miércoles, mayo 24, 2006

Un hasta pronto.

Necesito descansar. Necesito desconectar un poco del fútbol, y a la vez necesito ver el mundial para volver a ver fútbol y disfrutar. Necesito gastar mi tiempo libre en otras cosas. Necesito estar más con mi familia. Necesito leer más libros y dejar volar la imaginación. Necesito centrarme más en mi trabajo y hacer que la imaginación vuelva. Necesito descansar.

Desde aquella tarde del 31 de diciembre en la que, aburrido cual ostra perlera, creé un blog y me puse a rajar del “Primer Memorial Jesús Gil y Gil” han caído varios meses con una producción de posts casi febril. Empezó casi como una broma, una forma de matar el tiempo escribiendo sin pretender llegar a ninguna parte, pero pronto me metí hasta el cuello.

Siempre me pasa. Empiezo algo y trato por todos los medios de llegar al final. Pero aquí no hay final, por eso necesito hacer un paréntesis, necesito descansar, renovar las fuerzas y, sobre todo, la ilusión. No caer en la monotonía, en el tedio, en la desgana. Que el blog, que Más allá de Orión sea un reto, nunca una carga.

Por todo eso paro aquí. De momento. En el post ciento treinta y tantos. Parecen muchos, sin embargo me da la impresión de haberme dejado tantas cosas en el tintero… No importa demasiado. Las contaré cuando vuelva, porque volveré. Posiblemente a la vuelta del verano, al comienzo de un nuevo año futbolístico.

Queda cierta pena por partir, es indudable, y queda el orgullo de haber compartido con hinchas de todos los equipos, fueran simpáticos o enemigos encarnizados, queda el orgullo de haber sido linkado sin pedirlo en tantas páginas, queda el placer de haber conocido a tanta gente buena y brillante, y queda, claro que sí, la gratitud.

Sólo una cosa pido a todos los que amablemente han linkado este blog en sus páginas. Por favor, no eliminéis el link, porque volveré, os lo prometo, y porque no me gustaría que todos los testimonios dejados en Más allá de Orión en estos cinco meses se perdieran sin más. Al fin y al cabo constituyen un testimonio más de lo ocurrido. De todas formas no será extraño que me sigáis viendo en más de un foro (ahora podré leer con más tranquilidad…) El que quiera contactar conmigo puede escribirme a canadian@mixmail.com.

Y nada más. Sólo una frase del gran Groucho: “Al que llore en mi entierro no le vuelvo a invitar”.

Hasta pronto, amigos.

Victor Hegelman.

martes, mayo 23, 2006

Elástico sentimiento.

El sentimiento atlético. Se habla de él como si fuese algo infinito, algo elástico de lo que que se puede tirar sin miedo a romper pues es infinito, una especie de balancín al que se puede golpear con saña y da lo mismo, ya que siempre se levanta. Algo inmortal, en definitiva.

Pero no. Siempre hay un límite, incluso para las cosas que moran en lo más profundo del corazón.

Carlos Fuentes en Eurosport ha dado una vez más en la diana con su artículo titulado "Estamos hartos". Es imposible definir con más acierto lo que sienten hoy la inmensa mayoría de los atléticos. Traigo aquí las palabras que más me han impactado, las situadas justo en el cierre de su brillante monólogo:

"Llegado este momento del año, desde hace varias temporadas uno se plantea si renovar su abono. Y aún le resulta increíble la sola idea de pensar en no renovar ese carné que sus padres le regalaron cuando era un niño y vivía deseando ir los domingos al fútbol a ver al rey de la furia española. Pero es así. Lo han conseguido. Yo, que pensaba que de esto era imposible quitarse, ahora me lo planteo. Y lo único que me impulsa a seguir es la historia, la gente de la grada, el número de un abono que me regalaron mis padres y todo lo que representa. Naturalmente, ni el equipo, ni su juego, ni sus logros recientes y muchísimo menos sus dirigentes y sus intereses inmobiliarios. Y uno se sorprende cuando ve que renovará su abono sin la ilusión de antes sino con rabia, con impotencia, y casi por estar al lado del enfermo durante sus últimas horas. Increíble que hayamos llegado a esta situación. Pero lo más increíble es que llevo pensando así varios años y cada año empeora. ¿Despertaremos algún día de este coma?".

Sí señor.

Victor Hegelman.

lunes, mayo 22, 2006

Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer.

En el pasado mes de febrero la Plataforma Salvemos el Calderón lanzaba en un comunicado de prensa una serie de preguntas a los máximos accionistas del Club Atlético de Madrid. Conozco de primera mano el esfuerzo que tuvo que realizar el citado grupo de atléticos para sintetizar en una página una montaña de dudas sobre la “presunta” operación de desalojo del estadio colchonero.

Una de las cuestiones redundaba sobre la oscuridad en la que se mueve el aficionado colchonero sobre este asunto. Rezaba así:

“¿Por qué los máximos accionistas del Club Atlético de Madrid S.A.D. niegan la voz a la totalidad de los abonados atléticos en esta relevante decisión llamada a determinar el devenir de la entidad rojiblanca, negándole la posibilidad de expresar su posicionamiento acerca de la conveniencia o no de la venta del estadio Vicente Calderón en un más que pertinente referéndum?”

Sin respuesta, ni aquí ni en ningún punto. A día de hoy ninguna de las incógnitas presentadas en aquel documento han sido resueltas al aficionado colchonero. Todo lo contrario. Las tinieblas, la nebulosa, el lodo, el fango, no sólo no desaparecen sino que cubren todo. Y la verdad, casi da miedo esperar a que se aclare el panorama, pues la realidad, tétrica realidad atlética, amenaza con superar los más oscuros presagios. Y es que las calamidades, no por ser esperadas, son menos calamidades.

Llevábamos un tiempo sin mayores noticias sobre el estadio, nuestro estadio, un aparente compás de espera esperando no sé qué. Y llegamos a hoy, el día en el que se empieza a levantar la alfombra dejando ver las múltiples porquerías acumuladas. El As descubre ufano en la mañana que Gallardón “acepta ceder al club rojiblanco la propiedad de La Peineta con tal de que se vaya a jugar allí”. La noticia no tiene pinta de ser un bulo. Es lo que tiene la propaganda. Cuando quiere desviar, desvía, y cuando se le ordena informar, informa.

Y en efecto, la nueva es real y es confirmada por Cerezo en pocas horas. Sostiene el empresario del cine: "Efectivamente estamos en conversaciones con el Ayuntamiento para presentar nuestro proyecto, que implica el cambio de estadio y nosotros creemos que, si el estadio olímpico (La Peineta) es como tiene que ser y como va a ser, será un buen estadio, con gran capacidad y con una situación prácticamente inmejorable dentro de la Comunidad de Madrid", añadiendo que “el estadio Vicente Calderón realmente está muy mal ubicado y, por las circunstancias de todo el problema de la M-30, no es fácil estar allí”, esperando que el acuerdo se cierre “antes de agosto”.

Alucinante no es. Las situaciones alucinantes se caracterizan por el factor sorpresa, y aquí hay más bien poco. Esto es deplorable y vergonzante, ni más ni menos dentro de la línea de gestión habitual del club.

Porque deplorable es (o al menos me parece) ver cómo se ningunea y se prescinde de la opinión de los abonados y aficionados colchoneros en un asunto tan importante como es la propia casa. ¿Para qué reparten ustedes acciones entre los abonados si su voz y su voto se la pasan por el mismísimo forro? Y todo ello con la mirada complacida y cómplice del Alcalde de los madrileños, no lo olvidemos.

Caen las cortinas de humo: Campamento, fichajes… Ya no hay tiempo para la distracción. Hay que cerrar el acuerdo. Es bueno. Porque resulta que ahora el Calderón está mal situado y la Peineta bien. Acojonante. Porque es un estadio de setenta mil plazas para una afición que no llena cincuenta y cinco mil porque está hasta las pelotas. Porque hay que sanear la “deuda histórica”. ¿Qué parte de esa deuda histórica es anterior a 1.987, el año de su irrupción? Más histórico es el Calderón que su deuda y ya vemos lo que les importa.

Y sobre todo, hay que cerrar el acuerdo de la Peineta ya porque no se contempla que opinen los abonados, esos pobres desgraciados. Si ha funcionado la política de hechos consumados durante diecinueve años, ¿porqué cambiar?

Algunos me dirán que ya veré, que es buena la venta del Calderón, que con el dinero que se reciba el club se va a convertir (volver a convertir, añado yo) en un grande… No me preocupa el dinero, me preocupan las manos.

Victor Hegelman.

domingo, mayo 21, 2006

Un año.

Un año.

Un año. El compromiso de Aguirre con el Club Atlético de Madrid finalmente se extenderá únicamente durante una temporada, y después ya se verá. Comentan que la sociedad del Manzanares ofrecía dos, pero que fue el mexicano quien impuso que su relación abarcase tan sólo durante un ejercicio.

Se rompe de esta forma la tendencia atlética de los últimos tiempos consistente en extender los contratos con los entrenadores por dos temporadas, tratando de dar una impresión de estabilidad y confianza en el proyecto. Y es que aquí, en jaula de grillos actual que es el Atlético de Madrid, las urgencias pesan mucho más que las paciencias. Como digo, la firma por dos años de Ferrando y Bianchi no fueron más que huidas hacia delante del club, apuesta a doble o nada de un “gambler” perdedor con muchas malas noches a sus espaldas, la esperanza del jugador de casino chapucero y atolondrado que, sin un plan preestablecido, ha ido dilapidando sus fichas ante una ruleta europea que acaba siendo rusa, y en la cual el éxito requiere, además de suerte, método, prudencia e inteligencia. Y de eso los mandamases del Manzanares, poco poquito. Apostaron la miseria que les quedaba sobre el tapete a rojo… y, como no, el color fue negro. ¿A quién le extraña?

Ahora han venido nuevamente con las promesas de seriedad y estabilidad a un nuevo candidato al banquillo, pero el Vasco Aguirre es listo y sobre todo ambicioso. Apuesta por sí mismo, sabe que su carrera está despegando y no quiere compromisos largos, y mucho menos con un club histérico. Hubiera sido seguro más fácil hacer como sus predecesores, es decir, trabajar unos meses y cobrar dos temporadas. Pero no. Confía en sí mismo y espera enderezar la nave en un año, si bien recela de un entorno en el que son ya muchos los caídos. Un año está bien, es suficiente para saber si esto marcha, y si no, puerta, nuevos aires.

En el Calderón un año es un universo temporal en el que cabe de todo. Pasado ese año, ese único año, las dos partes verán si interesa seguir.

Un año me parece bien. Nadie engaña a nadie. De momento.

Victor Hegelman.

jueves, mayo 18, 2006

Una idea para los filiales.

Hay una idea que me ronda por la cabeza desde hace bastante tiempo. Supongo que no tiene mucho sentido, que tiene más pegas que las que yo le veo. De todas formas me gustaría compartirla desde este blog.

Sigo desde siempre con atención la evolución de los equipos filiales y la verdad, me da algo de pena los tristes o nulos objetivos de su existencia como entes independientes. Su posible ascensión está siempre condicionada por la actuación del equipo matriz, hasta el punto que si este baja el filial baja aunque haya quedado campeón en su categoría. Antes jugaban al menos la Copa y muchos recordamos con simpatía a aquel Castilla que llegó a la final en año ochenta. Un auténtico equipazo. En la actualidad, como equipo, la carrera de estos onces es a ninguna parte. Todo lo más a no perder la categoría mientras sus jugadores miran arriba esperando un guiño el mister del primer equipo. Ahora han perdido hasta sus normes originales sustituyéndolo por el nombre del “equipo A” acompañado de un “B” que reitera su casi nula importancia. La recuperación del nombre “Castilla” en el filial blanco me parece cuando menos plausible.

¿Cuál es mi idea? Yo creo que podría ser interesante sacar a los filiales de las categorías inferiores el fútbol español y crear un campeonato para ellos. Siempre va a ser más interesante un Madrid-Barça aunque sea de canterazos que un Madrid B-Lorca o un Barça B-Mataró. Al menos eso creo yo. Ese interés seguramente llevaría más gente a los estadios e incluso llegaría a interesar a las televisiones.

Y no creo que la formación de los jugadores se viese perjudicada. Más bien todo lo contrario, pues les das el aliciente de ganar, de conseguir un título, cosa que en la situación actual no pueden.

Yo sería partidario de poner varias reglas, como limitar la edad de los jugadores a 25 años, así como limitar el número de extranjeros con respecto al primer equipo. Los filiales continuarían siendo los viveros del primer equipo, prestos a reforzarlo en cualquier momento de la temporada. Pero insisto, nacería el interés de ganar, no sólo un título como es la Liga, sino dos, pues al finalizar la misma se jugaría la Copa a partido único por sorteo, los miércoles y los domingos, quedando liquidada la competición desde treintaidosavos de final en tres semanas.

Se me ocurre que para no haber agobios de calendario la Primera contaría con dieciséis equipos. De acuerdo con la división y posición que ocupan a día de hoy (mañana puede ser algo diferente) la Primera la formarían los siguientes equipos:

Real Madrid, Málaga, Atlético de Madrid, Celta, Real Sociedad, Athletic, Racing, Valladolid, Alavés, Levante, Barcelona, Osasuna, Zaragoza, Sevilla, Español y Villareal.

Descienden los dos últimos y promocionan cuatro, para que nadie se duerma.

La segunda podría contar con dos grupos de catorce equipos.

Grupo Norte, o A, o como queráis: Deportivo, Sporting, Eibar, Salamanca, Orense, Castilla, Numancia, Getafe, Barcelona Aficionado, Atlético Aviación, Leganés, Valencia, Castellón y Mallorca.

Grupo Sur o B: Almería, Betis, Jerez, Tenerife, Las Palmas, Murcia, Ciudad de Murcia, Alicante, Cádiz, Córdoba, Universidad de Las Palmas, Extremadura, Melilla y Albacete.

Sube el primero de cada grupo y promocionan segundo y tercero contra los cuatro “condenados” de Primera.

Los he sacado a vuela pluma, que nadie se mosquee si no ve a su filial, que lo que hay que coger es la idea.

Pues nada, es un asunto que me viene dando vueltas a la cabeza hace tiempo y quería compartirlo. A mí me gustaría este formato para los filiales. Agradecería que opinaseis sobre esta idea, tanto para bien como para mal. Gracias.

Victor Hegelman.

miércoles, mayo 17, 2006

La soledad del K.O.


Al final se jodió el partido. Mucho tiempo aguantó el Arsenal, mi Arsenal, la victoria con diez jugadores. Pudo y debió matar el choque en la segunda mitad, pero no lo hizo y lo pagó caro. Muy grande es este Barça como para tenerle enfrente y tomarte un respiro.

La historia demuestra a los gunners que las segundas oportunidades acaban llegando, que las revanchas históricas se producen... pero tarde, normalmente cuando ya no se esperan. Ningún hincha del Arsenal esperaba llegar este año a la final de la Champions. El equipo está en decadencia y el club apretándose el cinturón con la construcción del nuevo estadio. Sin embargo, fue precisamente este año cuando llegó el gran momento. Volverá a llegar otro algún día. Espero poder verlo.

Era curioso. He oído en España hoy más ánimos al Arsenal que en toda mi vida. La victoria (o mejor la derrota del rival) me hubiera rodeado de sonrisas oportunistas y parabienes ocasionales. La derrota me deja igual de solo que antes.


Victor Hegelman.

martes, mayo 16, 2006

Sin comentarios.


Esta es la foto de portada de As.com tras la derrota del Madrid en Sevilla. Sin límites. Sin comentarios.

Inoportunas fotos.

Contaban esta tarde en Onda Madrid que el linier, noruego de nacionalidad, que intentará impartir justicia en la final de París ha sido fotografiado con la camiseta del Barcelona. ¿Se hará eco el Sport de la noticia o guardará un “respetuoso” silencio? ¿O la comentará en tono de guasa restando importancia al hecho? Me inclino por la segunda o la tercera opción.

Cómo cambian las cosas, ¿no? Recuerdo hace años, ante una semifinal de Champions Madrid-Barça el lío que se montó con el trencilla del “match”, el singular Collina. Resultaba entonces que el árbitro superstar rodó un anuncio meses antes con algunos cracks blancos y se tomaron fotos en las que se veía al italiano departir sonrisa en boca con ellos. La prensa de la Ciudad Condal casi pidió la suspensión del colegiado. Cada uno interpreta según el color de sus pares de gafas.

Pero la historia del fútbol ofrece anécdotas más extremas. Una de las mejores que conozco con respecto a “jueces de campo dudosos” la protagoniza un linier habitual en la asistencia al afortunadamente retirado López Nieto. Aquel señor del banderín proclamaba a los cuatro vientos y sin rubor su madridismo, y, entre otros comportamientos visibles, algunos le recuerdan a la finalización de un partido en Chamartín corriendo cual colegiala detrás de Míchel a pedirle un autógrafo. Otro día, en una plácida victoria local blanca, algún bestia en la grada le lanzó un objeto contundente impactando entre su cuello y oreja. El linier abandonó el campo entre sollozos declarando: “… que me pase esto a mí, en mi propio estadio…”

En fin, que reine la deportividad, aunque sea de casualidad.

Victor Hegelman.

lunes, mayo 15, 2006

Entrevista a Petón.

La semana pasada colaboré con Infierno Rojiblanco (www.infiernorojiblanco.com) en la confección de una entrevista realizada a José Antonio Martín, "Petón", entre otras cosas, representante de Fernando Torres. Os dejo aquí el resumen que he elaborado de la misma.

Petón. Este nombre ha aparecido en la actualidad mediática colchonera con una fuerza con una fuerza que ni el propio protagonista podía pretender ni prever. Hasta ahora se le reconocía de refilón, por poco más que ser el representante de Torres, un representante más. Sin embargo, sus recientes columnas en el As han supuesto un agradable descubrimiento para numerosos parroquianos colchoneros, hartos de ver como las firmas rojiblancas se mueven entre el espectáculo chusco, la mofa y la intrascendencia.

José Antonio Martín Otín, Petón, habla y la gente escucha. Sus palabras no dejan indiferencias. Más bien es todo lo contrario. Convence hasta el punto de hacer que algunos le reclamen como futuro presidente colchonero. Otros, no obstante, le ven como un trepa, un oportunista, un tipo que presume de atlético mientras piensa en cómo sacar la mayor tajada por la venta de su perla, Torres. No hay términos medios.

Juanma, que es lo mismo que decir Infierno Rojiblanco, tuvo la oportunidad de departir con Petón un rato largo sin más armas que su sentimiento colchonero, su ejemplar sentido común y una grabadora y gracias a él, hoy podemos saber un poco más sobre Petón y su entorno.

Sabemos, por ejemplo, que Petón no es un apellido, sino un apodo. “Pe viene de José, Pepe, y Ton de Antonio. De ahí, Petón”, explica con naturalidad.

Preguntado sobre cómo podría definir su profesión él mismo se encoge de hombros. Muchas actividades y ninguna en concreto. Una de ellas es la de escritor, de hecho recientemente ha publicado un libro sobre José Antonio Primo de Rivera que ha despertado suspicacias sobre una posible ideología falangista en el autor. Petón sonríe y desmonta la teoría: “Decir que soy falangista es como decir que soy mosquetero. Hoy día es algo fuera de tiempo. Posiblemente José Antonio si viviese hoy no sería falangista”. Por encima de política Petón expone abiertamente su fascinación por el personaje como motivo único que le llevó a crear este libro: “José Antonio Primo de Rivera es un personaje mal interpretado, ninguneado, tergiversado y mal aprovechado”. Destaca en el líder de la Falange “su deseo de unir, de potenciar lo que nos une frente a lo que nos separa como legado para futuras generaciones”. Ríe cuando le preguntan si es casualidad que su nombre coincida con el de Primo de Rivera: “Un abuelo mío se llamaba José y otro Antonio. Supongo que vendrá de ahí”.

Otra de sus actividades fuera de la representación de jugadores en su empresa Bahía la tiene en su programa en Radio Marca llamado “El fútbol tiene música”. Reconoce abiertamente su pasión por un medio al que considera maravilloso, algo que entiende como un “medio para unir, más allá de índices de audiencia y otras historias”.

Sin embargo, pese a que han pasado los años (unos cuantos ya) sigue considerándose “un futbolista”, recordando con orgullo sus pasos en la profesión, primero con 18-19 años en el Carabanchel para fichar con posterioridad en el Zaragoza club del que pasó al Huesca donde llegó a jugar en Segunda División. “Allí me fui y allí me quedé catorce años” proclama con evidente cariño a la tierra aragonesa.

Llegamos al Petón “mediático”, ese Petón que irrumpe en los medios y se pone en boca de muchos atléticos. Se le pregunta sobre el sitio que tiene a día de hoy en los medios el Atlético de Madrid, sobre si le han perdido el respeto definitivamente, a lo que asiente más o menos. Admite una evidencia, la marea blanca que todo lo cubre, marea que convierte el lugar rojiblanco en, cuando menos, secundario. Sobre el respeto no se pronuncia.

Y, ¿para qué estamos aquí si no es para hablar de Torres? Porque hablar de Petón es hablar del Niño. Tal es la identificación que algunos se preguntan cuanto hay de Torres y de Petón en Torres. Hasta qué punto alcanza esta pretendida simbiosis. Lejos de sorprenderse, el representante admite puntos comunes: “…quizás cierto aplomo, cierta claridad de ideas… porque el sentimiento atlético no se lo tengo que dar yo, es algo que tiene él desde la cuna.”

Vayamos al grano. ¿Está pactada con el club la salida de Torres del Atlético de Madrid? Petón niega sin titubeos: “No hay nada. Además, Miguel Ángel Gil siempre se ha mostrado reacio a escuchar cualquier oferta sobre Torres.” Preguntado sobre su relación con los actuales dueños del club reconoce que, dadas sus funciones actuales en Bahía, el contacto directo actual es mínimo.

Una pregunta con malicia: ¿cambiaría Petón a Torres por Agüero, Rosicky y Cristiano Ronaldo? La respuesta me resulta sorprendente. Lejos de tirar de tópicos del tipo “no lo cambiaría por nada” o “no es posible comparar”, Petón, el representante, del economista del fútbol, mira al cielo del despacho y deja volar su imaginación: “Lo cambiaría por Agüero y por Cristiano Ronaldo… Lo cambiaría por Agüero, Van Nistelrooy … y dinero.” Curioso.

Y vamos con Fernando Torres, el personaje público. Petón reitera una vez más la sencillez de Fernando, un chico al que le gusta jugar al lado de su casa, con su familia. Sobre su carácter mediático afirma: “Es lógico que todo lo que hace tiene una gran repercusión, pero también se dicen de él muchas inexactitudes”.

Se le pregunta sobre si ha de hacer el Atleti un equipo a la medida de Torres. No le gusta esa frase. “Lo que repito siempre es que el Atlético de Madrid tiene que ponerse al paso de su historia. Y eso lo digo pensando en el Atlético de Madrid, no en Fernando Torres”. A Petón le duele su Atleti. Recuerda de memoria con nostalgia y orgullo aquel equipo formado por Madynabeitia, Calleja, Griffa, Rivilla, Ramiro, Glaría, Jones, Abelardo, Mendonça, Peiró y Collar”. Abunda sobre la brillantez y el espíritu de este equipo formado sin tirar de talonario: “No es necesario traer jugadores costosos. Hacen falta jugadores con carácter, que se crezcan ante la adversidad”.

Le recordamos unas palabras recientes suyas sobre que ya no tiene argumentos de cara a convencer a Torres para continuar el año que viene. La pregunta es clara: ¿qué debería ofrecer a Torres el equipo al que fuese y que no le ofrece el actual Atlético de Madrid? Su respuesta le parece obvia, trivial. Debe tratarse de un equipo que “lo dispute todo”. Pone el ejemplo del Etoo del Mallorca, ganador de la Copa del Rey y clasificado para la Champions, pero que se hace grande de verdad cuando va al Barça. Eso sí, no entendería que Torres marchase a un club que no cumpliese con estos requisitos. “Para eso se queda aquí”, afirma sin dudar.

Y la pregunta del millón. ¿Iría alguna vez Torres al Madrid? Intenta no ser demasiado visceral pero sus palabras denotan que eso nunca ocurrirá si está en su mano. Se muerde la lengua y da un rodeo, pero sus palabras son claras: “No. Creo que al Madrid no”.

Pero qué es el Atleti para Torres. ¿Hasta donde llega su influjo? Se ha hablado mucho de la Torresdependencia del Atleti, pero, ¿tiene Torres Atletidependencia? Otra vez no hay titubeos: “La va a tener toda la vida. Siempre será del Atleti. Si algún día se marcha será uno de los días más tristes de su vida… y para mí también? Quizás la relación esté agotada… El Atleti y Torres ¿se han dado ya entre sí todo lo que se podían dar?. “No”, rotundo y seco zanja la pregunta Petón.

¿Y si se vende a Torres? Sacamos un ejemplo muy actual. Un equipo como el Sevilla ha vendido en los últimos años a sus tres estrellas (Reyes, Baptista y Ramos) y con el dinero recibido ha conseguido mejorar notablemente su plantilla y ser más competitivo que cuando contaba con sus “cracks”. ¿Qué le haría falta al Atleti para convertir la marcha de Torres en un hecho positivo, tal y como ocurrió en el Sevilla en una situación similar? Petón proclama: “Ningún futbolista es más importante que el Atlético de Madrid.” No entiende que la grandeza del club pase por tener a unos u otros jugadores. El Atleti debe ponerse “al paso de su historia” con Torres o sin él.

Una pregunta sobre el equipo. En las últimas temporadas se han fichado siempre jugadores cuando menos interesantes en relación a los que ofrecía el mercado. Llegan al Calderón y se convierten en una sombra de lo que fueron. ¿Cuál puede ser el motivo de estas transformaciones? Petón no acusa directamente, pero habla claro: “El Atlético de Madrid es tan tremendo en historia, en potencial, en repercusión, que no todos se adaptan fácilmente. Hace falta un carácter fuerte, mucho carácter para superar los momentos complicados, hace falta compromiso”.

Llegamos a la afición colchonera. ¿Se está acostumbrando a perder? Petón se revuelve casi contrariado: “Mira, no hay una sola razón para criticar a la afición”. Abunda Petón sobre su ilusión, su fidelidad, esos atributos archidemostrados al mundo por los atléticos. “El Atlético de Madrid es una emoción, es algo más. Por eso el equipo va décimo y la gente sigue yendo al estadio”. No, definitivamente no le gusta que se critique a la hinchada rojiblanca.

Y otro tema peliagudo: la venta del Calderón y sus consecuencias. Aquí Petón nos sorprende. Lejos de albergar dudas es un asunto que da por hecho: “Se va a hacer, seguro. Nos vamos a ir porque además hay un Plan Urbanístico que lo dice. Esta operación debería suponer una inyección económica que colocase al Atleti entre los potenciales clubes más importantes del mundo. Esa es la esperanza.”

¿Y qué hay de un Petón futuro Presidente del Atlético de Madrid? En algunos foros así se ha pedido. El entrevistado niega pero con matices: “Siempre he dicho que a todo el mundo le gustaría ser alcalde de su pueblo… Aun así no me lo planteo. Y ser Presidente del Atlético de Madrid es más importante incluso que ser Alcalde de Madrid. Es más, sin duda. Sería maravilloso estar al frente de este orgullo, sin embargo es del todo imposible por dos razones. Primero porque esto es una S.A.D. con todo lo que ello conlleva, y segundo simplemente porque no es mis aspiración, aunque, eso sí, no quiero perder de vista en modo alguno el destino del Atlético de Madrid.” Preguntado sobre la responsabilidad de los actuales dueños del club sobre la situación actual del club del Manzanares su respuesta es tan coherente como diplomática: “Son responsables de todo lo que ha pasado en las últimas dos décadas. Desde el doblete al descenso.”

Terminamos con una pregunta genérica, buscando más que una respuesta una esperanza: “¿Tiene el Atleti solución? ¿Por donde pasaría, si es que existe?”. Petón lo tiene claro: “Pasa por acertar un año y consolidar el proyecto. No variar. Pasa por creernos realmente que somos el equipo que la historia dice que somos”.

Y así, salvando a duras penas las numerosas interrupciones de un teléfono que echaba humo, la entrevista llegó a su final. No sé. Cuando una conversación es interesante pero puntual siempre queda la impresión de haber quedado algo en el tintero, de no haber sacado todas las respuestas o no haber hecho todas las preguntas. Quizás queremos aclaraciones sobre cosas que ni él mismo tiene claras en este momento: Torres, el estadio, el club… Gratificante es, en cualquier caso y al menos en mi opinión, charlar con un atlético como Petón, apasionado pero a su vez cabal e inteligente, alejado de las corrientes del famoseo colchonero, orgulloso de sus convicciones, de exhibir el escudo del oso y el madroño en un entorno en el que priman otras tendencias. Es José Antonio Martín, “Petón”, ante todo un atlético.

domingo, mayo 14, 2006

El tercer equipo de Madrid.

Dice Bernardo Schuster en Marca: "Es un éxito haber dejado al Atlético como tercer equipo de Madrid".

Si ésa es tu triste ilusión, Bernardo, no seré yo quien te la quite, que no hay peor pobre que el que se revuelca en su propia miseria. Me alegra comprobar que cuando eras jugador tus miras eran bastante más ambiciosas. Difícilmente habrías llegado tan lejos si entonces hubieras pensado como ahora.

Victor Hegelman.

jueves, mayo 11, 2006

De Torres.

Me piden los amigos de Pasando Revista que dé mi opinión sobre el posible traspaso de Torres, y sinceramente, ni yo mismo tengo claro qué pensar.

Por un lado lógicamente me da pena y no quiero que el Atleti se desprenda de su principal símbolo, “uno de los nuestros”, un chaval que muere por su Atleti desde pequeño y que llega a ser su estrella. Un ejemplo, un paradigma.

Por otro me molesta, cómo no, que el Atleti tenga que desprenderse de sus estrellas por dinero. Conservamos pese a todo en el Calderón aquel sentimiento de club grande y vender al mejor simplemente por pasta nos da mil patadas. Uno ha visto aquí retirarse a estrellas de verdad, a Aparicio, Escudero, Abelardo, Luis, Collar, Gárate, Ufarte… atléticos de más de una década. Uno se olvida del presente y sigue viendo al Atleti como lo más para un jugador, y uno recibe un pinchazo en lo más profundo cuando oye que un buen jugador quiere marcharse del Atleti para progresar. Pero la realidad es la que es.

Y entonces vuelvo a pensar en Torres, el único orgullo que mantuvo la sonrisa en los aficionados tras el descenso, líder y esperanza de uno de los Atletis más depresivos de la historia (sino el que más). Y uno, pese a todo lo dicho, piensa que Torres puede llegar a ser absorbido por la marea negra que hunde al club, que hoy es alabado e idolatrado, pero que mañana, si la caída libre sigue, puede convertirse ante la afición en uno de los cabezas de turco. Porque sé como funciona esto. Los que mandan no se van a ir de momento, y si tienen que apuntar al Niño para desviar la atención, le apuntarán y harán que salga por la puerta de atrás, como un desagradecido, como falso culpable de la crisis que ellos trajeron mucho tiempo ha.

Vaticino, sin querer dármelas de listo, que si el Atleti corona una temporada más como esta y el Niño no mete más de diez goles dentro de un año el ambiente se le va a hacer irrespirable. Y esa perspectiva no me gusta porque no es justa, pero no me extrañaría verla porque conozco a los que mandan y a los que van al Calderón.

Contemplo que la cuestión de estado creada en torno a la permanencia de Torres en el Atlético de Madrid produce más daños que beneficios. El club necesita un cambio y la plantilla una completa reestructuración, un cambio de filosofía. Estar centrados en si Torres sí o no puede llevar a no prestar atención sobre el problema principal. Lo necesario es crear una plantilla (que no un once) buena, competitiva, con Torres o sin él.
A veces parece que se dice: “Se ha fichado mal, la plantilla es mala otra vez, pero al menos Torres sigue”.

¿Vender por un buen precio y reforzar bien el equipo? Ay señor, esto es el Atleti no cualquier otro sitio. Ha habido equipos que han vendido sus estrellas por las buenas o por las malas y con inteligencia se han mantenido arriba del todo (la Juve con Zidane) o han crecido aun más (el Valencia que tuvo que deshacerse de Mendieta, el Piojo, Farinós, Gerard… o este admirable Sevilla del que se han ido largando Reyes, Ramos y Baptista y lejos de debilitarse tienen una gran plantilla y han crecido hasta donde no imaginaron en su vida). ¿Pasaría eso mismo en el Atleti? No sé porqué pero mucho lo dudo. Y esa es la preocupación, la incapacidad manifiesta de hacer una buena plantilla, con dinero o sin él. Si la pasta y la plantilla la gestionasen los cerebros de este Sevilla (y ojo, que no es el de Nervión un club por el que simpatice en absoluto) vendía a Torres mañana. Como manda quien manda, muchas sombras me ofrece el traspaso y el futuro de la plantilla. Como dicen algunos, la chochona ya tocó una vez por estos barrios.

Otro punto a comentar. ¿Cómo tratará la prensa deportiva a Torres una vez que se vaya? Recuerdo el primer derbi que jugó el Niño. El lobby mediático blanco se volcó en la presión para que el ídolo colchonero se pronunciase a favor de dirigir sus pasos en breve al Madrid. Se alcanzaron límites alucinantes. El Marca, en una entrevista a Roberto Carlos, le preguntó por el susodicho tema de moda. El brasileño afirmó: “Me gustaría que Torres viniera al Madrid. Sería bueno para él”. ¿Saben lo que hizo Marca? Añadía a la frase un “y para el fútbol español”. El brasileño no dijo nada de eso. La “afirmación patriótica” corrió a cargo del ecuánime redactor. Que una estrella, sobre todo atlética, fuera al Madrid era buena para el fútbol español. Te cagas.

Huele a redención casi inmediata. Si marcha del Atleti a corto plazo dejará de ser considerado un petardo por muchos, demasiados. Si el Niño va a la Premier vaticino aquí también que inmediatamente será puesto por las nubes. Ojo, Torres, no se te ocurra fallar porque se olvidarán de ti en tres meses. No más. Y ya no estarán los incondicionales del Calderón Cantando el “Fernando Torres” a voz en cuello. Te metes en el pelotón de cabeza, pero como vayas al suelo te van a pisar con saña cien bicis. Pregunta a Mendieta, Martín Vázquez, De la Peña, Luque…

Termino con un dato que me cabrea especialmente sobre esta situación y que ya ha expuesto Severino Lorences en su blog. Dicen que la marcha de Torres depende del Mundial. Si lo borda se va. Menuda mierda de institución “grande”. ¿No debía ser al revés? Es decir, que si la caga en Alemania y vuelve con las orejas gachas, aquí está el Atleti para acogerle en su seno y seguir pagándole una nómina multimillonaria. Y si triunfa “good bye”. Para el hincha colchonero lo peor no es perder. Es la cara de gilipollas que se te queda.

Y ya no se me ocurre nada más. Será porque prefiero no darle muchas vueltas al asunto.

Victor Hegelman.

martes, mayo 09, 2006

Bernardo Schuster.


Recientemente Matallanas en su blog publicó una entrevista realizada a Schuster en Noviembre de 2.004. Los artífices (brillantes, todo hay que decirlo) de la misma fueron el propio Mata y Palomar.

La conversación es jugosa en todo momento, sin bien hay unas perlas que brillan más que otras dentro del singular collar. Bernardo, con la misma seguridad y la solvencia que durante tantos años exhibió sobre los pastos nacionales, reivindica casi altanero su verdadera importancia en la historia reciente del fútbol patrio: “Se han eliminado los jugadores tipo 'Schuster', yo sería hoy un galáctico”, dice seguro de sí mismo, para culminar con un: “"Cuando Zidane da un balón y la gente dice ‘¡Vaya pase!’ Yo ya lo estaba pensando. Pensaba el mismo pase que él. Eso es el talento". No tiene dudas. La cabecera de la entrevista lo dice todo: “Veo a Zidane y me veo a mí”

Algunos ven estas declaraciones y se echan las manos a la cabeza. Ven a un rubio pedantéelo y jactancioso que, ahora que no juega, se da más importancia de la que realmente tuvo. Yo no lo veo así. Es más, creo que Bernd se queda incluso corto al compararse con Zidane. Me explicaré.
Zidane, grande entre los grandes, único, elegante y tantas veces determinante, siempre ha sido una pieza clave, principal, en los equipos en los que ha militado. Un par de genialidades suyas marcaban para siempre la historia del partido. Un genio, sin más, capaz de convertir en una obra de arte un simple control del balón: Eternamente sobrado y superior, su talento no parecía tener su origen en este mundo.

Y como digo, Zidane era la pieza clave, la esmeralda que más brillaba, el extraterrestre. Una pieza vital, pero, al fin y al cabo, una pieza. Schuster era el equipo entero, la batería del coche, el cerebro y el corazón. Era todo, y sin él no es que no hubiera nada, había algo, pero totalmente diferente. Bernardo era capaz de convertir un utilitario en un Fórmula Uno.

Decía Valdano que cuando Schuster avanzaba se abría tierra y Cuellar calificó al alemán como la Estrella Polar que daba sentido al Universo atlético. Los dos tenían razón. Porque recuerdo que el rubio, con su sola presencia en el campo, convertía al Atleti en un buen equipo con independencia de cuales fueran el resto de sus compañeros. Él los hacía buenos.

De hecho cuando llegó al Manzanares, tras su salida del Madrid de mala manera, llevaba meses sin entrenarse. Con un evidente sobrepeso y unas carencias musculares que le impedían correr más de diez metros seguidos debutó en Gijón, y el Atleti, que hasta el momento sólo había ganado un partido de seis disputados, fue otro y venció a domicilio. Y fue otro porque a Schuster le bastaba su mera presencia para despertar el fútbol en sus compañeros. Aquel equipo de Tomislav Ivic que empezó siendo carne de una más que segura decepción fue el único capaz de dar réplica al “Dream Team” culé, culminando la temporada con la consecución de la Copa del Rey. Entretanto el Atleti, y por supuesto Abel, batían el record mundial de minutos sin recibir un gol, completando la cifra de diecinueve partidos sin perder. Y no, no había detrás un equipo de deslumbrantes y carísimas estrellas: Abel, Pizo, Juanito, Donato, Solozábal, Tomás, Vizcaíno, Schuster, Juan Carlos, Manolo y Futre. La lesión de Pizo por una patada de Gordillo en la Copa y la “espantada” de Juan Carlos al Barcelona dieron la oportunidad de entrar en este memorable equipo a Toni, Alfredo y al final Orejuela. Excepto Futre, no había cracks ni galácticos ni cosas así. Todo lo más algunos buenos jugadores. Sin embargo, con la llegada de Schuster un equipo condenado a la mediocridad se convirtió en una máquina casi perfecta. Sus pases, sus goles, su inteligencia, su dirección imperial revalorizaron a toda la plantilla, convirtieron a un equipo discreto y muy bueno. Luis Aragonés heredó y mejoró la una máquina que ganó otra Copa y no hizo doblete por la mala suerte y algún pésimo arbitraje (curiosamente de aquel año se recuerda a Loza pero no a Urío). Terminó Schuster y, como era de prever, la máquina gripó. Previamente fue el Barça el que tuvo que acostumbrarse a su ausencia y después el Madrid de JB, que pasó de aplastar a deambular sin orden en el año de la marcha del teutón (alguna lumbrera vio en Hagi a su sustituto…).

Pero ahí quedaba su sello, su impronta, su sabiduría. Ese sello que dejan unos pocos jugadores, capaces de “inventar” grandes equipos. Lo hizo Di Stéfano cambiando la historia de un Madrid mediocre, lo hizo Pelé con un timorato Santos, Maradona con un débil y gris Nápoles, Cruyff con un frágil Ajax y Schuster, aunque fuera por dos años, lo hizo con el desequilibrado y absurdo Atleti de Gil. Por eso no, no me sorprende comparar a Zidane con Schuster. Lo que me sorprende es que haya sorprendidos.
Victor Hegelman.

lunes, mayo 08, 2006

Esquemas.

Tomaba el otro día una caña con un amigo atlético. Me contaba, en una mezcla de sorpresa y en parte preocupación, que había escuchado que Aguirre no estaba de acuerdo con el fichaje de Rosicky, ya que el mexicano juega sin “mediapuntas”.

Dos ideas se me vinieron a la cabeza. La primera es esa facilidad que tenemos en el mundo del fútbol para dar por hechas las cosas. O sea, que me están planteando una ecuación en la que entran un posible entrenador y un posible jugador… y el primero opina sobre la conveniencia de tener en su plantilla al segundo. Es decir, habla de una plantilla que desconoce (porque nunca la ha entrenado y porque a buen seguro cambiará en los próximos meses), de un club que desconoce y sobre un jugador al que conoce, en el mejor de los casos, de verlo en algún vídeo, y que, para más INRI, sólo ha sifo “confirmado” por la prensa. En fin, la sombra del rumor es alargada, que diría aquel.

La segunda idea tenía ya más al balón como protagonista. Así que Rosicky no le vale a Aguirre porque en el esquema empleado en Osasuna no utilizaba “mediapuntas”... A lo mejor no los utilizaba porque no los tenía buenos. Puede que si Rosicky hubiera pertenecido este último año al Osasuna y no al Borussia, Aguirre lo habría utilizado muy frecuentemente, pese a no ser adecuado a “su esquema táctico”.

Veamos señores. Líbrenos Dios de aquellos técnicos incapaces de anteponer la calidad y las prestaciones de un jugador a su dibujo en la pizarra. No hablo de cambiar el esquema por un jugador, hablo de adaptarlo para tratar de jugar con los mejores. Si Aguirre juega con doble pivote, ¿porqué no hacer que Rosicky retrase su posición y forme dúo con Luccin? Se me ocurren así, a bote pronto, jugadores como Beckenbauer, Matthaus, o más recientemente Pirlo que comenzaron jugando de mediapuntas o volantes y acabaron dirigiendo como manija.

Otra idea más: ¿y hacer un trivote incorporando a Maxi poniendo a Agüero (si viene) de enlace con dos puntas (los que sean…)? ¿O no se puede sencillamente hacer un rombo y cambiar la idea inicial?

Señores, si tiramos de planteamientos lógicos en un mismo equipo no podrían jugar, por ejemplo, Giuly, Etoo y Ronaldinho. Pero juegan. Ni Shevchenko, Gilardino y Kaká. Pero juegan (a veces, no olvidemos que el Milán es italiano). El buen entrenador es el que sabe sacar el mejor rendimiento de su plantilla, el que sabe combinar a sus mejores futbolistas sobre el césped, y eso puede implicar hacer cambios sobre el “esquema inicial”.

De todas maneras, todo este rollo viene por un chascarrillo sobre algo que se cuenta que dijo Aguirre. Es decir, fiabilidad cero. Hablar por hablar, ahora que se acaba otra decepcionante temporada.

Victor Hegelman.

domingo, mayo 07, 2006

Dos nimiedades.

Primera: Seguimos a vueltas con la imbecilidad de que los atléticos buscan voluntariamente su propio mal si este perjudica al Madrid. No sólo piensan así los manoletes de turno para vergüenza colchonera sino que el entorno mediático madridista no para de insistir en ello. Así las cosas, no es extraño que se haya pintado el empate en Mestalla como una especie de desastre rojiblanco ya que, no valiendo el punto a los del Manzanares, le vale y mucho al Madrid. Y toda la temporada las mismas bobadas reproducidas con insistencia y sin rubor en los partidos ante el Barça y el Valencia. “El vecino ideal” o una memez similar proclamaba el As.

A ver, señores (por decir algo). Aquí un servidor en ningún momento se acordó del Madrid el sábado por la noche. No sé porqué pero vi el partido (la programación, que es una mierda), y grité gol cuando marcó Maxi, pedí penalti cuando se lo hicieron y miré el reloj en los últimos minutos. Los atléticos de verdad, para disgusto de manoletes y merengones juntaletras atontados, quieren ganar siempre. Siempre. A eso se le llama orgullo, y eso aun no nos lo han quitado.

Pasando por aquí, sería conveniente analizar también la situación de un Madrid que, con más pasta que nadie, necesita de ser “ayudado” para ser segundo. Mediten igualmente sobre ello y déjense de chascarrillos tabernarios.

Segunda: Desde el escándalo en el Calderón ante el Athletic (a favor dos penaltis no pitados y en contra un penalti no pitado y una expulsión perdonada -Dios, ¿dónde estaba la Comisión de Derechos Humanos aquel infausto día?-) al Atleti le han dejado de pitar un penalti a Maxi en el último minuto ante el Mallorca, otro de Josetxo a Pablo ante Osasuna y otro a Maxi con 1-1 en el electrónico ante el Valencia, además de pitar en contra un penalti que tiene su origen en un off-side.

Ya se sabe, y el que no lo sepa que aprenda: los árbitros son muy malos y unos días te dan y otros te quitan, pero al final los errores se igualan.

Pues mire usted que no me salen las jodidas cuentas, aunque a tenor de la trascendencia en los medios, los beneficios al Atleti deben valer cuatro y los perjuicios uno o a veces cero. Ah, va a ser eso. Ahora me salen. Estaba yo con mis análisis cuantitativos olvidando que lo que prima es el factor cualitativo. No son 17 a 4. Son 4 a 4 y gracias.

Que ganas tengo de que llegue el Mundial.

Victor Hegelman.

jueves, mayo 04, 2006

La miserable envidia del más afortunado.


La prensa. La prensa blanca, amarilla o del color que sea, pero en cualquier caso alérgica a la combinación cromática rojo y blanco si esta se produce en la capital del reino. La prensa. Una vez más la prensa. La deportiva. O mejor antideportiva, según se mire.

El posible fichaje de Agüero (y digo posible porque si está “atado” y no firmado, eso y nada es menos que nada aquí) ha vuelto a despertar la peor versión de aquellos que sufren por el Atleti. Me explico en lo referente al sufrimiento. Hablo de aquellos que disfrutan con las desgracias colchoneras y sufren con sus tibios intentos de recuperación. Estos antiatléticos no confesos si bien furibundos existen. Qué grande no será el Atleti para que a estas alturas de caída y desintegración siga despertando pasiones negativas. Sorprendente cuando menos.

A lo que iba. El presunto fichaje del Kun por los todavía del Manzanares ha vuelto disparar unas tensiones que llevan décadas produciéndose cada vez que un crack decide que el Atleti no es mal sitio para recalar.

Como digo no es la primera vez que lo veo. Así, a mediados de los setenta, los sorprendentes fichajes de última hora de las estrellas del Palmeiras Pereira y Leivinha por los del Calderón tras bailar al Madrid en el Carranza fueron respondidas en los medios primero con pasmo y después con cierto desprecio hacia los dos magníficos malabaristas del balón. Aunque hacía dos días que habían alucinado con su fútbol, no serían tan buenos cuando era el Atleti el que fichaba. Muchos años después, Paulo Futre, el héroe del Oporto que le llevó a ganar él solito aquella Copa de Europa frente al Bayern, tenía el feo e incomprensible detalle de elegir al Atleti de la mano del ruidoso y recién llegado Jesús Gil cuando medio continente se lo disputaba. Otra vez pasmo y otra vez ira. Durante un mes unos cuantos medios negaron que el fichaje fuese a concretarse. Llegaron incluso a decir que Gil había pagado cincuenta millones al luso sólo por aparecer a su lado en Jácara y marcharse para no volver. En la casa blanca se dice que la reacción fue más rabiosa, llegando a llamar Mendoza al presidente del equipo porteño para decirle que no le iban a pagar, que no sabía con quién trataba. Efectivamente, ninguno sabíamos bien quien llegaba al trono atlético, pero lo cierto es que el Oporto cobró a tiempo.

Y llegamos al 2.002, retorno rojiblanco a Primera. En un primer momento parece que el Atleti se ha movido bien y el fichaje de la estrella xeneize Riquelme se confirma en algunos medios. En la COPE Roncero echa bilis a bidones. Descalifica al jugador, dice que es problemático, que va a ser una bomba en el vestuario, que es blando, lento y difícilmente válido para el fútbol español. Dos días después se descubre que no hay nada cerrado, que ha llegado el Barça y el Atlético se ha quedado plantado con el contrato en la mesa. La prensa catalana presiona lo suyo mientras la madrileña calla. No nos engañemos, siempre mejor un Barça campeón que un Atleti que dé guerra.

Y ahora Agüero. Suponga que da cierta vergüenza decir que es malo un chaval asociado en los últimos meses al Bayern, Chelsea, Madrid, Barça, United… Como sería fuerte venir con estas se opta por otras técnicas. Antena 3 sale el mismo día en que se “confirma” el fichaje del Kun con la marcha de Torres como noticia de portada. Sin datos, sin confirmaciones ni contrastes, sólo mala leche y tratar de joder a los atléticos antes de que se les ocurra sentirse felices por algo. Entretanto los comentarios de muchos periodistas “afines al movimiento” son entre incrédulos y despectivos: “¿Cómo va a ir Agüero al Atleti? Seguro que es mentira”. Y cuando no llegan los desmentidos lo que llegan son los últimos esfuerzos: “Agüero no sabe donde se mete”, reza el Marca. Suena a pataleta, a envidia miserable del más afortunado que no admite que su vecino el pobre pueda sonreír alguna vez. Observa tras las lujosas cortinas de su acomodado domicilio mientras da un banquete y se muere de rabia al ver en la calle al pobretón, sentado en un banco de madera, disfrutar de un bocadillo de sardinas. Sin embargo, otros que profesan la misma fe se alegran de poder volver medirse al viejo rival después de años de no hacerlo de verdad. Hay de todo. Unos son guerreros, otros simple clá, aplaudidores parasitarios de la victoria.

Y no sé, tratándose del Atleti puede que nada sea cierto o que lo sea todo. Puede que Agüero no llegue y puede que efectivamente se marche Torres. Pueden pasar muchas cosas, puede haber muchas dudas. La que nunca falla es la maquinaria mediática blanquecina, fiel a sus oscuras citas hoy como ayer.

Un dato. Si Agüero llega a fichar por el Atleti (que eso habrá que verlo) que se prepare a recibir palos en cuanto falle una. Si coincide con Torres el Niño le podrá contar algunas cosas. Si coincide, claro.

Y por cierto y para rematar, dicen que Torres ha fichado por los Spurs. Malagón en estado puro. Si es así que no me cuenten que se va para ganar títulos, progresar como jugador y tal y tal.

Victor Hegelman.

miércoles, mayo 03, 2006

Indiferencia.

Definía esta semana Severino Lorences en su blog (http://www.sdehumo.net/blogsdh/seveblog/blog/Default.aspx) la situación actual del Atlético de Madrid como una "reiteración de los mismos fenómenos (decepción, desilusión, petardo, fiasco, fraude, estafa, ceguera, chaladura, necedad, obcecación, estupidez...)".

Acertadísimo. Poco que añadir sin cargar más las tintas. Es a día de hoy el Atleti un condenado a cadena perpetua. Las temporadas son el paseo por el patio, y su objetivo acabar el día con el culo intacto ya que la ilusión, el orgullo y la dignidad no son para él sino meras palabras que se pierden en algún rincón de la maltrecha memoria.

Hoy, por fin, he sentido indiferencia, sentimiento que, cuando se proyecta sobre algo a lo que se ama, es mucho más doloroso que la ira.

¿Quosque tandem, Lucius Catilina, abutere patientia nostra? (Cicerón, siglo I a.C.)

Victor Hegelman.

martes, mayo 02, 2006

Falta de memoria o de otra cosa.

Juande Ramos, entrenador del Sevilla, no quiso pasar la oportunidad de hablar en 'Pelotas Fuera', nuevo programa matinal de Radio Marca, del aplazamiento del partido entre Sevilla y Barcelona. "Cada club reclama cuando le interesa, hace varios años cuando el Celta estaba en descenso administrativo, no exigió que se cumplieran las normas y las leyes...”

Tampoco reclamó el Sevilla, Juande. Que hace falta tener la cara muy dura para ser del Sevilla y defenderse precisamente con este ejemplo. Para el que no recuerde lo que pasó y a qué se refiere el mister traigo aquí la clara explicación que dan en la web www.futbolme.com sobre aquel asunto:

El famoso "affaire" de los avales

"En el verano de 1995 saltó la noticia de que la Liga de Fútbol Profesional excluía de sus competiciones al SEVILLA y al CELTA por no presentar en el plazo debido los avales requeridos. Con dicha decisión, estos dos equipos debían jugar en Segunda División B; y para ocupar sus dos plazas en Primera se "repescó" a los descendidos VALLADOLID (que había bajado automáticamente junto al LOGROÑES) y ALBACETE (que lo había hecho tras perder la promoción con el SALAMANCA).Finalmente, y tras la que se organizó en Sevilla y Vigo, el SEVILLA y el CELTA fueron readmitidos en Primera a pesar de presentar la documentación fuera de plazo. Por tanto, y en teoría, VALLADOLID y ALBACETE debían de regresar otra vez a Segunda. Pero esta vez la protesta vino desde estos clubes, que argumentaban que ellos no debían pagar las consecuencias de que se readmitiese a SEVILLA y CELTA de una manera más irregular que legal; y ante el temor de que vallisoletanos y albaceteños llevasen el tema por la vía judicial, al final se adoptó una decisión salomónica: todos, SEVILLA, CELTA, ALBACETE y VALLADOLID, estarían en Primera la siguiente temporada; y la competición pasaría de tener 20 equipos a tener 22.Así fue hasta que la UEFA amenazó con sancionar a la Federación Española por tener una Primera con 22 equipos y 42 jornadas, lo cual dificultaba coordinar el calendario liguero con los compromisos internacionales de clubes y selección. Por tanto, la Federación decidió que al final de la temporada 1996-97 descendiesen cuatro equipos a Segunda y el quinto por la cola de Primera promocionase con el tercero de Segunda; con lo cual a partir de la temporada 1997-98 la Primera División volvió a tener los 20 equipos habituales."

Pues eso, que este ejemplo de arbitrariedad y desvergüenza al favor del Celta de Vigo puede utilizarse por cualquier otro equipo del universo nacional. Por el Sevilla, el otro beneficiado entonces por el incumplimiento de la ley, no.

Y si tristes son las declaraciones de Ramos más lo es el comportamiento de los gacetilleros (sevillistas o no) que le rodeaban, tan absurdamente pelotas que fueron incapaces de decirle: “Mister, está metiendo la pata hasta el fondo”.

Hay que leer, Juande, aunque el entorno no favorezca.

Victor Hegelman.

Highway to hell (II).

Un año más la intención del Atleti de jugar en Europa al siguiente ejercicio se queda en eso, en simple intención. Para el aficionado es sin duda una realidad preocupante y cabreante, primero porque semejante racha es imposible de recordar en la historia del club, y segundo, porque presupuesto y plantilla hay, al menos para quedar el sexto de sobra, sin embargo, este Atlético ha cogido la perniciosa costumbre de vivir en la mediocridad y ahí se ha acomodado, pensando que este es su lugar natural y que conseguir algo más sería un gran logro.

Así, en las últimas tres temporadas hemos venido viendo una terrible falta de actitud, de intención, de garra y de compromiso justos cuando estos valores eran más necesarios. Primero fue con Manzano perdiendo increíblemente ante un Zaragoza con diez jugadores con dos goles de Toledo en el descuento. Un año después con Ferrando se coronó uno de los peores partidos de la década en la vuelta se semifinales coperas ante un flojo Osasuna en el Calderón. Un tiro a puerta en noventa minutos claves. Posteriormente los jugadores se encargaron de no clasificarse para la Intertoto, no se les fueran a fastidiar las vacaciones. Y ahora el partido con el Mallorca, clave para entrar en una Intertoto que sólo requiere ganar una eliminatoria al representante serbio. Esta vez tuvieron ocasiones, sí, pero como el que las tiene en un entrenamiento.

Básicamente ha sido otra vez lo mismo, las mismas carencias, la misma parsimonia, la misma falta de actitud. Han cambiado jugadores y entrenadores, sin embargo, los partidos vitales de los últimos tres años son un calco, como si el problema fue intrínseco, cultural o incluso espiritual, como si fuese impreso junto a las rayas rojas y blancas. Y esto no es cierto. El Atleti se la ha jugado en muchísimas ocasiones en su historia y unas veces ha ganado y otras ha perdido, pero casi siempre ha dado la cara. No olvidemos, por ejemplo, que ocho de sus nueve Ligas las ha ganado en la última jornada, y la que fue en la penúltima la ganó en el Bernabéu.

Debía haber salido el Atleti en estos encuentros de los últimos años con el cuchillo entre los dientes, a morder, a machacar y, sin embargo, los jugadores salieron como si fuera un partido más, jugando al tran tran, a lo que salga… que una cosa es salir tranquilos y otra abúlicos, joder.

En fin, esta es la marcha actual del club. En otros tiempos hoy estaría sorprendido y cabreado. Hoy ya no sé dónde quedó mi capacidad de sorpresa con el Atleti de los corrientes, y con respecto al cabreo… bueno, parece que el pasotismo se va contagiando del campo a la grada.

Victor Hegelman.

PD. Aunque lo esperaba no me voy a callar. Sin pretender maquillar lo dicho anteriormente, contra el Mallorca hubo un penalti a Maxi en el tiempo de descuento que podía haber supuesto el empate y del que nadie comenta nada. Contra el Athletic fue poco menos que un escándalo, con un espacio de cinco minutos dedicado en Antena3, y una clara muestra de que los errores arbitrales se reparten. Seguimos en el Calderón con el cojonudo reparto. Van 15 a 4 en contra. No hay tiempo para la remontada, señores. Eso sí, reitero que los jugadores rojiblancos ayudan un huevo a que se noten más estas cosas, sin duda. Si hubieran metido tres chicharros antes (lo suyo y lo obligado) esta jugada y otras serían irrelevantes, pero como son incapaces, un error arbitral se convierte en un desastre de proporciones bíblicas.