segundo, tercero y cuarto? ¿Qué han ganado estos?

Nunca vi las razones por las que la UEFA se cargó la Recopa, y mucho menos cuando la integró de mala manera en la Copa de la UEFA, torneo de los que no ganan nada en su país pero andan relativamente cerca.

La Recopa era un torneo específico para uno de los dos campeones nacionales, de la misma forma que la Copa de Europa lo era para el otro ganador. Los intereses comerciales universalizaron la Copa de Europa creando la Champions y evitando que equipos de renombre quedasen sistemáticamente fuera de la máxima competición. Ello redujo a UEFA a un torneo de mediocres, pues sus anteriores inquilinos ahora jugaban la Champions. Y ahí, con los tristes del quiero y no puedo, con los quintos y los sextos, metieron sin rubor al campeón de Copa, denigrando su logro.

Esta situación ha supuesto que la Copa haya sido en numerosas ocasiones despreciada, no sólo por los ya metidos en lides continentales, sino incluso por otros clubes con aspiraciones “más importantes” en Liga. Con un premio tan nimio y jugándose un glorioso cuarto puesto, ¿quién se va a dejar el alma?

Sin embargo, la Copa del Rey sobrevive y año tras año acaba despertando pasiones, e incluso intereses de grandes (reales y pretendidos) que antes la ignoraban y ahora ven en ella la única posibilidad de ganar un título en una aciaga temporada. Son muchos los que han intentado cargársela pero no lo han conseguido.

¿Y qué se podría hacer para revitalizar este torneo?, preguntan algunos. Yo tengo varias soluciones, aunque para gustos hay colores. La primera consiste en hacer que renazca la Recopa, y si quieren que participen más equipos, que los finalistas jueguen una fase previa entre ellos. Si el campeón ya juega la Champions, que participe el finalista y el mejor semifinalista. Y así sucesivamente.

La otra, si no se quiere volver a ver la Recopa, es clara. El campeón se clasifica automáticamente para la Champions junto al Campeón de Liga. Segundo y tercero juegan la previa. Ya verían cómo se despertaba el interés de los “grandes” por el torneo.

Seguro que hay más soluciones. En cualquier caso estas dos ya me parecen mejores que la situación actual, aunque ya digo que para gustos hay colores.

Victor Hegelman.

domingo, abril 09, 2006

Buenas intenciones.

Llega la Semana Santa y muchos aprovechan para tener un merecido descanso. Yo sólo voy a tener los cuatro días de rigor, sin embargo, el blog descansará (salvo sorpresa) hasta el siguiente lunes.

En un periodo de diversión para unos y recogimiento cristiano para otros, no voy a ser yo el que se desaparezca con una mala palabra. Todo lo contrario, voy a traer aquí un documento que aunque pueda parecer algo "ñoño" a mi me ha gustado, pues habla de buenas intenciones en un entorno en el que no abundan mucho.

Se trata de una carta que mandó una aficionada madridista, novia de un colchonero, a la web rojiblanca Señales de Humo. Un "mensaje de paz". Buen descanso a todos.

Victor Hegelman.

Carta de una madridista a Señales de Humo.

Hasta hace algo menos dos años veía al equipo del Manzanares como "el segundo de Madrid". Un equipo del que no había que preocuparse, y espero que no me baneeis o como se diga, por contaros lo que pensaba.

Yo, madrileña y madridista desde la cuna veía al Aleti y a su gente como una panda de sufridores, de sufridores y masoquistas ademas.

No concebía como el equipo no jugaba bien, no ganaba títulos, bajaba a segunda, se tiraba dos añitos en el infierno y el campo se seguía llenando. Y la afición seguía gritando. Me parecía increíble que jugadores y directiva se llevaran el dinero de los socios y los socios se siguieran dejando la garganta partido tras partido.

Desde hace algo menos de dos años empecé a vivir el Aleti a través de otros ojos que no eran los míos. Empecé a darme cuenta de que es verdad eso de que es mas que un equipo de fútbol aunque nunca se me lleguen a inundar los ojos de lagrimas al escuchar Atleeeeeeti en el Calderón.

Deje de pensar que erais unos llorones cuando empece a darme cuenta de que unas veces accidental y otras descaradamente, todo casi siempre se conjura para que al Aleti le salga mal.
Y a traves de esos otros ojos descubrí que tal vez no seáis la mejor afición del mundo, pero si que tenéis algo que no tiene ninguna otra. Dejadme que tararee a Sabina para intentaros explicar que ninguna otra, ni la del Madrid, ni la del Barcelona, tiene esa manera de aguantar, esa manera de soñar, esa manera de sentir.

Y ahora yo, con mi amarilleado madridismo no puedo evitar dar un salto de alegría cuando marca Fernando Torres. No puedo evitar enfadarme cuando os roban como contra el Celta, como contra tantos otros. No puedo evitar sonreír cuando os hacéis fuertes y lucháis solos contra el mundo.

Y no puedo evitar desear por encima de mi "madridismo" que el año que viene paseéis por Europa vuestra camiseta rojiblanca.

Este es mi pequeño homenaje a la afición Aletica. Mejor dicho, es mi pequeño homenaje a un aficionado en concreto. Un aficionado al que le he visto sonreír y presumir de tener el mejor delantero del mundo. Mi homenaje a un aficionado al que he imaginado llorar de rabia en algunos partidos y llorar de alegria en otros, al que le he visto discutir, gritar e indignarse ante esta famosa campaña de todos contra el Aleti que ya lleva durando demasiados años.

Es mi pequeño homenaje para alguien que le debe mucho de lo que es y será en la vida a haber nacido del Aleti. Mi pequeño homenaje para alguien que me ha prohibido terminantemente "cambiarme de equipo".
Para alguien que me enseñó que aunque nunca podré ser del Aleti de verdad sí podría alegrarme de que os vayan bien las cosas.


Este es mi pequeño homenaje para alguien que no podría ser de ningún otro equipo si no es de vuestro Aleti.

Y yo gracias a el seguiré poco a poco haciéndome mas roja y menos blanca a pesar de que le joda compartir su equipo con una merengona arrepentida. Y yo, gracias a el, comparto vuestra pena y espero no dejar de ver nunca el Calderón, al pasar por la M-30. Ese es su lugar y ahí debe quedarse.

Un saludo y suerte.

jueves, abril 06, 2006

Corner literario: Fiebre en las gradas.


Para calmar un poco los ánimos, retomo en el día hoy después de muchas semanas esta sección destinada a hablar de libros sobre el mundo del fútbol que, sin hacer juicios de calidad literaria (ni puedo ni debo), simplemente, a mí me han gustado. Hoy es el turno de Fiebre en la gradas, magistral obra de Nick Hornby.

Fiebre en las gradas.

Con los libros, al igual que ocurre con cualquier otra obra creativa, el gusto personal es clave a la hora de emitir un juicio. Y personalísima es mi opinión cuando digo que “Fiebre en las gradas” de Nick Hornby es el mejor libro sobre fútbol que se ha escrito jamás.

Y es que el descubrimiento de este libro en el verano del 96 fue para mí un auténtico hallazgo. Por primera vez alguien profundizaba en el cerebro del aficionado al balompié, y lo hacía con tanto rigor como sentido del humor, tratando el fútbol como lo que es, una realidad muy importante, incluso diría que vital en la existencia de mucha gente, pero obviando tópicos y exageraciones. El verdadero hincha es un enfermo de su equipo, y con su mal vive sin posibilidad de salida, esclavizado por un calendario de competiciones que marca las pautas de su vida. Así, el autor asocia los hechos relevantes de propia historia personal con las fechas de los partidos del club de sus amores y desdichas, el londinense Arsenal.

Sin embargo Nick Hornby, que se reconoce a sí mismo como un caso clínico y de los peores, dignifica o, por lo menos, resta dramatismo a la figura del aficionado compulsivo. Como supporter en una isla largamente azotada por la violencia hooligan, Hornby se presenta a sí mismo como un tipo normal, fanático de su equipo pero a la vez pacífico y racional. Esto es fútbol y sólo eso, si bien, su influencia en la vida del aficionado puede ir mucho más allá de lo inicialmente imaginable. Así, el autor define en varias ocasiones a tan particular deporte como “el gran retardante” haciendo que la niñez más irresponsable se prolongue más tiempo de lo aconsejable en la vida del forofo. “Mientras se disputa un partido de fútbol, soy un crío de once años”, proclama Nick resignado. Descubre además una gran verdad cual es función de “sustitutivo” en la vida del hincha, capaz de ocupar durante largo tiempo el sitio que otras cosas más importantes (el amor, la amistad, la propia formación…) deberían tener, hasta el punto de producirse una identificación total entre el club y su chiflado. Al menos el escritor puede presumir de haber superado tan singular escalón: “…ahora he comprendido que el equipo tiene una identidad radicalmente distinta a la mía, hasta el punto de que sus éxitos y sus fracasos nada tienen que ver con los míos”.

Pero hay un motivo por encima de todos que provocó que provocó que este libro me llegase al cerebro y al corazón a la misma velocidad. El autor es un loco de Arsenal, mi otro equipo desde hace más de dos décadas. Y no estoy hablando de una simple afinidad. Estoy hablando de un hincha que vive su pasión (hasta que llegó Wenger era así) en franca minoría, acostumbrado a los desprecios y las tocaduras de narices de aficionados de otros clubes (más simpáticos y numerosos en seguidores) y de la prensa, más acostumbrado a las decepciones que a las grandes alegrías y, sin embargo, inasequible al desaliento, sin pensar en ningún instante en el abandono, pese a caer en fases de profunda depresión: “Volvía tener la impresión, sólo que esta vez mucho más profunda y aterradora, de que estaba encadenado al club, y por tanto a esta miserable vida, para siempre”. Porque cuando Nick y su Arsenal vencen, lo hacen de verdad, con una sinceridad emocionante, como la que transmite cuando ganan la Liga al Liverpool en el último minuto del último partido de la 88/89: “… y yo me tiré por el suelo, y todos los que estaban en el cuarto de estar conmigo se me echaron encima. Dieciocho años, dieciocho, olvidados en un santiamén”.

Vamos, que si Nick Hornby hubiese nacido en España, ser hincha el Atleti le habría caído como un guante. De hecho una de sus afirmaciones, a saber, que los verdaderos hinchas no eligen a sus equipos sino que son sus equipos los que les eligen a ellos, entronca directamente con la afirmación de que el atlético no se hace, nace.

En fin, me podía tirar horas hablando de este libro, pero creo que lo más justo es recomendar su lectura a cualquier aficionado al fútbol que se precie de serlo. No creo que le defraude.


Se puede comprar en: http://www.libreriadeportiva.com/


Victor Hegelman.

miércoles, abril 05, 2006

Como el cemento.

Hoy, en el Foro Ferrándiz de As, Cerezo se ha atrevido a decir que Murcia seguirá si el Atleti se mete finalmente en competición europea. Hace cinco semanas podía haber dicho lo mismo, pero entonces "ni mú". Lo dicho, grande como una paellera y dura como el cemento.

Victor Hegelman.

No way.

El próximo partido del Atleti, esta vez en casa del Español, lo arbitra Muñiz. Bien, lo que faltaba. Un aprendiz de Pérez Lasa y de los mejores. Los rojiblancos nunca han ganado con él… y me extraña que lo hagan alguna vez.

Para los atléticos que no sigan la pista al asturiano sólo quiero recordar su extreno con los del Manzanares. Fue en la temporada 02/03, segunda jornada en el Calderón ante el Sevilla. Empate a uno final. Se tragó tres penaltis en área sevillista, uno por zancadilla a Contra, otro por empujón a Torres y el último, para redondear la noche, una mano de Redondo en espectacular palomita evitando un remate a bocajarro de Emerson en sus propias narices. Como con los penaltis no pitados no debió quedarse lleno el señor permitió que Pablo Alfaro rompiese la nariz a Aguilera de un violento codazo a los veinte minutos. Vio la acción… y la castigó con tarjeta amarilla.

Sus restantes partidos “dirigiendo” al Atleti han sido igual de vomitivos y descarados pero no tan escandalosos, dado que tres penaltis de libro y una agresión con resultado de lesión en un mismo partido no son circunstancias que se repitan continuamente. Eso sí, si se hubieran repetido no dudo que Muñiz Fernández habría dado nuevamente rienda suelta a sus fobias colchoneras.

Por eso me apena vez como hoy García Calvo y parte del entorno rojiblanco hablan de ganar los próximos partidos para volver a luchar por Europa. Mucho me temo que el asturiano engominado hará lo humanamente posible por dar la puntilla este domingo… y después de los últimos robos no veo a este Atleti muy concienciado para no perder los nervios.

¿Mi pronóstico? Si el Atleti juega mal perderá seguro. Si juega bien y acierta de cara al gol (siempre con tantos de impoluta legalidad) podrá optar al empate. Pensar en un triunfo atlético con Muñiz de por medio es casi absurdo. Con Pérez Lasa acerté de pleno. No era difícil. Ahora tampoco.

¿Mi recomendación a la hinchada colchonera? Retrasar la hora de la siesta a las cinco menos cinco. Ayudarse de somníferos si es necesario. Despertar hacia las siete y poner el teletexto sin ganas. Comprobar que Hegelman tenía razón. Comer algo y volver a la cama hasta el lunes.

Por cierto, resulta que algunos atléticos aun piensan en la UEFA. Vale. Es bueno ser ambicioso. Yo casi ya me conformo con sacar tres puntos más lo antes posible y no tener mirar abajo al final. No es por joder pero, si han atracado al Atleti en cuatro de cinco partidos, ¿quién me dice que no van a seguir haciéndolo en los siete siguiente (empezando por el domingo)? ¿quién me dice además que, una vez sacados de Europa por fuerzas ajenas al fútbol, los jugadores no se van a dejar llevar malamente como en ejercicios precedentes? Yo ya miro más abajo que arriba, y aunque nunca ha bajado un equipo con 43 puntos… mejor que saquen dos o tres empates cuanto antes.

Cuánto me gustaría equivocarme en todo lo dicho.

Victor Hegelman.

martes, abril 04, 2006

Y encima cachondeo...

Lo dije hace tiempo. No me hacen gracia los árbitros (en activo o ya retirados) que desde los programas de radio se dedican a analizar la labor semanal de los colegiados de Primera División. Sus comentarios suelen ir desde la agresividad de algunos que osan hacerse de cruces con los errores actuales cuando ellos en el pasado las armaban aun peores (por ejemplo, Andújar Oliver), al corporativismo a ultranza de otros, capaces de defender lo indefendible por evidentes que sean las imágenes televisivas. En este último grupo caben, sin ir más lejos, Esquinas Torres o el trencilla de Preferente, sabe Dios porqué, voz autorizada en Onda Madrid, González Grande.

De este último ya he hablado en otras ocasiones y nunca bien. Sin embargo, no van a ser esta vez sus torcidos análisis el objeto de mi crítica. Este asunto, por repetitivo, ya me aburre. En esta ocasión voy a pararme sobre un comentario que hizo la semana pasada. Preguntado el juez de Regional sobre la cadena de arbitrajes nefastos sufrida por el Atlético en semanas precedentes no se le ocurrió decir otra cosa al digno señor que lo que tenían que hacer los jugadores rojiblancos era meter más goles y así no estarían pendientes de los arbitrajes.

Sencillamente deplorable su intervención, pues siguiendo sus argumentos yo también podría decir que los árbitros, si les tiran cosas desde la grada, lo que deberían hacer es correr más y esquivar mejor. Así no tendrían problemas. O mejor, podrían recibir descargas eléctricas cada vez que se equivocasen. Así seguramente pondrían más cuidado. ¿Qué le parecen estas ideas, señor González Grande? A mí, una soberana idiotez, porque yo, señor González Grande, cuando digo tonterías monumentales suelo ser consciente de ello. O al menos lo intento, lo cual, visto lo visto, no es poco.

Victor Hegelman.

lunes, abril 03, 2006

¿Fotografiando el futuro?

Me lo contaron y no me lo podía creer. Sin embargo, fui al lugar señalado y era verdad.

No, no es este el comienzo de una novela romántica o algo así. Hablo del Atleti, que por si sólo constituye un subgénero literario a medio camino entre el cuento de terror y el humor de lo absurdo.

En esta ocasión la historia es la siguiente. Resulta que un día por uno de esos azares de la navegación internetera mis ojos y ratón fueron a pararse en la web oficial del máximo organismo del fútbol europeo, la célebre UEFA (http://www.uefa.com/). La verdad es que nunca la había visitado y me pareció bastante completa, sobre todo viendo como en ella podía encontrar información sobre cualquier equipo de Primera División del viejo continente, desde San Marino a España.

Como no podía ser de otra forma, más pronto que tarde mi curiosidad me llevó a comprobar (por si acaso…) la presencia en la lista del Club Atlético de de Madrid. Y bueno, por lo menos ahí estaba.

Sin embargo, entre los datos proporcionados hubo uno que me dio de lleno en las narices. En la galería de fotos, sobre el título “Vicente Calderón Stadium” (Club Atlético de Madrid) aparecía una instantánea de… La Peineta.

El error, más que desafortunado es incluso cruel. Podía haber aparecido el Palacio de los Deportes o el Rockódromo, pero no. Cual pesadilla recurrente en los sueños rojiblancos irrumpe la pertinaz y puñetera Peineta. Me pregunto si los de la UEFA tendrán en nómina redactores con poderes taumatúrgicos capaces, no sólo de relatar el presente, sino también de adivinar el futuro. O puede sencillamente que reciban filtraciones de alto nivel desde el propio club, que tampoco se sabe.

Se me ocurrió en un primer momento enviar un e-mail a la propia UEFA, haciéndoles notar su metedura de pata. Sin embargo, una dirección info@uefa.com me hacía presagiar un escaso éxito en mi misiva. Quedaba otra opción, que era escribir un correo al propio club colchonero desde su propia web. Y así lo hice. Les pedí que hicieran lo posible por promover una inmediata corrección, puesto que si algo salía dañado aquí era la propia imagen del club ante Europa, suplantándose la imagen de un estadio “Cinco Estrellas” por la de una cutre-pared de un pequeño estadio olímpico sin juegos “ad hoc” que llevarse a la boca.
De esto hace una semana y ahí sigue la foto. Del club (ya lo imaginaba) no he recibido ni respuesta ni movimiento silencioso destinado a deshacer el entuerto. Nada. A lo mejor no les molesta tanto la dichosa foto. A lo peor es porque saben que hay que acostumbrarse a ella desde ya. Por las buenas o por las malas.


Vicente Calderón stadium, reza el pie de foto de www.uefa.com.

Victor Hegelman.

Manos y manos.

Y yo me pregunto, ¿por qué la mano de Antonio López el día del Sevilla era claro penalti, "clarísimo e infantil" según la prensa, y las de Gravesen y Ronaldo del sábado no merecen ni ser comentadas? ¿Involuntarias? La de Antonio López también, pues tenía la cabeza girada y ni vio llegar el balón. Por eso me pregunto nuevamente (por si alguien no lo ha pillado), ¿por qué la mano de Antonio López el día del Sevilla era claro penalti, "clarísimo e infantil" según la prensa, y las de Gravesen y Ronaldo del sábado no merecen ni ser comentadas?

No juzgo ni opino. Sólo pregunto. Pura curiosidad malsana.

Victor Hegelman.

Sin ganas de seguir.


Sólo quiero que alguien me diga a cuantos equipos en la historia de la Liga española les han pitado cuatro penaltis en tres jornadas de los cuales tres son manifiestamente injustos. Por favor, que alguien me conteste a esta pregunta.

También quiero que me digan cuantos equipos han recibido atracos arbitrales, incluyendo en la cuenta los escasos errores a favor, en uno de cada tres partidos en una misma temporada. Yo nunca he visto nada ni parecido.

El Atleti está fuera, no ya de la UEFA, sino de la Champions por haberle sido restados cerca de quince puntos con machacona insistencia y en muchos casos con repulsiva premeditación.

¿Alguien se imagina a España siendo eliminada del Mundial con tres arbitrajes como los últimos tres del Atleti? ¿Con tres penaltis inventados de cuatro, acabando un partido con ocho, repitiendo un penalti de risa después de una extraordinaria parada de Casillas? No, nadie se lo imagina. Y si alguien opina sobre esta columna, que conteste a mis preguntas.

Cualquiera de los equipos que rondan los puestos nobles de la clasificación (Celta, Sevilla, Villareal, Osasuna) de haber tenido estos arbitrajes estarían ahora sudando tinta china para mantenerse en Primera. Seguro.

A ver si lo entienden los atléticos de una puta vez. Su Atleti, el de las rayas rojas y blancas, no va a ganar nada en los próximos años. Ni tan siquiera va a jugar en Europa. No le van a dejar, como no le han dejado en esta temporada. Porque además, ya lo dije anteriormente, el club del Manzanares es presa fácil, porque aguanta las hostias sin revolverse, esperando que se olviden de él los matones. Cobra más por tonto que por débil.

¿Qué se puede hacer?, me preguntan. De acuerdo. Basta de proclamas. Aquí tienen dos ideas:

- Primero montar una rueda de prensa y repetir lo que he dicho yo líneas atrás.
- Segundo, en cuanto se garantice matemáticamente la permanencia en Primera, jugar con los juveniles. El argumento es fácil. Si mi competición está adulterada, yo contamino al resto. Y si algún equipo se beneficia y otro se perjudica de jugar con los juniors atléticos, pues a gozar y a joderse, según toque.
- Tercero, con la permanencia hecha, hacer un llamamiento a la afición para que no acuda al estadio. Jugar los últimos partidos con el Calderón vacío. Para evitar que vengan aficiones rivales se ponen las entradas más baratas a 600 euros.

Y punto. ¿Quieren medidas de presión? Aquí las tienen. Nada de papelitos. Ya ven para lo que sirven.

Hace días uno de los ilustres visitantes de este blog, Hoeman, me decía que a Ortí se le recuerda con cariño en el Valencia pese a haber sido un mal presidente que dejó una terrible deuda. ¿Por qué? Porque logró que los árbitros respetasen a su club, logró que le tratasen como a un grande. Y desde entonces el Valencia fue un grande de verdad. Mientras nadie asuma esa responsabilidad en el Club Atlético de Madrid, la grandeza no volverá jamás.

Lo digo otra vez. No se trata de llorar y el que diga que esto es llorar es tonto del culo. Se trata de defenderse. Porque me han dado tres y me han quitado en trece, y eso no es casualidad. Porque a nadie más le pasa. Porque ahora me siento estafado, y como yo muchos miles. ¿Para qué voy a ver más partidos? Es como salir a dar un paseo a la calle sabiendo que te esperan para robarte la pasta. Esto no es fútbol ni deporte. Esto es una puta mierda.

Y lo peor es que la única actuación digna en el club hasta ahora me la ha enseñado un serbio. Kezman, al quitarse la camiseta y querer marcharse del campo, ha expresado perfectamente lo que muchos sentían. Porque había que haber abandonado el campo hace tiempo. Porque hay un entrenador que esta haciendo un buen trabajo y gracias a unos sinvergüenzas con intención premeditada de hacer daño no va a poder seguir currando por su club un año más. Porque veo a jugadores que se parten el pecho para que un indeseable se ría de ellos y de su esfuerzo, un indeseable que se mofa y provoca a un público que se deja la pasta para ver una justa contienda que luego no es tal. Porque hay, según las últimas estadísticas, cerca de dos millones de colchoneros a los que se ataca y humilla sin piedad y sin descanso y aquí no pasa nada. Porque esto es como si diariamente entrase la policía en tu casa y te la pusiera patas arriba sin dar explicación. Es como si diariamente te pusieran una multa pese a aparcar en el parking de tu casa. Es como la realidad del Atleti actual, una pesadilla. Y yo estoy hasta los cojones de tener pesadillas. Estoy hasta los cojones de correr por un campo minado mientras los demás lo hacen sobre el asfalto.

El de hoy es el último partido que veo del Atleti en esta temporada. Y no porque jueguen mal o porque me aburra. Todo lo contrario ahora mismo. Tampoco porque no quiera sufrir. Soy del Atleti, el sufrimiento está ahí. No lo veré porque da igual lo que pase, porque el resultado no depende de que mi equipo luche o juegue bien. No lo veré porque sé que me van timar otra vez, que voy a ponerme nervioso para nada. No lo veré porque no tengo ilusión.

Y aquí no tiene nada que ver el fútbol.

Victor Hegelman.